Martes, 19 de Mayo de 2026

La historia de Fidelio, la obra que Beethoven escribió cuando quedaba sordo y llega por primera vez al Solís

UruguayEl País, Uruguay 19 de mayo de 2026

La única ópera de Ludwing van Beethoven se presentará desde este jueves en el Teatro Solís: es la primera vez en 57 que tendrá una puesta escénica completa en Uruguay y será su debut en el Solís.

La historia de Fidelio en Uruguay puede contarse casi con los dedos de una mano. En términos de producciones de gran escala, la única ópera de Ludwig van Beethoven tuvo dos puestas escénicas completas en el país en 1957 y 1970, ambas en el antiguo Sodre y ahora, más de medio siglo después, llegará por primera vez al Teatro Solís para abrir la Temporada Lírica 2026.

La rareza no es menor. Beethoven, uno de los compositores más influyentes de la música occidental, escribió nueve sinfonías, 32 sonatas para piano, conciertos, cuartetos y solo esta ópera. Y esa "hija única" le llevó casi una década de revisiones constantes.


La primera representación de Fidelio en Uruguay fue el 9 y 11 de agosto de 1957, en la Temporada de Ópera Alemana del Sodre, con dirección de Alexander Krannhals y participación de la Ossodre y coro junto a solistas alemanes. La segunda llegó el 23 y 25 de agosto de 1970, dirigida por Howard Mitchell. Pero la relación del Sodre con la obra venía de mucho antes: desde 1931 la Ossodre interpretó distintas veces sus oberturas, en conciertos, transmisiones radiales e incluso presentaciones en el interior del país. Fidelio aparecía como una obra orbitando el repertorio local, aunque sin terminar de instalarse plenamente en escena.

No es una ópera sencilla. Beethoven no era un hombre de teatro en el sentido tradicional. Su territorio natural era la música instrumental: las sinfonías, la música de cámara, el piano. Y, sin embargo, terminó escribiendo una obra profundamente teatral, atravesada por tensiones políticas, heroísmo, humor y una intensidad emocional que ya anuncia el romanticismo.

"Componer una ópera no es para cualquiera. Componer una buena ópera, menos", dice el director Martín García, que estará al frente de la Orquesta Filarmónica de Montevideo en esta producción del Solís. "Beethoven parece haber sufrido bastante el proceso. La ópera tiene sus códigos, sus ritmos propios. Pero el resultado es magnífico".

https://www.youtube.com/watch?v=3Ccn_GgxkpE
Fidelio nació en pleno período "heroico" del compositor y también en medio de una Europa convulsionada por las guerras napoleónicas. La historia parte de un hecho real ocurrido durante la Revolución Francesa: una mujer se disfraza de hombre para infiltrarse en una prisión y rescatar a su marido, encarcelado por razones políticas en la época del Terror. Beethoven encontró en ese argumento algo más que un drama de rescate. Encontró una historia sobre la libertad, la dignidad y la resistencia frente al abuso del poder.

Leonora, la protagonista, adopta la identidad de Fidelio para acercarse a Florestán, prisionero en una mazmorra por decisión del tiránico Pizarro. Pero la obra no se queda únicamente en el drama político. También hay equívocos amorosos, humor y personajes cotidianos heredados de la tradición del singspiel alemán, el género de ópera con diálogos hablados que Mozart había llevado a otro nivel en La flauta mágica.


"Fidelio se inscribe en esa tradición, pero con una impronta totalmente personal", explica García. "Es una música que asociamos inmediatamente con Beethoven y con ese período heroico de su producción".

Esa mezcla de registros es parte de lo que vuelve tan particular a la obra. Hay escenas de tensión política y, al mismo tiempo, momentos casi domésticos. Marzelline, la hija del carcelero, se enamora de Fidelio sin saber que en realidad es Leonora disfrazada. "Tiene comicidad, tiene heroísmo, tiene tragedia", resume García. "Como las grandes óperas, incorpora emociones muy distintas".

https://www.youtube.com/watch?v=oItg8muxdnI
La dimensión política de Fidelio nunca desapareció del todo. El célebre "Coro de los prisioneros", cuando los presos salen por un instante al patio y vuelven a sentir la luz del sol, se convirtió en uno de los momentos más conmovedores de toda la obra de Beethoven y en un símbolo asociado a distintas luchas por la libertad. La ópera, estrenada en el Theater an der Wien el 20 November 1805, fue vinculada a lo largo de los años con procesos políticos y figuras como Nelson Mandela o Martin Luther King. También traspasó el escenario: es la famosa contraseña que debe decir Tom Cruise en Ojos bien cerrados, y también es mencionada en Finnegans Wake de James Joyce.

Para García, buena parte de la vigencia de Fidelio está en cómo Beethoven utiliza la partitura para narrar las emociones de los protagonitas. "Beethoven logra transmitir la felicidad de esos presos cuando salen al patio, pueden respirar aire y ver la luz del sol. La música está constantemente contándonos algo. No es solamente un soporte para la canción", dice García. "A veces actúa como la conciencia del personaje. Puede decir una cosa y la música mostrar otra. Esa tensión entre cómo nos mostramos y cómo somos sigue siendo muy actual".


En la página web del Solís, la musicóloga uruguaya Marita Fornaro también explica que la obra dialoga con la vida del propio Beethoven. Mientras escribía Fidelio, el compositor avanzaba hacia una sordera irreversible y atravesaba uno de los períodos más difíciles de su vida personal. El aislamiento de Florestán en la prisión puede leerse, de algún modo, como un reflejo del propio Beethoven: un hombre encerrado en sí mismo pero convencido de que todavía tenía algo importante para expresar.

Ese carácter obsesivo aparece también en el proceso de composición. Beethoven escribió cuatro oberturas distintas para la obra. Las primeras, tituladas Leonora, eran monumentales y casi sinfónicas; la definitiva, la Obertura Fidelio de 1814, buscó un tono más liviano para no anticipar desde el comienzo el dramatismo de la historia.


La dificultad musical tampoco es un detalle menor. El papel de Leonora exige una soprano capaz de pasar de momentos íntimos a explosiones dramáticas muy exigentes. Florestán, por su parte, tiene una de las entradas más arduas escritas para tenor. Y además está el desafío de los diálogos hablados en alemán.

"Hay que cantar, actuar, moverse y hablar en alemán. Todo al mismo tiempo", explica García. "La obra tiene que estar tan memorizada que no puede haber ninguna laguna, porque es muy fácil perderse entre el movimiento, el texto y la música".

Esta nueva producción del teatro Solís (con funciones el 21, 23 y 25 de mayo, entradas en Tickantel), contará con la Orquesta Filarmónica de Montevideo bajo la dirección musical de Martín García y marcará el debut de Nicolás Boni en la dirección escénica de ópera. Participará también el Coro Nacional del Sodre, y el elenco estará integrado por Sabina Cvilak, Eric Herrero, Savio Sperandio, Licio Bruno, Sofía Mara, Santiago Martínez y Alfonso Mujica.

A más de 200 años de su estreno definitivo, Fidelio sigue funcionando porque nunca fue solamente una ópera política ni un melodrama romántico. Beethoven construyó algo más incómodo y más humano: una obra donde conviven la oscuridad y la esperanza, la fragilidad y el heroísmo.

Quizá por eso Fidelio sigue regresando. Porque detrás de la prisión, del disfraz y del rescate, Beethoven terminó escribiendo una obra sobre personas intentando conservar su dignidad cuando todo alrededor parece derrumbarse.

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