Siguiendo lo que marca la normativa departamental, Mario Bergara tiene un plan de veredas donde los ciudadanos devolverán gran parte de la inversión.
Ante la presentación de un nuevo plan de veredas de la Intendencia de Montevideo (IMM), que prevé recuperar gran parte de la inversión con el cobro a vecinos, el Partido Nacional solicitó que todo el costo lo asuma la comuna.
Se trata de un debate ya presente en la campaña, cuando los candidatos de la Coalición Republicana proponían que la intendencia financie el arreglo de veredas, mientras que los del Frente Amplio planteaban mantener el sistema actual.
Porque la normativa departamental dice que las veredas dependen del vecino.
"Los/as propietarios/as y los promitentes compradores/as de los predios linderos a las vías de tránsito del departamento de Montevideo, están obligados/as a construir veredas a su exclusivo cargo (...), a mantenerlas en buen estado de conservación y a reconstruirlas cuando su estado", se lee en el digesto.
Lo que quiere hacer el intendente Mario Bergara es cobrar en "cómodas cuotas" a los vecinos de las zonas donde se arreglen y subsidiar un 100% las veredas que se construyan en asentamientos.
Pero para el Partido Nacional, este sistema "es percibido por muchos vecinos como una doble carga".
"Los montevideanos ya financian el mantenimiento de la ciudad mediante contribución inmobiliaria, tasa general municipal, tributos domiciliarios e impuestos nacionales que alimentan transferencias hacia los gobiernos departamentales", dice un documento de la Departamental de Montevideo que encabeza Martín Lema.
"Primero se recauda por vivir en Montevideo y, en teoría, mantenerlo y luego se vuelve a cobrar específicamente para acceder a veredas seguras y transitables", continúa el texto al que accedió El País.
Pero, ¿cuál es el plan de la intendencia?
El plan de Bergara
Para la inversión inicial (que luego se recuperaría en parte con los vecinos) Bergara quiere contar con US$ 65 millones por fuera del presupuesto. Para eso deberá tener la aprobación de una mayoría especial de la Junta Departamental compuesta por cuatro ediles opositores.
Con ese fin, el pasado 6 de mayo autoridades de la comuna fueron a presentar el plan.
"Del 100 % de las veredas que tiene Montevideo, estimamos que alrededor del 50 % tienen algún tipo de problema o no están hechas y deberían estarlo. De esas, vamos a atender un 25 %, o sea que lo que quedaría por fuera sería aproximadamente un 25 %", dijo el director de Espacios Públicos, Marcelo Roux.
Las obras de veredas se pueden separar en tres grupos: la creación de veredas en asentamientos (con una inversión de US$ 15 millones que no se cobrará a vecinos) y los arreglos en avenidas y también en barrios (que sí se recuperarán).
Hay intervenciones previstas en las siguientes avenidas y bulevares: Luis Batlle Berres, Carlos María Ramírez, Constituyente, General Flores, San Martín, Bv. Artigas, Instrucciones, José Belloni, Larrañaga, Aparicio Saravia, Mataojo, Camino Carrasco y César Mayo Gutiérrez.
La intendencia prevé recuperar esta inversión en un "mediano plazo", según la presentación llevada a la Junta.
Además de los asentamientos y las avenidas, se prevé arreglar veredas de barrio en los ocho municipios. Se trata de un punto criticado por la oposición porque no se detalló específicamente en cuáles se trabajará. "Da la impresión de que es un cheque en blanco", dijo el edil blanco Eric Spektor a El País.
Lo que sí explicó la presentación de la intendencia es que el retorno de los vecinos por estos arreglos, es decir, el pago que tendrán que hacer a la comuna para compensar su inversión, se dividirá en dos: el "diferido" (en cuatro años) y el "rápido" (en un año).
Barrio a barrio
El retorno dependerá del nivel socioeconómico de la zona.
En los cuatro municipios de la periferia la intendencia quiere invertir US$ 1 millón en cada uno con una devolución a cuatro años. Se calcula US$ 100 dólares el metro cuadrado.
Estos municipios son el A (con barrios como el Cerro, Belvedere, La Teja, Paso Molino, Tres Ombúes, Villa Teresa y Nuevo París), el G (Lezica, Melilla, Peñarol, Paso de las Duranas, Nuevo París, Sayago, etc.), el D (Manga, Piedras Blancas, Casavalle, Borro, Marconi, Villa Española, Unión, Aires Puros, entre otros) y el F (con Manga, Bañados de Carrasco, Maroñas, Villa Española, Jardines del Hipódromo, otra parte de Piedras Blancas, Punta de Rieles y más zonas).
Por otro lado, el Municipio C (Prado, Brazo Oriental, La Comercial, Jacinto Vera, Aguada, Goes, Capurro, Reducto, entre otros barrios) se encuentra en una posición intermedia con una inversión de US$ 1,5 millones en cuatro años y US$ 3 millones en uno.
En el resto de municipios la inversión a pagar en un año es mucho mayor que la de cuatro.
En el B (Cordón, Parque Rodó, Palermo, Barrio Sur, Ciudad Vieja, Centro, parte de La Aguada, La Comercial y Tres Cruces) habrá US$ 1,5 millones con retorno de cuatro años y una inversión de US$ 5,5 millones con un año solo.
En el CH (Pocitos, Villa Dolores, Punta Carretas, Buceo, Tres Cruces, La Blanqueada, Larrañaga, Parque Batlle) el panorama es similar: US$ 2 millones para recuperar en cuatro años y US$ 6,5 millones en uno.
Y en el mismo sentido va el plan para el E (Carrasco, Malvín y Punta Gorda): US$ 1 millón a recuperar en cuatro años y US$ 5 millones en uno.
"Particularmente injusto"
El Partido Nacional no comparte esta modalidad. "El mecanismo de repago diferenciado según el municipio y por tanto según el poder adquisitivo de la zona es particularmente injusto", dice el documento del órgano que presidente el senador Lema.
"Poseer una casa en determinado lugar no equivale a tener capacidad financiera para costear obras de infraestructura pública por encima de lo que ya se paga".
Los blancos señalaron que hay "cientos de jubilados, propietarios de ingresos bajos, personas con viviendas heredadas y poca liquidez, y familias ya endeudadas en municipios de mayor poder adquisitivo que de hecho ya pagan mayores tributos por estar viviendo allí."
"Ni mencionemos que esos municipios son los que menos presupuesto reciben a pesar de ser los que más aportan a las arcas municipales", cuestionaron.
Además, el PN afirmó que hay una "incertidumbre" sobre los trámites y requisitos que deberían afrontar los vecinos si buscan acceder a "exoneraciones o condiciones de pago más flexibles".
Roturas por raíces
En su documento, los blancos también aludieron a los casos de roturas de vereda por las raíces de los árboles.
En la presentación del plan de veredas, el director de Espacios Públicos, Marcelo Roux, había dicho que eran 6.700 casos.
"Los problemas de raíces que afectan veredas los tenemos mapeados, y la idea es atenderlos en su totalidad", dijo según consta en la taquigráfica.
El PN pidió que la intendencia resuelva estas situaciones "antes de exigir a los vecinos que paguen las consecuencias de esa inacción".
Bergara deberá conseguir el voto de cuatro ediles opositores, lo que parece difícil con el diseño actual del proyecto. Por lo tanto, es probable que se deba modificar para atraer el apoyo de ediles abiertos a negociar, como el independiente Guillermo Kruse.