El tráiler de La Odisea desata una ola de descontento online que expone el derecho irrestricto de los usuarios a opinar de todo.
La nueva película dirigida por Christopher Nolan, la adaptación de La Odisea, ni siquiera necesita estrenarse para generar discusiones y polémicas. Con haber visto el adelanto, esa legión de voces que se expresa constantemente online ya expresa descontentos y críticas.
Por un lado, eso habla del considerable alcance de Nolan como cineasta, un sitial que comparte con pocos directores actualmente (en ese grupito hay nombres como Denis Villeneuve, los incombustibles Steven Spielberg y James Cameron, Peter Jackson y alguno más).
Con muchos éxitos en su filmografía, y casi siempre con películas que no forman parte de una franquicia -la trilogía de Batman es la excepción- Nolan ha conseguido que su presencia en un proyecto cinematográfico genere apasionadas discusiones sobre una película.
Pero por otro lado, también es cierto que hoy cualquiera es un crítico, y se siente con el derecho irrestricto y no siempre fundamentado para opinar de cualquier cosa. Cuando salió el trailer, más o menos hace un mes, las críticas se centraron en lo que los detractores señalaban como representaciones nada fieles a lo que históricamente se considera parte de la época en que la Odisea se desarrolla, la Edad de Bronce, más o menos entre 3300 a.C. hasta el 1200 a.C. (se le atribuye a Homero haber plasmado La Odisea aproximadamente en el 700 a.C.). Entre otras cosas, se alzaron voces (o mejor dicho, se publicaron posteos) contra los peinados, maquillajes y vestuarios, porque supuestamente no representaban la versión históricamente correcta. Respecto de esto, se podría argumentar que Hollywood tiene una larguísima historia de licencias o libertades dramáticas para adaptar sus películas a las sensibilidades contemporáneas. Muchos consideran a Gladiador (estrenada en 2000) como una gran (o en todo caso, muy buena) película sobre la época romana que puso en la gran pantalla, pero basta revisar un poco las costuras del diseño de producción para percatarse que es poco probable que en esa época hubiese gladiadores con peinados a lo punk y con gel para sostener los mechones.
Algunas críticas, sin embargo, fueron atendibles. Más allá de que se trata de una ficción con elementos sobrenaturales como cíclopes o sirenas, no se trata de una obra fantástica, sino una mitológica. Mientras que un libro como El señor de los anillos es una historia fantástica con dragones y magia, la mitología se rige por reglas distintas. El historiador estadounidense especializado en historia antiguaJoshua Mark define a la mitología "el estudio e interpretación de relatos o fábulas, a menudo sagrados, de una cultura, conocidos como mitos; o la colección de esas historias, que tratan diversos aspectos de la condición humana" que también "dan sentido al origen de un pueblo y su civilización". En otras palabras, Nolan se mete en un relato que da sentido a la historia de los pueblos que en su momento habitaban la zona que hoy es Grecia, uno que tiene implicancias y significados que llegan hasta nuestros días.
También se criticó que los personajes en el trailer se expresaran con un vocabulario "moderno" o contemporáneo, como cuando el actor Tom Holland dice dad (que podría traducirse a "papá" o "papi") en vez del más altisonante Father ("padre"). Eso le restaría gravedad o solemnidad a un relato que se considera canónico para la cultura occidental y que, siempre de acuerdo a estos detractores, debería tratarse con suma seriedad.
Hasta ahí, las críticas más "académicas", digamos. Pero en este inflamado clima de batallas culturales en buena parte del mundo, fue cuando empezaron las objeciones con tintes políticos que la discusión tomó otro cariz. Sobre todo cuando el dueño de la red social X, antes Twitter, se metió a opinar. Para el megamillonario, la inclusión de la actriz negra Lupita Nyong'o, supuestamente (aún no se confirmó) en el papel de Helena de Troya. "Un insulto a Homero", "Nolan ha perdido su integridad", sostuvo Elon Musk, y agregó luego que la presencia de Nyong'o se debe a que Nolan quiere ganar premios, no hacer una película que represente fielmente la obra en cuestión.
Aunque Musk no se refirió ni al color de la piel de la actriz, ni a su apariencia, no es descabellado suponer que es justamente la condición étnica de la actriz lo que le molestaría. Nolan no ha respondido, por el momento, a estos señalamientos. Pero vale recordar que si fuera solo para conseguir premios, Nolan tiene bastantes. A lo largo de su dilatada trayectoria, el inglés ha recogido Oscar (por Oppenheimer), premios Bafta, Globos de Oro e incontables distinciones más. Otras críticas se han centrado en que gran parte del elenco no luce demasiado "mediterráneo" (o para ser más preciso, griego). Las caras de Matt Damon, quien interpreta a Ulises), Anne Hathaway y Tom Holland no remiten, dicen los haters, a una fisionomía griega (como si eso fuera una categoría que tiene rasgos inalterables). Otra vez: Hollywood tiene copiosos antecedentes de poner en ciertos papeles a intérpretes que poco tienen que ver, en su aspecto, con los personajes históricos a quienes representan en tal o cual producción. Lo curioso del asunto es que estas encendidas discusiones se dan antes de que la película se haya estrenado, algo que ocurrirá el 16 de julio.