El Comercio, Perú
19 de mayo de 2026
inseguridad. Este grupo delictivo, que tiene sus inicios en La Huerta Perdida (Barrios Altos), ha convertido a los buses de Lima en blancos de guerra extorsiva. En menos de un año, la organización encabezada por Rómulo Cornelio Vargas ?Jota? pasó de cobrar cupos en Mesa Redonda a incendiar almacenes, balear buses y asesinar a choferes.
El color verde, blanco y rojo se ha convertido en un símbolo de miedo para los conductores que transitan por la Panamericana Norte y deben atravesar el Centro de Lima. Detrás de esos colores estaría la banda criminal conocida como Los Mexicanos, una organización dedicada a la extorsión y que, en menos de un año, pasó de cobrar cupos a comerciantes de Mesa Redonda a incendiar almacenes empresariales, balear buses de transporte público, amenazar a colectiveros informales y asesinar a choferes. Según el general Víctor Revoredo Farfán, jefe de la Dirección de Investigación Criminal (Dirincri), la banda ?tiene sus inicios en La Huerta Perdida [en Barrios Altos]?. Con el tiempo, grupos que cometían delitos, como robos, estafas, microcomercialización de drogas y sicariato, comenzaron a expandirse por Barrios Altos y el Cercado de Lima. ?Provistos de la tecnología, del celular y del WhatsApp, penetran espacios comerciales como Mesa Redonda?, explicó Revoredo. Ahí comenzaron los primeros atentados, incendios y amenazas a empresarios y comerciantes.?El fundador?Su principal cabecilla ha sido identificado por las autoridades como Jesús Rómulo Cornelio Vargas ?Jota?, de solo 24 años. ?Sabemos que no está en el país. Tiene un prontuario importante vinculado a hechos violentos y extorsivos?, señaló el coronel Holger Obando, jefe de la División de Investigación de Extorsiones (Divinext). Según fuentes policiales, ?Jota? habría viajado tiempo atrás a México, donde continuó desarrollando actividades criminales. Los investigadores sostienen que en ese territorio adoptó nuevas modalidades delictivas y fortaleció una estructura que luego replicaría en Lima. Bajo el mando de ?Jota? operaba Óscar Dextre ?Cachete? o ?Dexter?, encargado de la logística financiera de la banda. Fue detenido el 26 de marzo y actualmente cumple con la medida de prisión preventiva en un penal.Sin embargo, Revoredo sostiene que el verdadero peligro de la organización no está solo en sus operadores logísticos, sino en la estructura criminal que han logrado consolidar. ?Por eso hablamos de organización?, señaló el general. Las autoridades también detectaron que Los Mexicanos comenzó a tercerizar la violencia utilizando a menores de edad y sicarios extranjeros. ?Marca criminal?Uno de los elementos que más preocupa es el nivel de violencia de la organización. Los ataques no solo incluyen disparos contra buses, sino incendios y atentados grabados en video para sembrar terror entre las víctimas. ?Las extorsiones siempre han existido. Lo que ahora se ha incrementado es la violencia?, explicó Revoredo. Según el general, parte de esta brutalidad fue importada de organizaciones extranjeras con las que la banda habría mantenido vínculos. La policía sostiene que el transporte informal se convirtió en uno de los principales objetivos por la ausencia de controles y la facilidad para infiltrar trabajadores. Para Obando, ?la informalidad es un ganchito para la extorsión y para el crimen?. Los ataques siguen un patrón: amenazas, reglaje, atentados armados y videos enviados como advertencia. ?Cuando no llegan a un acuerdo de pago, realizan el ataque y lo graban. Ese video se convierte en mensaje extorsivo para la víctima y para otras?, explicó Obando.La expansión de Los Mexicanos no ocurrió en aislamiento. Según Revoredo, la banda comenzó a disputar territorios con otras organizaciones en Lima norte, San Juan de Lurigancho y Lima sur. Además, la policía detectó que parte del dinero de las extorsiones sería lavado a través de negocios informales como barberías, car wash y pequeños comercios.