La actriz charló con El País para anunciar el estreno, este jueves 21 de "Nada entre los dos", una comedia romántica con Gael García Bernal rodada en Uruguay
Venía de presentar, la noche anterior, Nada entre los dos en Argentina por lo que, dice Natalia Oreiro, "estoy con poquitas horas de sueño pero contenta". Y se ríe, siempre simpática.
La excusa esta vez es, justamente, el estreno este jueves 21 de esa comedia dirigida por JuanTaratuto y en la comparte cartel con el mexicano GaelGarcía Bernal.
Cuenta el vínculo entre una argentina (Oreiro) y un ejecutivo mexicano (García Bernal) que coinciden en una reunión de trabajo en una playa mexicana. Los dos tienen hijos adolescentes, están abrumados por su vida doméstica y entre ellos, dice la gacetilla oficial,"nace una conexión inesperada".
Es el primer proyecto de cine de Taratuto desde Me casé con un boludo y el tono es el una comedia romántica aunque con algunas pistas dramáticas. Fue filmada en Uruguay aunque solo se nota propiamente, en una escena en el Yatch Club de Montevideo.
Sobre la película y, sin quererlo sobre maternidades y otros asuntos Oreiro volvió a charlar con El País.
Nos encontramos otras veces y siempre está con la misma energía. ¿Cómo sobrelleva estas rondas con la prensa?
Es difícil contestar sobre una misma temática, encontrar las diferentes aristas a las respuestas, pero todo tiene sentido si hay conexión. Si no, todos perdemos el tiempo. Además, me gusta, aparte de estar presente en general en la vida.Con los años empecé a decir: vamos metro a metro, esto está pasando ahora, vamos con esto. Lo único que no puedo dejar de tener en mi cabeza es todo lo que tiene más que ver con la organización de mi hijo. Eso le debe pasar a muchas mamás. Hay algo en mí que es como un checklist: campamento, comida, la ropa, el frío, qué temperatura hace acá. Todo el tiempo estoy en relación con los deberes, ese tipo de cositas.
Eso, perdón la generalización, no me lo diría un actor hombre.
Se llama carga mental y está estudiado que a partir de las cinco de la mañana, biológicamente, nosotras empezamos a organizar el día de nuestra familia. Aunque estés durmiendo. Y yo, tal cual. Estoy acá pero sé dónde está, qué hizo, qué no hizo, qué comió, qué se puso, lo que tiene que hacer. Para mí es prioridad. De hecho, mañana tengo que llegar a la escuela, lo quiero ver, porque se va de piyamada..
Mechi, su personaje de Nada entre los dos, es un poco así..
No hay padre o madre que no se preocupe por sus hijos a cualquier edad. Es un cordón eterno. Pero también creo que la adolescencia es un momento para estar puntualmente ocupados y es una bisagra en los vínculos, porque ese niño o niña que te necesitaba y para el que eras lo más, de repente te empieza a ver distinto. Mi hijo tiene 14 y la de Mechi es un poquito más grande y además es mujer. Igual no es una generalidad, porque todos me dicen: "Uy, la adolescencia, ¿cómo va a estar tu hijo?". Y la verdad es que a mí a veces me da cierto pudor, pero la estamos llevando bien, con sus cambios, que son necesarios. Soy más yo la que tiene que aprender a soltar y a entender lo que él necesita de mí en esta etapa, más de lo que siento que él tenga que aprender, porque él es una persona muy consciente, muy presente y muy simple. Es una etapa para disfrutar. Pasa rápido aunque para ellos debe ser eterna.
Tenemos que aprender a adaptarnos.
La vida es aprender a adaptarse no sobreadaptarse a los cambios. Ser flexible y crecer. Yo no soy la misma persona que era hace diez años. Sí mantengo muchas cosas, necesarias para sentirme íntegra y dormir tranquila en la noche, eso es fundamental. Pero después hay cosas que antes eran importantes y ya no tienen sentido, corridas que ya no tienen sentido, y otras que antes no y ahora sí. Miedos que antes no tenía y viceversa.
Eso aplica a los personajes de la película.
Juan (Taratuto, el director) retrata en la mayoría de sus películas, los vínculos de una manera muy cruda. Uno se puede reír y pasarla bien, pero al mismo tiempo no deja de ser algo cercano. Lo reconoce en el vecino, en el amigo, en el padre y en uno mismo. Y eso tiene un mérito enorme, pero también es desafiante estar a la altura de contar algo crudo, en el sentido heroico de la palabra.
¿Qué cosas se plantean en Nada entre los dos?
¿Cuándo es el momento de enamorarse o desenamorarse? ¿Puede uno, tocando los 50, después de 20 o 30 años de pareja, enamorarse en un fin de semana con otra persona? Eso, que por supuesto va a tener mella en uno y en el otro, ¿puede salvar un matrimonio? ¿O puede destruirlo definitivamente? ¿O puede uno reconocer lo que había perdido en el otro, o darse cuenta de que eso ya no va a estar más y entonces tomar una decisión? Yo creo que eso es universal.
Así se plantea como una película romántica distinta...
No se trata de "bueno, se enamoraron, tuvieron un conflicto y se juntan". Es una fórmula que todos disfrutamos. Pero esta peli también plantea eso de dos personas un poco rotas en sus momentos personales y profesionales, haciéndose cargo de que eso está pasando y no negando una situación. Porque también uno puede ir por la vida. y hay gente a la que le funciona, que no quiere sufrir y no quiere ver.
¿Ese es el cine que le gusta?
Prefiero en el cine ver historias de quiebres, ver a los personajes rotos, ver sus vulnerabilidades, sus matices, sus contradicciones. Y eso me gustó mucho del guion.
¿Por qué elige un papel?
No hay una sola fórmula. Me pueden aparecer por muchos lados. En este caso, primero porque con Juan nos veníamos juntando desde hacía varios años para pensar cosas para hacer. Y un día me llama y me dice: "Tengo este guion y lo pensé para vos y para Gael". El combo de trabajar con él y con Gael me pareció excelente y me gustó mucho el relato.
¿Cómo fue el rodaje?
Muy bien. La verdad es que a veces pasa que te podés llevar bien con alguien y después no tener química en pantalla, que son cosas distintas. Nosotros rodábamos y nos llevábamos muy bien. De hecho, después hice una película con él como director. Pero después puede pasar que la química en pantalla no suceda. Y acá sí. Todo el mundo decía: "Dan re bien". Y eso es muy importante para una historia de amor. Así que para mí quedó re bonita la peli.