Antes de lo previsto, el mar cambia
Mirar el mar
Mirar el mar. El amigo. Uno regresa a sus playas, esas rocas, y se encuentra con él nuevamente. Pero con las décadas, ya no es el mismo.
Nos explican lo del cambio climático: va alterando nuestras costas. En cien años, escribió Reina Campos Caba, meteoróloga chilena de Meteored, el alza en el nivel del océano podría afectar las costas de La Serena y Coquimbo; de Viña del Mar entre Reñaca y el Marga-Marga; también el 86% de las playas entre Arica y Los Lagos, y Pichilemu, Hornito, Llolleo; sufrirían las caletas de pescadores artesanales, especialmente en Atacama, Coquimbo, Valparaíso; los caminos costeros de La Araucanía. La meteoróloga cita al Ministerio de Medio Ambiente.
Nuestras costas más importantes, las de la Antártida Occidental, sostienen una cantidad de hielo que se derrite a más del doble de velocidad que la del hielo de las costas de la Antártida Oriental, aquella que apunta hacia Australia y el océano Índico.
El hielo antártico estabiliza el clima, regula la temperatura de los océanos, guarda la historia del planeta.
El lado oriental se estimaba el más estable y frío del continente, debido a su extensión, altitudes y geografía mayormente terrestre. Además, las grandes nevadas compensaban parte del derretimiento de la masa costera. Pero...
Investigadores noruegos publicaron hace 14 días el descubrimiento de un fenómeno que llama a cambiar los cálculos. Tal vez, la subida del nivel del mar podría afectarnos antes de lo previsto.
Grandes plataformas de hielo flotan en las costas de la Antártida Oriental y frenan el avance de los glaciares.
Los noruegos descubrieron ranuras acanaladas bajo la superficie de esas plataformas. Esas ranuras atrapan agua oceánica relativamente cálida. Y viene el derretimiento. Al debilitarse las plataformas, la caída del inmenso hielo continental ocurrirá antes. Esto ya se ve en otras zonas del continente.
La geometría del hielo decide el destino y la capacidad destructiva del calor oceánico, dice Qin Zhou, codirectora del estudio, "Incluso flujos modestos de agua profunda cálida generan un gran impacto cuando la base está acanalada. Las plataformas de hielo consideradas las más frías son más frágiles de lo esperado".
La revista Nature publicó el estudio, que lideró Tore Hattermann, de iC3 Polar Resarch Lab.
Todo esfuerzo por reducir el calentamiento global retrasa el derretimiento de los hielos. Lo retrasa donde es más acelerado: en la Antártida Occidental, donde se levantan nuestras bases. Pero el nuevo factor de velocidad de derretimiento en la Antártida Oriental se alza como una nueva motivación para controlar el calentamiento global.
Los efectos perversos de este afectarán nuestro mar y perjudicarán otras áreas del planeta, antes de lo previsto. Como si nunca pudiéramos regresar a nuestro mar.
Nota: Parte de esta columna está escrita con apoyo de IA.