Guido Vadalá agiganta el temple copero de Coquimbo Unido
Victoria con autoridad del "Pirata" para aspirar en serio a la clasificación a octavos de final. El rosarino encabezó la remontada, acertó dos tantos y le sacaron un tercero en la línea. El campeón, que ahora recibirá a Tolima, no desentona. "Esto lo imaginé", dijo el DT.
"¿M e escuchaste?", le preguntó dos veces Hernán Caputto a Guido Nahuel Vadalá durante la pausa de hidratación del segundo tiempo. " Pegale al arco", le rogó el técnico al armador rosarino, que a esa altura ya había decretado el empate, tras recoger en el segundo poste un centro venenoso de Francisco Salinas.
Coquimbo ganó a lo guapo, jugando una segunda mitad con seriedad, paciencia y contundencia. Y mucho foco emocional, porque jamás se dejó llevar por la tribuna ni los vaivenes de una noche cambiante. Se serenó en el entretiempo y ganó seguridad con el pase interno con Salvador Cordero. "El segundo tiempo fue casi perfecto", diría en la trastienda Lucas Pratto, que ingresó sobre el final.
Vadalá tuvo su noche más feliz en Chile, porque a 20' del final capturó un centro desde la derecha (otra vez el "Coreano" Salinas) y se perfiló hacia adentro para gatillar y entre siete rivales peruanos que protegían su área, sacó un disparo que venció al meta chileno-peruano Miguel Vargas.
Determinante la "Joya", porque tuvo pegada y personalidad para desnivelar una noche brava, de esas que solo salpica la Copa Libertadores. El ex-Juventus va donde las papas queman, porque se mete al área, y no se desgasta lejos del arco. Sacó provecho de los desmarques de Nicolás Johansen y del volumen de ataque por las bandas, entendiendo las zonas sensibles para aparecer.
Con el 2-1, se derrumbó Universitario, que perdió todos los puntos en disputa ante los aurinegros.
El mérito de reacomodarse en el camino es grande. Coquimbo fue incauto en el inicio y el rival le propinó un mazazo en un lanzamiento de esquina que acertó el peleador Álex Valera, después de un pivoteo de Anderson Santamaría y un remate de Cain Fara al travesaño, con las marcas coquimbanas en modo descuido: Benjamín Gazzolo, Sebastián Galani y Salinas, respectivamente. Juan Cornejo, tieso en su reacción, tampoco pudo impedir el tanto.
"Sigan de adentro hacia afuera, los espacios están en las bandas", sugería Caputto, sabiendo que los carrileros peruanos no alcanzaban a cubrir las franjas. Pero Coquimbo estaba trabado, sin fluidez. Necesitó un tiempo entero para armarse. Ahí apareció el equipo, también Vadalá y el sueño de meterse entre los mejores 16 del continente.
"Nos faltaba culminar las jugadas, rematar más al arco y así cambió el partido. ¿Si es una revancha? Estamos expuestos a las críticas, esto es un juego, uno intenta darlo todo y no siempre sale. A aceptar las críticas y seguir mejorando", dijo Vadalá.
Caputto reforzó las sensaciones: "Hablaría de oportunidades, porque las revanchas dejan suspicacias, él la supo aprovechar y los entrenadores tenemos que tener esa lectura de los jugadores que están para entregar algo. ¿Si imaginé estar arriba en la Copa? Soy un optimista, seguro que pensaba estar en esta situación, veo el hambre que tienen los jugadores, sí me veía en esta situación, incluso con algo más, lo digo sin demagogia; lo disfrutamos, pero con humildad. Es un paso importante, pero no hemos conseguido nada, quedan dos fechas durísimas".