El country manager, Sergio García, analiza las fortalezas del país para atraer inversiones, la competencia con marcas gourmet y el reto de ser una multinacional y mantener la cercanía con el consumidor local
Sergio García dirige Arcos Dorados Uruguay, la mayor cadena de fast food del país, donde emplea a más de 3.000 colaboradores y avanza con aperturas, remodelaciones de locales y una mayor apuesta por la experiencia digital de la marca. El ejecutivo argentino (53) cuenta con más de 30 años de experiencia en Arcos Dorados -el mayor operador deMcDonald's en América Latina y el Caribe-, donde ha forjado una sólida trayectoria en operaciones, transformación digital y liderazgo de equipos. A lo largo de su carrera, ha encabezado procesos de cambio orientados al crecimiento del negocio y la mejora continua de la experiencia del cliente. Su llegada a Uruguay coincide con los 35 años de actividad de la marca en el país. Los planes reflejan la visión que tiene la compañía sobre el país. Según García, Uruguay ofrece "estabilidad, institucionalidad sólida, muy buen talento y consumidores abiertos a adoptar nuevas experiencias". Y agrega: "Eso genera un contexto muy favorable para desarrollar proyectos a largo plazo".
Sobre la actualidad de McDonald's y Uruguay, dialogó el ejecutivo con El Empresario.
-Asumir la dirección de una marca tan instalada en Uruguay implica heredar una historia. ¿Qué encontró al llegar y qué quiere transformar? -Encontré una marca con 35 años de historia en el país, muy querida, con un equipo apasionado de más de 3.000 colaboradores y una operación con muchísimo orgullo. También una cultura de servicio muy fuerte y una conexión genuina con el consumidor uruguayo, que es muy exigente pero muy leal cuando la experiencia es consistente. Nuestro desafío es acelerar la evolución del negocio y seguir construyendo conveniencia para el cliente. Tenemos oportunidades de crecer con nuevos restaurantes y, al mismo tiempo, potenciar toda la experiencia omnicanal. Hoy el cliente quiere elegir cómo relacionarse con la marca; puede pedir en el mostrador, a través de la app, kioscos de autogestión, AutoMac o delivery. Todo eso integrado con un programa de fidelidad como Mi McDonald's, que tuvo una gran aceptación en Uruguay. -¿Cuál es el principal desafío de liderar McDonald's acá? -El consumidor uruguayo es muy exigente, busca calidad, buena experiencia e innovación, pero también cuida mucho su bolsillo. Por eso trabajamos para reforzar esa propuesta de valor y mejorar cada punto de contacto. Tenemos una propuesta muy sólida porque combinamos algo que el consumidor valora mucho: comida de calidad, precios competitivos y una experiencia moderna y conveniente. Hoy el valor no pasa solo por el precio, sino también por la conveniencia, la rapidez, la experiencia digital y la consistencia. Ahí tenemos una fortaleza muy grande, y sabemos que siempre hay oportunidades para seguir mejorando.
-En un contexto económico desafiante, ¿cómo se mantiene competitiva una marca global? -Cuando combina escala global con una ejecución muy cercana a la realidad local. Trabajamos mucho con proveedores uruguayos, utilizamos datos para tomar decisiones más rápidas y buscamos eficiencia constantemente, pero sin resignar calidad ni experiencia para el cliente. Integrar una compañía global nos permite incorporar innovación, tecnología y aprendizajes de otros mercados con velocidad. La clave es entender qué necesita el consumidor y mantener una conexión cercana con sus hábitos, expectativas y realidad.
-¿Qué valor tiene Uruguay en la apuesta regional de la marca? -Ocupa un lugar muy relevante. Tiene consumidores muy informados y exigentes, que funcionan como un gran termómetro para probar iniciativas y formas de conectar con la gente. Vemos potencial de crecimiento, tanto en expansión como en modernización de la operación y desarrollo de nuevas experiencias. Es un mercado con mucha estabilidad, muy buena adopción digital y consumidores abiertos a la innovación. -¿Cómo compite McDonald's frente al crecimiento de propuestas gourmet y cadenas nuevas? -Desde la escala, la accesibilidad y la velocidad, pero también desde la capacidad de seguir evolucionando la experiencia de los clientes de manera constante. Trabajamos mucho en innovación, calidad, digitalización, modernización de los restaurantes y en adaptar la propuesta a distintos momentos de consumo. Hoy no alcanza solo con ser rápidos; el consumidor espera una experiencia confiable, moderna, simple y consistente. Además tenemos algo muy valioso que es la relación construida con los clientes durante 35 años. La confianza y la cercanía siguen siendo diferenciales importantes.
