Sábado, 02 de Mayo de 2026

Tom Palmer: "El libre comercio es clave para tener un mundo en paz"

UruguayEl País, Uruguay 2 de mayo de 2026

El vicepresidente ejecutivo de Atlas Network opinó sobre la libertad de comercio, el rol de los "think tanks" y qué significa ser liberal en el mundo actual.

Es vicepresidente ejecutivo de Atlas Network, uno de los centros de estudio liberales más influyentes del mundo. Con un doctorado en Ciencia Política de la Universidad de Oxford, ha co-escrito libros como "Desarrollo con dignidad: autodeterminación, localización y el fin de la pobreza", o "Instituciones y desarrollo económico: mercados, ideas y cambio desde abajo". Tom Palmer visitó Uruguay invitado por el Centro de Estudios para el Desarrollo para hablar sobre libertad de comercio, el rol de los "think tanks" y qué significa ser liberal en el mundo actual.

-En Uruguay, los "think tanks" o centros de estudio es algo relativamente nuevo para el público en general. ¿Cómo describiría el papel de Atlas o de cualquier centro de este tipo hoy?

-Los "think tanks" existen para presentar ideas, explicarlas al público, y estas deben tener sentido. En otras palabras, cuentan con un equipo de expertos que se aseguran de que las cifras cuadren, que sean compatibles con las leyes nacionales, que sean económicamente coherentes y numéricamente correctas. Luego, presentan ideas para el debate público, como parte de un proceso democrático de deliberación.
-¿Cómo describiría el papel de Atlas desde un punto de vista ideológico y político?

-Es más o menos una oficina de servicios. Somos muy diferentes de los grupos como el Banco Mundial, el FMI y todas esas otras organizaciones internacionales que creen saber la solución que funcionará en tal o cual país. Nos esforzamos por ser más humildes. No sé cómo funcionan las cosas en Uruguay. Realmente no sé cómo funcionan en Ecuador. No sé cómo funcionan en Canadá. Para eso se necesita gente local que entienda los desafíos que enfrentan, los contornos de los debates políticos y qué se puede hacer para mejorar la vida. Nuestro trabajo es ayudarlos. Por ejemplo, un centro de estudios es una organización sin fines de lucro, pero aun así debe administrarse como una empresa. Si te quedas sin dinero en agosto, no importa lo inteligente que seas. Necesitas tener buenas habilidades contables, de gestión y de comunicación, y para ello ofrecemos aprendizaje entre pares a escala global. También ofrecemos fondos que, si alguien nos presenta un proyecto puntual que va en línea con nuestra misión, intentamos apoyarlo. Con nuestro presupuesto limitado (unos US$ 15 millones por año, una cantidad considerable para la mayoría, pero bastante pequeña en comparación con las grandes organizaciones globales), invertimos 4.000, 10.000 dólares en estos proyectos. Además, fomentamos el aprendizaje mutuo. Patrocinamos foros regionales sobre libertad en Latinoamérica, África, Asia, Europa y a nivel global, para que las personas puedan aprender unas de otras.

-Pero también tienen una ideología marcada. Organizan festivales y eventos por la libertad. ¿Cuál es la visión de Atlas sobre lo que significa ser liberal?

-Puedo decir la mía, y creo que mis colegas la comparten en general. Se trata del estado de derecho, de estar sujeto a las mismas reglas que todos, no a reglas especiales para el presidente, el rey, la élite, los allegados, la casta o cualquier otra persona. Todos estamos sujetos al mismo estado de derecho. Y los principios del estado de derecho son que no discrimina a ninguna clase de ciudadano. No busca ningún resultado en particular para beneficiar a una persona y perjudicar a otra. Son generales, abstractos y se aplican por igual. Se trata de poder hacer lo que uno quiera con su vida y con lo que le pertenece. Y no importa si me ofendes o no me gusta. La persuasión moral es otra cuestión. Para mí, esta es la característica más importante: regirse por el estado de derecho, no por la voluntad arbitraria de otro. Como dice John Locke en el Segundo Tratado: "Donde no hay ley, no hay libertad".

-¿Cuál es su postura respecto a los políticos o la política?

