El senador del Movimiento de Participación Popular defendió la gestión de Yamandú Orsi, habló de Luis Lacalle Pou y respondió al reclamo de algunos sectores del Frente Amplio sobre la imposición de un nuevo gravamen a los más ricos.
El
senador Daniel Caggiani ha sido uno de los defensores más acérrimos del gobierno desde su lugar de referente en el
Parlamento. En una conversación con El País habla del
liderazgo de Yamandú Orsi, de
Lacalle Pou, de la oposición y de los ruidos a la
interna del Frente Amplio por el debate sobre la propuesta de algunos
sectores de la coalición de izquierda de avanzar en un nuevo impuesto para el 1% más rico.
-Qué conclusiones dejó el plenario del MPP?-Fue una reunión entre 250 militantes de todo el país, con ministros, legisladores. Nos permitió hacer un balance sobre el primer año que ha sido intenso con varias concreciones. Este primer año ha sido uno de los gobiernos más transformadores.
-¿Considera eso?-De los del Frente Amplio (FA) sí. El gobierno se atrevió a muchas cosas más de las que a veces se supone. Si te ponés a ver este año de trabajo.
-Hay otra sensación.-Lo que pasa que a veces no todo lo que luce es oro. Veníamos de un gobierno que decía mucho lo que iba a hacer, pero concretaba poco. Apostó a hacer un conjunto importante de reformas, pero se quedó a mitad de camino. Este gobierno ha intentado concretar más y decir menos. Ahora está tomando otra relevancia, sobre todo la figura de Yamandú Orsi. Hoy es el líder más importante de la izquierda uruguaya. Junto a Luis Lacalle Pou son los políticos con mayor popularidad e importancia. Eso es un capital interesante.
-¿Qué visión tiene de Lacalle Pou?-Es mejor que el padre (Luis Alberto Lacalle). Es un líder más sofisticado. Construyó un liderazgo político más importante que hoy se mantiene. Tuvo cosas que el padre no tuvo.
-¿Por ejemplo?-Ganó los plebiscitos o referéndum (reforma seguridad social y derogación de artículos de la LUC) que se le hicieron y el padre los perdió. Logró mantener una coalición, con sus diferencias, unida; el padre no. Hizo transformaciones en las empresas públicas que su padre no pudo. La fibra óptica a los canales de televisión, la privatización de la generación de energía y venta a grandes consumidores. Eso lo hizo Lacalle Pou en el marco regulatorio.
-Mencionaba que este ha sido un gobierno transformador. ¿En qué?-A lo Orsi. Es un gobierno que piensa las cosas que va a hacer, que las organiza y las ejecuta sin que pasen por el radar de los grandes medios de comunicación. Capaz que tiene menos glamour, pero tiene más concreciones. Sobre todo si lo comparamos con gobiernos anteriores del FA. Este es un gobierno que dialoga mucho y logra sintetizar. Toma decisiones que son importantes, por ejemplo en protección social. Si se concretan las iniciativas del Diálogo Social sobre la protección a las infancias, junto a las políticas públicas que se están desarrollando a partir del Presupuesto este año se está ejecutando un plan de emergencia para las infancias y las adolescencias. Son US$ 80 millones incrementales para el Bono Crianza, las transferencias al Bono Escolar, las Becas Butiá, los comedores en educación media. Hay muchos recursos puestos en esa dirección. Y si a eso le agregás algunas definiciones como la unificación y el aumento de las transferencias monetarias, las licencias parentales, posibilitar que la gente se pueda jubilar a los 60 años, que los monotributistas o unipersonales sean subsidiados cuando dejen de trabajar, vas a tener una malla de protección social que va a ser la más densa en 30 años.
-¿Hay financiamiento para eso?-Entre los instrumentos que se establecieron en el Presupuesto y las actuaciones que va a tener el sistema de seguridad social está bastante bien financiado. La focalización en la infancia va a tener un impacto relevante en la disminución de la pobreza extrema infantil. Y el diálogo social es importante. El gobierno pasado hizo una reforma de las jubilaciones y pensiones sin diálogo.
-Hubo diálogo.-Sin diálogo. Convocó a expertos, pero no hubo diálogo político y social. El Pit-Cnt también promovió una reforma sin diálogo. El FA dijo que no estaba ni con una ni con la otra. Queremos promover un proceso de diálogo para articular algunas reformas. Entre ellas, la de la disminución a los 60 años para algunas trayectorias laborales. Se asegura un piso que va a ser mejor a la ley anterior. Es una gran conquista.