-¿En qué consisten los planes con foco en los locales? -Avanzamos fuerte tanto en expansión como en modernización de la operación. Tenemos varias aperturas y remodelaciones en marcha, incorporando formatos más modernos, eficientes y con una experiencia digital cada vez más integrada. La idea es seguir creciendo y hacerlo de una manera ágil, sostenible y adaptada a cómo hoy las personas consumen y se relacionan con las marcas.
-La experiencia en restaurantes cambió. ¿Cómo imagina el restaurante del futuro? -McDonald's siempre está pensando en el futuro e innovando; es la ventaja de tener una marca global que comparte las experiencias de otros mercados. Imaginamos restaurantes más integrados digitalmente, donde la experiencia sea cada vez más simple, rápida y personalizada. Siempre lo más importante es la experiencia que vive el cliente en el local, pero el momento de la verdad es cuando recibe su comida. El restaurante seguirá teniendo un rol muy importante. -¿Qué peso tiene la tecnología en la estrategia de empresa? -Nos ayuda a entender mejor al cliente, personalizar experiencias, optimizar operaciones y tomar decisiones más rápidas. Pero la tecnología sola no alcanza. La diferencia está en las personas y en cómo usamos la tecnología para mejorar la experiencia.
-McDonald's suele ser el primer empleo de muchos jóvenes. ¿Qué responsabilidad implica eso? -Es una enorme responsabilidad y nos da mucho orgullo. No solo les damos un trabajo; muchas veces ayudamos a formar hábitos, valores y habilidades que los acompañarán durante toda su vida profesional. Acá se aprende trabajo en equipo, responsabilidad, disciplina, atención al cliente, criterio, liderazgo y cultura del esfuerzo. Y además hay algo muy genuino en nuestra cultura y es que muchos de los líderes empezaron como crew. Yo empecé trabajando en un restaurante hace más de 30 años, así que conozco muy de cerca el valor que tiene esa oportunidad.
-¿Qué buscan hoy en un candidato joven? ¿Encuentran en Uruguay esos requisitos? -Hoy lo que más buscamos es actitud. Personas con ganas de aprender, compromiso, energía, capacidad de trabajar en equipo y ganas de crecer. Lo técnico muchas veces se aprende, la actitud y los valores hacen la diferencia desde el primer día. En Uruguay, definitivamente encontramos muy buen talento. Hay chicos muy preparados, con buena capacidad de adaptación y ganas de desarrollarse. El gran desafío hoy para las empresas es generar entornos y propuestas que motiven a esos jóvenes a crecer dentro de las organizaciones, sentirse parte y proyectar una carrera a largo plazo. La buena noticia para nosotros, y para quienes quieran trabajar en Arcos Dorados Uruguay, es que fuimos elegidos por segundo año consecutivo como el Mejor Lugar para Trabajar en Uruguay para empresas de más de 301 colaboradores, medido por Great Place to Work, algo que nos da mucho orgullo.
-¿Qué oportunidades ve hoy en Uruguay que quizás desde afuera no se perciben? -Uruguay cuenta con muchas fortalezas que quizás desde afuera no siempre se perciben. Tiene estabilidad, institucionalidad sólida, muy buen talento y consumidores abiertos a adoptar nuevas experiencias. Eso genera un contexto muy favorable para desarrollar proyectos a largo plazo. Además, vemos mucho potencial en el crecimiento en el país, en el turismo y en la integración regional. Uruguay tiene una combinación muy interesante entre calidad de vida, capacidad profesional y visión moderna, que lo vuelve muy atractivo para invertir y seguir creciendo.
-¿Qué podría mejorar el país para ser aún más atractivo? -Ya tiene muchas fortalezas, pero siempre hay espacio para seguir mejorando. Tal vez acelerar algunos procesos administrativos, seguir invirtiendo en infraestructura y potenciar aún más la formación en habilidades vinculadas a tecnología, idiomas y sostenibilidad.
-¿Qué rol pueden jugar las empresas en ese proceso? -Las empresas tenemos un rol muy importante. No solo generando empleo e invirtiendo, sino también formando talento, desarrollando proveedores y ayudando a construir comunidad. Nosotros creemos mucho en eso. Trabajamos con diferentes programas que generan este impacto en la sociedad, desde el empleo joven hasta tener la sostenibilidad como pilar.