Martes, 28 de Abril de 2026

Hoy enorgullece a una ciudad: la casona de 1918 que renació gracias a un inmigrante italiano, pero él no pudo disfrutar

ArgentinaLa Nación, Argentina 26 de abril de 2026

La imagen de Villa Normandy utilizada en una tarjeta postal de los años 20 En la intersección de la emblemática avenida Colón y la calle Viamonte, Villa Normandy no pasa desapercibida

La imagen de Villa Normandy utilizada en una tarjeta postal de los años 20



En la intersección de la emblemática avenida Colón y la calle Viamonte, Villa Normandy no pasa desapercibida. Es una de las obras representativas de la denominada belle époque marplatense. Su conservación hasta la actualidad se debe al sueño de José Lorini , un inmigrante italiano, radicado en la ciudad balnearia, que se puso al hombro la vuelta a la vida de esta joya del barrio La Loma Stella Maris. "Recuerdo cuando subíamos por esa loma y la veíamos. Nos encantaba, aun cuando estaba en un estado de abandono", dice María Esther Abraham , viuda de Lorini. Situada en la intersección de la emblemática avenida Colón y la calle Viamonte, Villa Normandy no pasa desapercibida

"Un día vimos el cartel de venta y a mi marido le dio una desesperación por comprarla. Viajó rápidamente a Italia para vender la casa y los muebles, y la compramos", dice. Cuenta su esposa que la operación se concretó el 31 de julio de 1985 , una fecha muy particular, según rememora: "Era el último día que teníamos antes de que la casa pasara a una sucesión de 32 herederos".

"Lo que hizo Lorini con esta casa fue una verdadera patriada", afirma Adolfo Brodaric , investigador especializado en patrimonio, sobre el proceso de restauración, tras adquirirla a la sucesión del primer dueño. "A mediados de los años 80 la casa era una ruina, los revoques estaban rotos, el altillo acumulaba carretillas enteras de excremento de paloma. Quien la viera en ese estado podía dar por segura la demolición", explica. Pero Lorini tenía otros planes. La compró y contrató a René Moreau , arquitecto perteneciente a una familia dedicada a esa profesión. Su bisabuelo, Ernesto, había sido el autor del castillo San José, de inspiración neogótica, que data de fines del siglo XIX y está ubicado en Luján, en la provincia de Buenos Aires. La casa, en los años 70, cuando ya había empezado a declinar (foto Eduardo Riggio)

El criterio de Moreau para la obra fue riguroso y la restauración fue notable por su respeto a la materialidad original de la casa. Cuenta Brodaric que, por ejemplo, no pintó las paredes, sino que las dejó limpias e incluso podían verse las distintas capas de pintura de diferentes épocas, algo que resultaba llamativo y que reflejaba una intervención de extremo cuidado. "Si bien luego fue pintada, en el momento en que Moreau la entregó esa superposición de épocas era parte del resultado", advierte el investigador.

"Mi esposo era un fanático de todo lo que era patrimonio, la renovación de todo lo antiguo para ser admirado nuevamente le fascinaba", señala Abraham. Incluso asevera que la casa de Lorini en Italia era tan antigua como América: "Él ya venía con eso", añade. Incluso, cuenta Abraham que la casona tiene una gemela en Francia. El criterio de Moreau para la obra fue riguroso y la restauración fue notable por su respeto a la materialidad original de la casa

Sin embargo, después de dos años de restauración y del gran esfuerzo que le llevó devolverle a Villa Normandy su brillo original, Lorini no pudo disfrutarla. El mismo día de la inauguración, el 24 de mayo de 1987 , cuando volvía a su casa tras el gran acontecimiento, falleció de un infarto . Su mujer, junto con sus hijos, continuaron con la propiedad que tuvo distintos usos a lo largo del tiempo; albergó exposiciones de arte, luego fue sede de la Agencia Consular de Italia y después funcionó allí un juzgado. Hoy alberga un restaurante, en el subsuelo, un café y oficinas comerciales, entre ellas, la inmobiliaria Lorini Abraham, de Ramiro Octavio, uno de los hijos del matrimonio.

