Si bien el plan necesita de cuatro votos opositores, en la Coalición Republicana fue muy mal evaluado: el edil blanco Rafael Seijas dijo que ni siquiera era un "proyecto" y el colorado Federico Paganini opinó que está "verde".
Ciudad Vieja es el rostro que Montevideo le muestra a los turistas cuando bajan de sus cruceros. Y también es un barrio que, por su historia y patrimonio, ninguna administración del departamento puede permitir que decaiga. Es por eso que Mario Bergara, como otros intendentes antes de él, tiene un plan para revitalizarla.
Se trata de una iniciativa ambiciosa, que incluye una inversión de US$ 40,7 millones, pero que enfrenta una gran barrera política. Para contar con ese dinero, a través de un préstamo o un fideicomiso, el intendente necesita una mayoría especial en la Junta Departamental. O sea, necesita el apoyo de al menos cuatro ediles opositores.
Y en un contexto donde el intendente ya está pidiendo dinero extra para cuatro proyectos más, incluso entre la bancada oficialista se ve "endeble" la viabilidad de su ambicioso plan para Ciudad Vieja.
Punto por punto
El pasado viernes, la intendencia presentó ante la junta su proyecto para revitalizar el barrio histórico. Según la presentación, a la que accedió El País, casi la mitad de la inversión prevista, es decir, unos US$ 20 millones, se usaría para recalificar espacios públicos y peatonales. Esto incluye una "puesta en valor" de la Plaza Matriz, trabajos en la Peatonal Sarandí y en la Pérez Castellano, e intervenciones en la Plaza España y su entorno y en los bordes norte y sur del barrio.
La comuna también apunta a mejorar el estado de edificios históricos que son públicos, como el Cabildo, el Teatro Solís, la Casa Toribio, el Museo de la Movilidad y las Identidades (MUMI) y el Anexo de la Junta Departamental. Para esto, quiere destina US$ 6 millones en su plan.
Además, prevé invertir US$ 4,5 millones en la recuperación de inmuebles públicos que están vacíos o "subutilizados" y US$ 2 millones para recuperar fachadas, dando préstamos rotatorios y apoyos.
La seguridad, algo que reclaman quienes viven o trabajan en Ciudad Vieja, tiene previsto, en tanto, una inversión de US$ 4 millones. Bergara quiere usar este dinero para cámaras y monitoreo, presencia de policías en "puntos estratégicos", iluminación y control de "usos irregulares" del espacio, entre otras acciones.
Para mejorar la limpieza del barrio, el seregnista pide US$ 1 millón para la limpieza "intensiva" de peatonales y espacios públicos, y la remoción "sistemática" de grafitis no autorizados.
La visión de la intendencia es que el barrio histórico debe recuperarse en dos dimensiones: la habitacional y la turística. Para el segundo punto, el proyecto extrapresupuestal destina US$ 3 millones. Se proponen, por ejemplo, circuitos "turístico-históricos", apps, plataformas web, iluminación "escénica" en recorridos nocturnos y articulación con comercios.
Finalmente, el plan incluye una inversión, de US$ 200 mil, para tres consultorías técnicas. Una de ellas está destinada al desarrollo turístico, otra a la gobernanza del barrio y otra a aspectos económicos como atraer inversión y promover proyectos estratégicos.
El tablero político de la Junta
Para revitalizar Ciudad Vieja, así como para los planes de calles, veredas, limpieza y saneamiento, Bergara apela a préstamos o fideicomisos que le den el dinero que no destinó en el Presupuesto. Como la intendencia se estaría endeudando más allá del periodo actual, necesita una mayoría especial de 21 ediles, lo que hoy en día implica el apoyo de cuatro opositores de la Coalición Republicana.
El panorama era más favorable para la intendencia cuando la Lista 22 del Partido Nacional, que tiene un perfil más dialoguista, tenía tres ediles. En el caso de contar con su apoyo, Bergara solo debía conseguir un voto más, que tenía las probabilidades más altas de encontrarlo en el colorado Federico Paganini.
Pero el alejamiento de la edila Laura Soto de la lista 22 dejó en una posición más débil al Frente Amplio. Ahora la llave de la aprobación parece estar en manos de Guillermo Kruse, un edil que apoyó a Martín Lema, pero que no es del Partido Nacional.
El más "endeble"
En su historial, Kruse ya cuenta con antecedentes de haber dado su voto a una administración frenteamplista. En el periodo 2015-2020, acompañó el Fondo Capital de Daniel Martínez, una vez reformulado, y también la construcción de la Unidad Agroalimentaria Metropolitana (UAM).
Sin embargo, para Kruse, tal cual fueron presentados los cinco proyectos extrapresupuestales, con una inversión total de US$ 300 millones, no van a ser aprobados.
"Estoy sorprendido de que se siga presentando un proyecto que no tiene los votos. Creo que en algún momento alguien va a tener que decir: 'si se quiere hacer algo, se va a tener que negociar'. Yo ya lo planteé hace mucho tiempo", dijo Kruse a El País.
El edil entiende que de los proyectos, el que menos chances tiene es el de Ciudad Vieja. Y es algo que es compartido, de alguna manera, hasta dentro del Frente Amplio. El coordinador de la bancada oficialista, Gonzalo Zuvela, ha dicho que, si se mide por prioridades, es el que ve "más endeble".
"No es un proyecto"
El edil colorado Paganini, que potencialmente podría ser un aliado para la comuna, consideró "muy verde" el proyecto para Ciudad Vieja y que "no ataca el principal problema de Ciudad Vieja que es el despoblamiento".
Por su parte, Rafael Seijas, que integra la banca mayoritaria del Partido Nacional, consideró que entre los cinco proyectos que presentó la intendencia, este fue el más débil.
"Tienen una buena intención, pero eso no es un proyecto", dijo a El País.
Contó que al consultar por aspectos específicos del gasto, las autoridades no tenían respuesta.
Sobre el apartado de seguridad, para el que se prevén US$ 4 millones, preguntó por cuántas cámaras se deberían comprar, en qué ubicaciones se deberían instalar, y si se iban a contratar servicios de seguridad. "No nos supieron responder absolutamente nada de eso", afirmó.
Dijo también que en lo que refiere a la inversión en turismo (US$ 3 millones) no supieron decir "en qué lo iban a utilizar, ni cuánto, ni cómo".
Además, opinó que es innecesario destinar US$ 200 mil a consultorías.
En cambio, Gonzalo Zuvela, el coordinador de la bancada frenteamplista, no comparte esas críticas. Entiende que es un proyecto cuyo contenido no se puede detallar como los otros.
"La oposición quería que lo explicaran como el plan de calles o veredas, pero este incluye muchas más cosas, como seguridad, gobernanza, etc.", señaló a El País.
Los cinco proyectos extrapresupuestales se votarán en las próximas semanas. Si bien se había marcado la fecha de este jueves 21, como falta el aval del Tribunal de Cuentas, probablemente se postergue hasta fin de este mes.