-¿Cuál es el mejor logro del gobierno hasta ahora?-La implementación de las Becas Butiá creo que va a ser de los más importantes. Se va a alcanzar a casi un 25% de los gurises en educación media con transferencias condicionadas al rendimiento que va a permitir a ese adolescente tener un impulso para culminar la educación media que ha sido un cuello de botella. Otra es poder lograr que la Universidad Tecnológica (UTEC) esté en 15 departamentos. Pasaron 200 años y va a ser la primera vez que en Artigas va a haber una universidad pública.
-¿El peor error?-Hay muchísimos. Quizás el nombramiento de algunas responsabilidades en algunos cargos.
¿De los que ya no están?-De los que ya no están.
-¿Alguna puntual?-Mejor no (sonríe). Pero también se han corregido errores. Este es un gobierno que ha tenido marcha atrás y eso es importante. Orsi más que un presidente es un buen primer mandatario. Es un depositario de un conjunto de planteos, proyectos o programas que no solo abarca a la ciudadanía de izquierda que lo votó. Lo votaron 1,2 millones de personas. Yamandú expresa que los gobernantes son de carne y hueso. Tiene la capacidad de ir aprendiendo porque no hay escuelas para presidentes y al mismo tiempo ir logrando un liderazgo interesante. Habla el presidente y genera opinión. Además, en un mundo que carece de diálogo y entendimiento condensa la visión de que puede haber un líder que tiene su corazón de izquierda, con vocación por los desposeídos y una sociedad más igualitaria, pero que al mismo tiempo conversa con todos.
-¿Cómo ve el rol de la oposición?-Tengo buen vínculo personal y político con muchos. Para empezar son compañeros de trabajo, pese a las diferencias ideológicas. Parte del trabajo en el Parlamento sigue siendo conversar. La palabra construye sentido, posibilidad de acuerdo y de disenso. Lo que hay son algunos actores que no solamente se los comió el personaje, sino que les queda más cómodo tratar de incendiar la pradera. No son todos. Siento que la lógica de la confrontación por la confrontación o la idea de construir identidad a partir de la oposición les queda más cómoda a algunos y termina encorsetando a los que tratan de ir por canales de entendimiento. Hay actores de la oposición que están en lógica 2019 y estamos en 2026. Uruguay no es el mismo que en 2019. Ni el FA y los otros partidos políticos son los mismos. Algunos andan con los papelitos atrasados; también les rinde. No veo una estrategia común.
-Pero usted el año pasado asumió un rol de ser el que salía a confrontar, a responder.-Era el coordinador de bancada que es como un senador multitasking. Tenés que estar en todos los temas y al mismo tiempo ser como el mascarón de proa de la bancada. Muchas veces tenés que ser referencia en la defensa del gobierno o en las posiciones más importantes. También hubo un recambio en la bancada y uno a pesar de ser joven era de los más viejos en el Senado.
-¿Hay ruido a la interna del FA por el poder que tiene el MPP?-Frenteamplistas críticos siempre va a haber. Por algo nació el FA, para cuestionar el statu quo y el bipartidismo. Hoy tenemos 55 años, somos un adulto casi mayor con sus mañas. Ahora, este es el gobierno más frenteamplista de los últimos 20 años. El MPP tuvo un número muy importante de votos que genera una representación importante en Diputados y en el Senado. Pero ha intentado ser muy generoso en la representación de los diferentes sectores en lugares del Estado. Si hiciéramos todo proporcional deberíamos tener más ministros. Esa no fue la lógica que se instauró por parte del presidente ni de los compañeros. El MPP es circunstancialmente la primera fuerza política del FA. Mañana capaz que no. No nos desvela, lo que nos devela es ser una agrupación política que tenga cabeza abierta para pensar los problemas del hoy y vincularlo con la tarea histórica que tenemos de transformar la sociedad. ¿Eso significa decir lo mismo que hace 60 años? No. El mundo cambió y hay respuestas que hay que empezar a dar. Somos de una lógica de ser abiertos, convocantes a ese grupo de gente: exmilitantes de izquierda, de otros partidos, los que hacen su primera experiencia -jóvenes o no- y ser una puerta de entrada para ellos. No avasallamos, al contrario. Hemos reconocido a otras fuerzas políticas para que tengan su espacio. Muchas veces pasa que todo el mundo ve lo positivo de ser grande, pero no las obligaciones. Tenés muchas más responsabilidades. Tenés que pensar en una parte importante de los frenteamplistas y no solamente en los de la 609, en el equilibrio que tiene que tener el FA.