Un recuerdo de Normandía

La historia de Villa Normandy comienza en 1918, cuando se presentaron los planos, aunque Brodaric sostiene que por la complejidad de la obra es probable que la construcción haya comenzado un año antes. "La encargó un señor llamado Félix Delor , de origen francés, dedicado a la importación de vino, que, según se presume, progresó considerablemente con ese negocio", explica. Vista aérea de Villa Normandy, en lo alto de la avenida Colón, en los años 60 (foto Eduardo Riggio)

El arquitecto fue Gastón Mallet , también francés, egresado de la Escuela de Bellas Artes de París, quien trabajó en sociedad con su colega suizo Jacques Dunant . La dupla firmó numerosas obras en Buenos Aires, como el Centro Naval situado en la esquina de la calle Florida y la avenida Córdoba.

En Mar del Plata, Mallet dejó al menos tres obras reconocidas: el chalet Atlántida (de Carlos Dose), una enorme casa normanda ubicada en el Boulevard Marítimo y la calle Madrid, demolida a mediados de los años 50; Villa Normandy , la única que queda en pie; y una casa más pequeña, también en estilo normando, llamada La Maisonette, propiedad de Mallet, también desaparecida. Destaca Brodaric que casi todas las construcciones del arquitecto en Mar del Plata fueron construidas por un mismo contratista: Pedro Besozzi. La casona está enclavada en un contexto urbano de gran valor histórico-arquitectónico, con otros edificios icónicos como la Iglesia Stella Maris y la Torre Tanque

En cuanto al estilo, describe que Villa Normandy se inscribe dentro del pintoresquismo normando . "Como es característico del género, la casa tiene remates en cerámica sobre las tejas y franjas que imitan listones de madera, el llamado pan de bois, aunque en este caso parecen estar ejecutados en revoque y no en madera real, una práctica habitual cuando la construcción en ladrillo fue desplazando a las estructuras medievales de madera vista", detalla el especialista.

"Delor quería para sí una casa que le recordara su Normandía natal", dice Oscar Casemayor , quien creó la cuenta de Instagram y el blog Patrimonio Arquitectónico de Mar del Plata . Y agrega que implantó la casona en lo alto de la Loma Stella Maris en un contexto urbano de gran valor histórico-arquitectónico, vecina de otros edificios icónicos, como la Villa Ortiz Basualdo (el actual Museo Castagnino), Villa Blaquier, la Iglesia Stella Maris y la Torre Tanque. Villa Normandy es una de las obras representativas de la denominada belle époque marplatense

Pero Delor no conservó la propiedad por mucho tiempo. Comenta Brodaric que un plano de Obras Sanitarias fechado el 23 de marzo de 1921 consigna ya como propietario al señor Pedro G. Méndez , lo que indica que la casa cambió de manos apenas tres años después de construida. Sin embargo, con el tiempo la familia Delor volvió a adquirirla y la retuvo hasta los años 80, cuando se la vendió a Lorini.

"Villa Normandy es un elemento clave del patrimonio arquitectónico marplatense. Su refuncionalización y puesta en valor es un ejemplo de que se pueden mantener estas propiedades si se les encuentra un nuevo uso acorde a los tiempos", apunta Casemayor. Y destaca que su valoración es tal que fue declarada de interés patrimonial en los tres ámbitos gubernamentales: municipal, provincial y nacional. Además, fue categorizada como bien de interés artístico por la Comisión Nacional de Monumentos, Bienes y Lugares Históricos en 2020. El emblemático inmueble fue declarado de interés patrimonial y de interés artístico

Sobre esta declaración que recibió su casa, la viuda de Lorini expresa que es algo gratificante y, a la vez, un sacrificio. "La gente, a veces, cree que con esa casa hermosa uno nunca tiene problemas, pero no es así. Nos costó mucho, porque lo que supone ser patrimonio representa, por ejemplo, dejar de pagar impuestos. Pero en estas casas patrimoniales, tan antiguas, dejar de pagar no alcanza a veces ni para repintar tres ventanas", admite. Y sostiene que se trata de un mantenimiento bastante exigente.

Entre 2024 y 2025, la casa pasó por proceso de restauración a cargo de Ramiro Lorini Abraham . "Al haber pasado más de 30 y pico de años, casi 40, la casa volvió a necesitar una remodelación, de la cual se ocupó él y lo hizo con mucho éxito. Quedó hermosísima, nuevamente en pie, por dentro hizo también un trabajo tan delicado como el que hizo su papá. La casa está impecable, digamos, como cuando nació", describe.

Finalmente, sostiene que si bien tuvieron una oportunidad con una oferta de compra, la familia se reunió y decidió conservarla. "Decidimos quedarnos con la casa en recuerdo a Don José Lorini ", señala. El sueño del inmigrante italiano sigue en pie, tan espléndida como cuando fue levantada hace más de cien años.
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