Claro que pudo: Colo Colo venció en casa ajena y es el campeón de invierno
Con dos goles de Javier Correa, la figura de la fría noche precordillerana, los albos le sacaron ocho puntos a sus escoltas, diez a los cruzados y siguen a tranco firme en el torneo local. Los estudiantiles cuidaron a Fernando Zampedri pensando en el duelo del jueves ante Boca Juniors por la LIbertadores. Terminó con batahola, golpes y mucha pena en el anfitrión.
Linda fiesta armó Universidad Católica en su casa, que por primera vez recibía a Colo Colo. Pirotecnia, banderas, cánticos y un ánimo chispeante le dieron la bienvenida a los protagonistas en la versión 189 del clásico entre cruzados y albos.
Pero el festejo terminó con gargantas ahogadas, ojos enrojecidos, tristeza latente y furia descontrolada, con puñetazos, empujones e insultos por doquier. Los albos vencieron 2-1 a la UC, aseguraron el honorífico título de campeón de invierno con dos fechas de anticipación y siguen exhibiendo un tranco firme y sin fisuras en el plano local.
De paso, el DT Fernando Ortiz ganó su primer clásico al mando de Colo Colo. Y en el momento exacto para estirar su ventaja y asegurar el liderato hasta después del Mundial.
Lo ganó porque tuvo a Javier Correa, que regaló una genialidad en una pelota que parecía perdida cuando mejor jugaban los cruzados. El ariete, dulce en las últimas fechas, recibió de espaldas, se sacó sin líos a Daniel González y despachó un zapatazo que dejó impávido a Vicente Bernedo. Y justo antes de que expirara el primer tiempo, volvió a pegar tras una buena jugada colectiva que silenció el Claro Arena.
Buscó la UC, sobre todo durante su buen primer tiempo, con los delanteros ganando en velocidad y provocando otro autogol de Arturo Vidal tras una gran carrera de Juan Francisco Rossel, que envió a la banca a Fernando Zampedri, con reposo pensando en el duelo del jueves ante Boca Juniors, en que los franjeados se jugarán la clasificación a octavos de final de la Libertadores.
Era mejor el anfitrión, siguió aprovechando los espacios, bloqueó la salida alba y pudo aumentar la cuenta. Pero no.
Con la desventaja, Daniel Garnero recurrió a Zampedri y a Fernando Zuqui para revertir el panorama, pero los titulares tampoco fueron capaces de asustar el remodelado esquema colocolino, con cuatro defensores y un despliegue mayor, que cerró las vías de acceso y protegió con solvencia a Gabriel Maureira. Joaquín Sosa terminó de lateral izquierdo y esa banda fue clausurada.
"Arturo estaba muy expuesto con línea de tres y eso nos generaba mucho riesgo, por eso decidimos cambiar, y resultó", expuso el DT Ortiz.
Colo Colo empezó a ralentizar el juego y aprovechar los espacios, en tanto la UC se fue quedando sin ideas ni piernas. Zampedri desvió un remate, tampoco hizo daño con la pelota detenida y el reloj se les fue encima. De paso, la proximidad del duelo ante los xeneizes tampoco ayudó.
Al final, el festejo albo frente a la tribuna Sergio Livingstone motivó la rabia cruzada. Vicente Bernedo, que ya había perdido la cabeza en el primer tanto del forastero, repartió golpes y la batahola tardó en templarse (ver página 2), con un invitado sonriendo en la casa ajena.