-¿Hay malestar o ruido en la interna por cómo se ha tratado el tema del impuesto del 1% a los más ricos?-Siempre han existido posicionamientos diferentes y bienvenidos sean. Tenemos que tener presente que la izquierda es fuerte porque está unida y es diversa. Cuando uno de esos dos elementos se distorsiona genera contradicciones. La discusión sobre cómo mejoramos los niveles de igualdad en el Uruguay del siglo XXI es oxígeno puro para mí. Para la izquierda nunca fue patria o muerte los instrumentos, el cómo generar los procesos de igualdad. Lo que tenemos es que ir a una izquierda que piense en un horizonte mucho más allá. ¿Cuál es la agenda de igualdad posible hoy del Uruguay del siglo XXI? ¿Es la misma que la de 1960, 1970? Es parte del debate que tenemos, que no significa tener las mismas respuestas que teníamos hace 20 o 30 años.
-Va a estar sobre la mesa la discusión del 1%. Apoyado por el Partido Comunista y el Socialista. ¿Es saludable para el gobierno discutir en este momento?-El gobierno no lo está discutiendo. Ya lo ha dicho el presidente y Gabriel Oddone. Y es el Poder Ejecutivo el que tiene la facultad privativa para impulsar una iniciativa tributaria. En el horizonte esa discusión no está.
-¿Genera ruido a la hora de ir a buscar inversiones?-Me genera ruido. Atravesamos una campaña electoral con una iniciativa de modificación constitucional que proponía aumentar un 3% el PIB para financiar jubilaciones y pensiones. Cinco meses después aparece una iniciativa del 1% para la infancia y la adolescencia. En menos de cinco meses, hay una distancia -entre objetivos- y los que promovieron esas cosas tienen que explicarlo mejor. Cuando discutimos que nos interesaba proteger la infancia nos decían que era necesario cuidar a los están terminando su ciclo activo de vida. Este gobierno promovió una de las transformaciones impositivas más grande de los últimos años: los tres 1%.
-¿Cómo?-Los tres 1% son el impuesto a las trasnacionales, el gravamen al capital de activos en el exterior de residentes y a la distribución de dividendos de accionistas residentes en el exterior. ¿Cuáles son las entidades más ricas del mundo? ¿Las personas o las empresas? Las empresas trasnacionales y a esas les estamos poniendo impuestos. Y los otros dos también van dirigidos a las personas más ricas de Uruguay, que tienen un nivel de acumulación importante que no es la media. No hubo un acto para decirlo, pero se hizo.
¿Hay una estrategia del PCU o del PS de conformar o canalizar los descontentos por izquierda? Considerando algunas críticas al MPP sobre un corrimiento al centro.No sé, habría que preguntárselo a los compañeros. Las fuerzas políticas, sobre todo el FA, tiene un proceso de discusión programática que define los instrumentos y lo que va a proponer un gobierno. Lo del 1% no está en el programa, que no quiere decir que haya cosas que no se puedan hacer como el Plan Ceibal o la agenda de derechos que se hicieron. Pero la discusión de la izquierda tiene que ser con la sociedad. Tienen que ser sobre lo que le proponemos para tener mejores niveles de calidad de vida, de protección. En Uruguay sigue habiendo ciudadanos clase A y B. Si nacés en Artigas no solo vas a tener menos posibilidades de terminar tu ciclo universitario, sino que además seguramente tengas empleo en negro, peor salario. Esa tiene que ser la agenda de la izquierda para mejorar condiciones y que haya más igualdad. Y sobre todo convencer a la sociedad de que es necesario. Entonces, ¿la discusión es entre quien es más de izquierda o tiene planteos por izquierda o quien convence a un conjunto más grande de la sociedad de que hay rumbos y avances que se tienen que seguir manteniendo para mejorar el bienestar? Esa es la discusión que la izquierda tiene que dar.
¿La discusión no es sobre quién es más de izquierda, sino como se le da más izquierda a la gente?Claro.