Lunes, 18 de Mayo de 2026

Profesores en Chile improvisan y "rapean" contenidos para motivar a sus alumnos

ChileEl Mercurio, Chile 18 de mayo de 2026

Además de entregar datos de distintas materias, buscan fomentar la participación y abrir espacios de expresión emocional entre los jóvenes.

En marzo de este año, el hip hop se incorporó como política educativa en las escuelas públicas de Brasil. Según señaló el presidente Luiz Inácio Lula da Silva, la iniciativa -que cuenta con una inversión de 50 millones de reales (cerca de 8.900 millones de pesos) por dos años- apunta a ser una herramienta de formación crítica y construcción de identidad, además de un instrumento de aprendizaje.
"Varios docentes de ese país han escrito respecto a sus beneficios, entre ellos una profesora que en el libro 'Rap e educação, rap é educação' cuenta que ella llegó a una escuela a trabajar con un curso en el que había muchos niños con déficit atencional: no lograban concentrarse, se distraían fácilmente y les costaba retener información. Pero entonces ella empezó a darse cuenta de que estos mismos jóvenes, en el recreo, improvisaban y se pegaban rapeos de letras largas", contó Rodrigo Cavieres, profesor de la Escuela Ecuador Max Berrú Carrión (El Monte, Región Metropolitana) y artista dedicado al rap y el hip hop. Lo hizo en el taller "Hip Hop Pedagogía" que se llevó a cabo en el Centro Cultural La Moneda, en el marco de la Semana de la Educación Artística 2026.
Durante el encuentro, Cavieres explicó que la profesora notó que, al improvisar, "los niños tenían información en su cabeza que eran capaces de procesar. La podían además rimar y contársela a otros". También advirtió que no les costaba memorizar canciones de diferentes artistas y que podían durar más de 5 minutos.
Fue entonces que decidió incorporar el rap para enseñarles materia dentro de su sala de clases.
Voz e ingenio
Como esta profesora, son varios los docentes que han optado por hacer de estos movimientos musicales parte de sus aulas, sin que Chile sea la excepción: además de Cavieres, en redes sociales se han vuelto virales videos que muestran, por ejemplo, a un profesor en Villarrica enseñando sobre historia con un rap y a otro en Concepción improvisando en su clase de religión a partir de palabras que sugieren sus estudiantes.
"En todos se ve a alumnos participando", celebró Cavieres. "Es una forma de llegar a ellos. Hay un lenguaje, una jerga que los interpela. Hay códigos que les son muy propios también (...) sienten que lo que allí se dice es lo que viven, sienten o conocen. Es la forma en que hablan. Por lo general, no hay lenguaje técnico en una canción de rap", dijo respecto a por qué este estilo funciona entre las personas jóvenes.
Que sea fácil integrarlo en espacios educativos también pasa por otro factor, continuó. "El rap es una música artesanal. No necesitas ni un instrumento más que tu voz e ingenio. Es totalmente accesible". Así, se vuelve "un vehículo para poder generar pensamiento crítico", indicó.
"El hip hop por sí solo es una herramienta pedagógica y, sobre todo, terapéutica. Se considera pedagógica porque a través de la experiencia de crear versos y rimas se logran incorporar contenidos de manera lúdica y dinámica; el solo hecho de construir textos o improvisaciones facilita el análisis de la información y permite el aprendizaje a través del ritmo y la creatividad", plantea el psicólogo Nelson Villagra, tallerista de rap y freestyle para niños y adolescentes de Puente Alto, además de miembro del proyecto Musirapterapia, que lleva rap a las escuelas para trabajar "el reconocimiento de emociones, el pensamiento crítico y la prevención de la violencia".
Por otra parte, el rap se considera una herramienta terapéutica "debido a que existe un vínculo profundo con el mundo interno de quien lo practica; la improvisación permite exponer las emociones, pensamientos, deseos y miedos", explica.
Una puerta que se abre
"El rap no es solo música; es palabra, identidad, ritmo, historia y emoción. En nuestro país y en muchos lugares del mundo, el rap ha nacido como una voz de quienes muchas veces no han sido escuchados. Ha sido una forma de contar hechos y realidades, de transformar la rabia, la pena o la alegría en arte. Y eso para los estudiantes es muy potente", comenta Matías Valenzuela, profesor de Matemática del Colegio Los Cipreses de Doñihue, en la Región de O'Higgins. El establecimiento se hizo viral a principios de mes, gracias a un video que muestra a un grupo de profesores haciendo una batalla de rap frente a los niños.
"Más allá de la viralización, lo más valioso fue ver a nuestros estudiantes sentir que por un momento el colegio se transformó en un espacio de encuentro y alegría", dice Valenzuela, creador de la iniciativa y quien de forma previa ya había trabajado con este estilo para enseñar.
"Creé versos relacionados con propiedades de las potencias para un 1° medio y la música abría una puerta distinta al aprendizaje. A veces, cuando uno enseña desde un lenguaje muy formal, algunos estudiantes sienten que el aprendizaje no les pertenece", reflexiona.
Concuerda Rodrigo Cavieres, quien para enseñar sobre personas gramaticales creó una canción basada en "Luchín", de Víctor Jara. "Les rapeo la letra y les hago identificar que está en tercera persona. Luego, les pido que cuenten la misma historia en primera o segunda persona".
El freestyle a veces se mira desde el prejuicio, dice Valenzuela. "Pero si uno observa con atención, tiene estructura, lenguaje, ritmo, coherencia, rapidez mental, argumentos, creatividad y escucha activa. Todo eso es profundamente educativo".
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