-Nuestra organización es estrictamente apolítica. Colaboramos con centros de investigación en algunos países, y también con varios en otros. Una de las reglas es que ninguno de ellos esté vinculado, ni al gobierno, ni a ningún partido político. Por ejemplo, yo vivo en Ucrania, y el fundador de uno de los centros de investigación de allí se presentó a las elecciones parlamentarias. Renunció a la presidencia y la junta directiva eligió a otra persona. El centro de investigación debe ser independiente de cualquier partido o político. De lo contrario se someterá a su voluntad. Y los políticos hacen concesiones en el cargo; es parte del oficio. Pero parte del trabajo de un centro de investigación es decir la verdad. E incluso si resulta incómodo o si ofende a alguno de tus amigos, tienes la obligación de decir lo que crees. No recibimos dinero de partidos políticos. No recibimos dinero de ningún gobierno. Queremos ser voces objetivas y libres.

-Una de las grandes ideas fuerza del liberalismo es el libre comercio. Parece que no estamos en el mejor momento de la historia para el libre comercio. Incluso presidentes como Trump, que como conservador uno pensaría que sería más partidario del libre comercio, se oponen a él. ¿Cómo lo ve usted?

-El Sr. Trump siempre ha sido proteccionista. Simplemente no entiende el comercio. Cree que se puede tener un superávit en la cuenta de capital con las inversiones entrantes sin tener un déficit comercial. Esto va en contra de la contabilidad comercial básica. No es una cuestión de opinión. Es un principio contable. Y por más que se lo hayan explicado, no lo entiende. Desafortunadamente, tiene algunos seguidores que han adoptado la idea de que todo lo que es útil para un extranjero debe ser perjudicial para ellos. Creo que es un error de hecho y una bancarrota moral. Si deseamos un mundo donde las personas puedan vivir en paz y armonía, necesitamos el libre comercio. En mi opinión, la razón más importante para el libre comercio no son solo los beneficios económicos, que son muy reales, especialmente para los pobres, sino que es el ingrediente fundamental para la paz entre los países. Esto se ha demostrado tanto empíricamente como a nivel teórico. El comercio entre particulares que cruzan fronteras crea en ambos lados personas que se opondrán a la violencia y la guerra. Si queremos un mundo pacífico, necesitamos el libre comercio. No existe otro ingrediente tan poderoso.

-Otro aspecto muy importante para los liberales clásicos es la lucha contra la planificación centralizada. Pero ahora, con la llegada de la inteligencia artificial, algunos empiezan a pensar: «Bueno, quizás ahora tenemos las herramientas para hacerlo».

-Hemos escuchado cosas así siempre, desde la invención de las calculadoras. Por cierto, este es el enfoque de Lenin. En su libro sobre el Estado y la revolución, dice que basta con una máquina de calcular para sumar y restar cifras y se puede jugar en la economía. Claro, eso no funcionó muy bien. Luego, con la llegada de las computadoras, pasó lo mismo, y ahora es la IA. La idea de que esta herramienta genere el tipo de inteligencia social que pueda reemplazar a los mercados me parece ridícula. Y una de las razones es que un participante del mercado que compra manzanas o naranjas está revelando su preferencia. Y ninguna inteligencia artificial podrá anticipar eso. Puede ser una herramienta útil. No lo niego. Pero la idea de que pudiera replicar los deseos, los pensamientos, el conocimiento de millones de personas, me parece absurda.

-Uruguay ha sido tradicionalmente un país muy socialista, socialdemócrata. Uno de nuestros expresidentes decía que el estado era el "escudo de los pobres". ¿Cuál es el argumento más sólido que le daría a alguien para convencerlo de que el liberalismo es una mejor respuesta para resolver los problemas de nuestra sociedad?

-John Kennedy lo expresó muy bien hace mucho tiempo en su discurso inaugural. Dijo que "una marea creciente puede elevar todos los barcos". Y creo que Kennedy tenía razón. Si queremos que la gente en los barcos más pequeños progrese, necesitamos que suba el nivel del agua. Necesitamos crecimiento económico. Si pensamos en los beneficios reales para los pobres, estos son desproporcionadamente grandes con el crecimiento económico. La gran mayoría de los beneficios del crecimiento económico impulsado por el mercado van a parar a los pobres. Esto, repito, no es una cuestión de opinión. Es un hecho demostrable.
La Nación Argentina O Globo Brasil El Mercurio Chile
El Tiempo Colombia La Nación Costa Rica La Prensa Gráfica El Salvador
El Universal México El Comercio Perú El Nuevo Dia Puerto Rico
Listin Diario República
Dominicana
El País Uruguay El Nacional Venezuela