Sábado, 02 de Mayo de 2026

El elefante blanco que podemos evitar

ColombiaEl Tiempo, Colombia 2 de mayo de 2026

En Colombia no necesitamos indicadores sofisticados para reconocer un fracaso en la gestión pública

En Colombia no necesitamos indicadores sofisticados para reconocer un fracaso en la gestión pública. Basta con ver un hospital sin terminar, un puente que no conecta o un colegio sin techo. Los llamados "elefantes blancos" se han vuelto parte del paisaje: indignan, generan titulares y, con el tiempo, se olvidan. La pregunta de fondo no es por qué existen, sino por qué siempre llegamos tarde. Información hay para frenarlos; lo que falta es la capacidad de actuar a tiempo. Cada proyecto fallido dejó señales mucho antes de convertirse en escándalo: retrasos injustificados, adiciones presupuestales repetidas, facturas reprocesadas o contratos modificados una y otra vez. Nada de eso ocurre de un día para otro. Todo se reporta y se documenta. La información existe, pero está fragmentada, atrapada en aplicativos que no conversan entre sí. Sin análisis, sin uso. Mientras se reconstruye lo que pasó, el daño ya es irreversible. Seguimos auditando el pasado mientras la ineficiencia opera en tiempo real. La infraestructura, de transporte y social, como escuelas y hospitales, es el mejor ejemplo de esta paradoja. Es el principal destino de la inversión pública nacional y territorial —más de 25 billones de pesos anuales y un estimado de más de 320 billones en los próximos 15 años— y, al mismo tiempo, el escenario de las fallas más visibles. No faltan normas; falta que los controles dejen de estar en el papel y se activen antes de la pérdida. Hemos construido un sistema que explica muy bien los fracasos, pero que no sabe prevenirlos. En más de 20 países —desde el Reino Unido hasta El Salvador e Indonesia— ya se usan modelos como el Infrastructure Transparency Index (ITI) para monitorear los proyectos mientras ocurren. Lo interesante no es el índice en sí, sino su capacidad de convertir datos reales en alertas tempranas, con seguimiento multisectorial de la comunidad, el sector privado y el sector público. Esta iniciativa muestra que, en promedio, las obras toman un 73 por ciento más de tiempo de lo planeado originalmente, lo que incrementa drásticamente los costos finales. Esto no es menor. Organismos como el Banco Mundial estiman que entre el 10 por ciento y el 30 por ciento del valor de los proyectos de infraestructura se pierde por ineficiencias y mala gestión. Es decir, una parte significativa de la inversión pública nunca se traduce en bienestar. Ese es el punto que Colombia aún no resuelve. Tenemos datos, pero no tenemos sistema. Contamos con plataformas y reportes, pero los sistemas de contratación, ejecución y seguimiento siguen operando como islas. Falta una arquitectura que permita seguir una obra de punta a punta, integrar la información y generar alertas oportunas. El salto que falta no es tecnológico, es institucional. Es dejar de ver la auditoría como un ejercicio de autopsia y empezar a usarla como herramienta de gobierno. No es solo un problema técnico: es desarrollo que no llega, oportunidades que se pierden y confianza que se erosiona. Cada obra inconclusa es una escuela que no abrió, una vía sin destino, un servicio que no llegó. Los elefantes blancos se construyen paso a paso frente a nuestros ojos. Pero hay algo más incómodo: no es que no sepamos cómo evitarlos. Es que todavía no lo hemos decidido. Porque prevenir exige cambiar incentivos, reducir espacios de discrecionalidad y aceptar niveles de transparencia que incomodan al poder. Exige gobernar con datos, incluso cuando los datos contradicen el relato. Y esa es, en el fondo, la verdadera discusión. Gobernar con datos exige aceptar niveles de transparencia y control real. La diferencia hoy no está en la tecnología disponible, sino en la voluntad de usarla. Evitar elefantes blancos es institucionalmente exigente, pero necesario. Como país, debemos decidir: ¿seguiremos siendo expertos en explicar fracasos o empezaremos, por fin, a evitarlos?
Auditoría como herramienta de gobierno
Patricia Rincón
Los elefantes blancos se construyen paso a paso frente a nuestros ojos. Pero hay algo más incómodo: no es que no sepamos cómo evitarlos. Es que aún no lo hemos decidido.
La Nación Argentina O Globo Brasil El Mercurio Chile
El Tiempo Colombia La Nación Costa Rica La Prensa Gráfica El Salvador
El Universal México El Comercio Perú El Nuevo Dia Puerto Rico
Listin Diario República
Dominicana
El País Uruguay El Nacional Venezuela