Miércoles, 29 de Abril de 2026

Transición hacia el carbón

ColombiaEl Tiempo, Colombia 28 de abril de 2026

Carlos Cante
La equivocada política energética del actual gobierno ha venido mostrándole al país cómo desde la ideología sin evidencia técnica y desde el desconocimiento de los mercados, se puede conducir a la pérdida de competitividad de la economía

Carlos Cante
La equivocada política energética del actual gobierno ha venido mostrándole al país cómo desde la ideología sin evidencia técnica y desde el desconocimiento de los mercados, se puede conducir a la pérdida de competitividad de la economía. Cuando el gobierno del presidente Petro decidió declararle la guerra a los combustibles fósiles no midió las consecuencias que, para nuestra propia economía, tendría el hecho de perder la soberanía energética y la estabilidad fiscal, o tal vez sí, y esa era parte de su estrategia política. En los últimos 40 años crecimos en la cobertura de gas natural residencial, en la conversión de vehículos de combustión a gas y promovimos la transformación de nuestro aparato industrial hacia el que consideramos era el combustible de la transición. Hace ya más de un año que el país perdió la autosuficiencia en gas y cerca del 30% del que se consume tiene que importarse en forma de Gas Natural Licuado GNL y, pese a que se habla mucho del gas offshore, lo cierto es que las épocas del gas barato en Colombia se acabaron porque, aunque esos desarrollos se logren en 4 o 5 años, el costo de transportarlo hasta tierra firme y llevarlo a los centros de consumo va a incidir de manera importante en las decisiones de los industriales. De los cerca de 1.100 millones de pies cúbicos diarios que se consumen de gas en Colombia, una tercera parte es demandada por el sector industrial, que ha visto cómo la volatilidad de los mercados internacionales ha elevado sus costos de producción hasta valores insostenibles y con enormes riesgos de confiabilidad del suministro. Mientras el millón de BTUs de gas importado puesto en plantas del interior del país se movía hace pocas semanas entre los 17 y los 19 dólares y el de GLP, como combustible sustituto en la industria, se acercaba a los 12 dólares, el de carbón oscilaba entre 3 y 5 dólares. Expertos internacionales señalan que, de prolongarse el conflicto en medio oriente y el bloqueo al suministro por el estrecho de Ormuz, el millón de BTUs de gas puede superar los 25 dólares, precio impagable para la alicaída industria colombiana, que en todos los subsectores ha tenido que enfrentar además el crecimiento de importaciones chinas a precios anticompetitivos. Productos de acero, cerámica y vehículos, entre otros, llegan diariamente de China y, que ironía, esas fabricas chinas son las mayores consumidoras de carbón del mundo. Las fábricas colombianas, para poder sobrevivir, se están transformando al carbón, que además de retornarles la competitividad de costos, les garantiza un suministro adecuado, en muchos casos a menos de cien kilómetros de sus plantas. La transición nacional hacia el carbón es una situación que tiende a ser estructural y, por tanto, debemos tomar las medidas que, como país, permitan garantizar la soberanía energética y el mejoramiento de la competitividad industrial, a partir del uso eficiente y sostenible de nuestros propios recursos, incorporando las innovaciones tecnológicas que sean necesarias.
Presidente de Fenalcarbón.
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