Martes, 12 de Mayo de 2026

Las leyes contra los católicos

UruguayEl País, Uruguay 12 de mayo de 2026

Con la visión profética que lo marcó, Burke señalaba que la estrategia seguida hasta el momento era mala para todos.

Durante su actuación pública Edmund Burke trató reiteradas veces de pasar leyes en la Cámara de los Comunes que mejorara la situación de los católicos irlandeses, teniendo un claro diagnóstico acerca de que si no se lograba integrarlos a la vida cívica y económica la situación se volvería insostenible, como lamentablemente ocurrió.

Antes de su etapa más conocida como miembro del Parlamento Burke tuvo la oportunidad de trabajar directamente por su país como secretario privado de William Hamilton, secretario principal del Lord Lieutenant para Irlanda, el Conde de Halifax, con una influencia notoriamente positiva. Como señala Conor Cruise O' Brien: "La administración Halifax-Hamilton de 1761-1762 tuvo un carácter excepcionalmente moderado e ilustrado. Parte de ese mérito debe atribuirse al secretario privado del secretario principal, es decir, a Burke."

Por esos años escribió un trabajo que no llegó a completar ni a publicar titulado Tract on the Popery Laws, cuya traducción para comprender su sentido sería Tratado sobre las leyes contra los católicos. Allí comenta sobre el sistema imperante: "Creo que no será difícil demostrar que es injusto, inconveniente e ineficaz; que ha ejercido la más desgraciada influencia sobre la prosperidad, la moral y la seguridad de ese país; y que esa influencia no es accidental, sino que ha surgido como consecuencia necesaria y directa de las propias leyes."

Luego aborda una injusticia fundamental que encuentra en ese sistema: "La felicidad o la miseria de multitudes nunca puede ser algo indiferente. Una ley contra la mayoría del pueblo es, en sustancia, una ley contra el pueblo mismo; su extensión determina su invalidez; incluso cambia de carácter a medida que amplía su campo de acción: ya no es una injusticia particular, sino una opresión general; y ya no puede ser considerada una penuria privada que podría soportarse, sino que se extiende y crece hasta adquirir la desgraciada importancia de una calamidad nacional".

Otro pasaje significativo es en el que argumenta en contra de que los católicos pueden desprenderse fácilmente de las penalidades que sufren simplemente convirtiéndose en protestantes. Quienes sostienen "que quienes padecen estas leyes lo hacen voluntariamente me parece más un insulto que un argumento. [.] supone algo que es falso en los hechos, que un hombre tiene la capacidad moral de cambiar de religión cada vez que su conveniencia lo requiere. [.] en este aspecto, tiene el deber de sacrificar su interés en este mundo a su convicción sobre la felicidad eterna [.] eso colocaría vuestra sanción y sus ideas del deber en los platillos opuestos de la balanza; lo cual es, o no sé qué otra cosa podría serlo, la idea precisa de persecución".

Finalmente, con la visión profética que lo caracterizó, Burke señala que la estrategia seguida hasta el momento no sólo es terrible para los irlandeses, sino que también lo terminará siendo para los ingleses, ya que lograrán exactamente lo opuesto a lo que buscan: "Si se puede demostrar que las grandes rebeliones de Irlanda nacieron de los intentos de someter a los naturales del país a la condición en que hoy se encuentran, ello mostrará que el intento de mantenerlos en ese estado será más bien perjudicial para la paz pública que una garantía de seguridad para ella".
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