El Comercio, Perú
11 de mayo de 2026
El economista advierte sobre la debilidad de las instituciones encargadas de implementar las políticas públicas y el riesgo de mayores presiones inflacionarias.
Al cierre del 2025, la pobreza monetaria en el Perú se situó en 25,7% de la población; una leve mejora frente a las cifras del 2024, pero que aún dista de las cifras de los niveles de pobreza que el país ostentaba antes de la pandemia. Sobre esta situación y el escenario de inseguridad alimentaria que el país enfrenta conversamos con Javier Herrera.? ¿Por qué Lima ha quedado rezagada en la reducción de la pobreza monetaria frente a otras zonas?El choque del COVID-19 fue bastante más destructor de empleos y negocios en Lima, en comparación con el resto del país. No se ha generado suficiente empleo adecuado en la capital porque aún predominan los empleos informales de supervivencia, que tienen un nivel de ingreso por debajo de la línea de pobreza.? ¿Se subestima la pobreza de la capital frente a la pobreza en otras zonas del país?No se le ha prestado la debida atención dada su importancia cuantitativa, pero también dadas sus especificidades. No se puede atacar la pobreza urbana con los mismos instrumentos con los que se ha venido atacando la pobreza rural; son de características distintas. Aún no se tiene un sistema de focalización urbano que funcione bien ni se ha aplicado una nueva estrategia de lucha contra la pobreza urbana.? ¿Por qué cree que hasta ahora el Estado ha tardado en aplicar las diversas recomendaciones para enfrentar esta situación?Solo puedo suponer que hay dos razones. Una es el costo político de rehacer el padrón de beneficiarios: eso supone eliminar a algunos y añadir a otros. La otra razón puede ser el presupuesto. Más allá de discutir con qué indicador medimos o no la pobreza, está el tema de la voluntad política para diseñar una política intersectorial.? Vemos también que la crisis política constante sí nos afecta a nivel económico.Claro, y quienes están pagando la factura de la crisis política son los pobres, porque se han debilitado las instituciones encargadas de implementar las políticas públicas. Hay también debilidad en la capacidad técnica para el diseño de políticas adaptadas a situaciones que no habían sido consideradas, como el caso de la pobreza urbana.? Si la inflación mantiene una tendencia al alza, este 2026 podríamos ver un nuevo impacto negativo en la pobreza monetaria.Se va a ver afectada. Ahora podríamos tener el doble de inflación: ya no 2%, sino 4%. Ya tenemos una inflación anual de 3,7% a nivel nacional y varios departamentos ya están por encima del 4%, incluida la capital. Eso va a tener un impacto sobre la pobreza y estamos desarmados.? ¿Y cómo evalúa los retos que se asumirán desde el manejo de la política monetaria?Eso tiene que ver con la incertidumbre del contexto internacional. El BCR va a tener que tomar medidas, quizá innovadoras, para controlar la inflación; pero al mismo tiempo enfrenta un dilema muy grande por la demanda interna. Esa será la tarea más compleja para el BCR.? En el contexto de presión al que está sometido el erario público, ¿ve posible implementar las políticas públicas necesarias? Tiene que haber una coalición política que reponga el orden, cesar esa ?interpretación auténtica? de la Constitución que permite al Congreso seguir ahondando el déficit público. El Tribunal Constitucional tendría que ponerse los pantalones para detener esta situación.? Según datos del INEI, más de 4 de cada 10 limeños no cubren sus necesidades alimentarias mínimas.Lo primero es reconocer que esto va más allá de la población en pobreza extrema, de aquellos que no pueden comprar la canasta básica de alimentos. Se tiene que aplicar una política con amplia cobertura, y esto pasa por la información sobre los aportes nutricionales de los alimentos. Estas medidas deben ir más allá de las entidades del Estado. En la sociedad civil organizada existen las ollas comunes; ahí ya hay una manera de llegar a la población.