Luego de tres temporadas en la plataforma Disney+, la serie del universo Star Wars da el salto a la pantalla grande con una historia de aventuras, humor y nuevos personajes.
En 1977, George Lucas no estrenó solo una película exitosa: creó una maquinaria cultural que casi 50 años después sigue expandiéndose sin parar. Series, novelas, animaciones, videojuegos, juguetes y nuevas trilogías mantienen viva esa saga que se ambienta "hace mucho tiempo en una galaxia muy, muy lejana", y que ya sobrevivió a cambios de dueños, crisis creativas y fanáticos enardecidos.
Dentro de ese universo de Star Wars, The Mandalorian apareció en Disney+ como una rareza: un western espacial centrado en un cazarrecompensas solitario y un diminuto compañero que rápidamente se convirtió en fenómeno pop y fábrica de merchandising. La serie que tiene tres temporadas estrenadas, también fue una bocanada de aire para Star Wars: menos solemnidad Jedi, menos árboles genealógicos galácticos y más aventuras old school.
Ahora llega The Mandalorian & Grogu, el salto del personaje a la pantalla grande. Y aunque no reinventa nada ni pretende convertirse en la mejor película de la saga, entiende perfectamente qué clase de entretenimiento quiere ser.
Dirigida por Jon Favreau (creador de la serie y responsable de las taquilleras El libro de la selva y las primeras Iron Man), la película mezcla persecuciones, criaturas gigantes, humor y escenas de acción con un ritmo muy de serial clásico. Hay algo de James Bond intergaláctico en Mando (el personaje de Pedro Pascal), pero también bastante de Indiana Jones: aventuras rápidas, viajes imposibles y héroes que sobreviven más por insistencia que por épica. La película también cuenta con una persecución al mejor estilo Contacto en Francia, y peleas con criaturas bien fieras que recuerdan a las de Ray Harryhausen, y otras diseñadas para la mecadotecnia.
https://www.youtube.com/watch?v=nu3kBiTj8WA Lo notable es que Pedro Pascal consigue transmitir cansancio, ironía y hasta ternura ocultando su rostro detrás de un casco durante casi toda la película. Salvo en una breve escena de acción que recuerda a la Star Wars original, con monstruo acuático incluido, Mando jamás se lo quita.
La película además evita uno de los grandes problemas recientes de Star Wars: parecer un examen solo apto para expertos. No exige memorizar árboles familiares ni tratados sobre la Fuerza para disfrutarla. Claro que los fanáticos encontrarán referencias y cameos (entre ellos Dave Filoni, actual director creativo de Lucasfilm, reconocible por su inseparable sombrero vaquero), así como personajes relacionados con la saga (como Rotta, el hijo de Jabba the Hutt que tiene voz de Jeremy Allen White), pero la historia funciona incluso para quien apenas sabe quién es Grogu.
También puede sorprender la aparición en los créditos del director Martin Scorsese, quien presta su voz a un nervioso y pequeño vendedor callejero.
Desde su aparición en la serie, Grogu -rápidamente rebautizado por internet como "Baby Yoda"- se convirtió en una máquina de merchandising y en el corazón emocional de esta historia. La relación casi paternal entre él y Mando sigue siendo el gran motor en esta película.
Aunque sí hay una presión extra detrás de The Mandalorian & Grogu: es la primera película de Star Wars en llegar a los cines en siete años, luego de la cuestionada Star Wars: El ascenso de Skywalker. En un universo que en los últimos años se expandió sobre todo a través de series de streaming, el regreso a la pantalla grande funciona casi como una prueba de fuego para saber si la saga todavía puede convocar multitudes fuera de Disney+.
Y da la sensación de que Jon Favreau entendió perfectamente ese desafío. En una entrevista con el portal oficial de Star Wars, el director explicó que la idea nunca fue hacer una película únicamente para quienes ya conocen cada rincón de esta galaxia. "Queremos crear una experiencia que no dependa de que alguien ya ame Star Wars, sino darle la oportunidad de enamorarse de este universo como nos pasó a nosotros", comentó.
Esa intención se nota. Luego de una brevísima introducción, la película no necesita explicar nada. A diferencia de otras producciones recientes de la saga, que muchas veces parecían hechas exclusivamente para fanáticos obsesivos capaces de reconocer hasta el último casco en pantalla, The Mandalorian & Grogu apuesta por algo mucho más simple y efectivo: aventura, humor y personajes queribles.
"En el fondo, Star Wars siempre trata sobre personas, sobre los arquetipos, la mitología y los vínculos familiares. Y lo que terminamos construyendo aquí -y creo que la gente no lo esperaba cuando escuchó hablar de la serie hace tantos años- fue una historia sobre la paternidad. Iba a tratarse de un padre y un hijo", agregó Favreau.
No es revolucionaria ni una candidata fuerte a mejor película en la próxima edición de los Oscar, aunque sí podría pelear en categorías técnicas: los efectos visuales son sólidos, el diseño sonoro tiene el músculo clásico de la saga y la banda sonora compuesta por Ludwig Göransson le da una identidad propia a esta esquina del universo que desde hace medio siglo suena a John Williams.
Y eso quizás sea lo mejor que puede decirse de The Mandalorian & Grogu: durante dos horas recuerda que Star Wars funciona mejor cuando deja de obsesionarse con su propia mitología y simplemente se dedica a contar una buena aventura, sin más pretensiones.
También deja una sensación interesante sobre el futuro de la saga. Después de años en los que Disney pareció decidido a inundar el streaming con contenido de Star Wars, quizás el futuro de la saga no pase por estrenar series infinitas ni fabricar trilogías apuradas, sino por dejar que algunos personajes crezcan en streaming hasta encontrar una historia que justifique volver a la pantalla grande.