Miércoles, 27 de Mayo de 2026

Una original mirada a la historia incaica del valle del Mapocho

ChileEl Mercurio, Chile 27 de mayo de 2026

El arqueólogo Rubén Stehberg acaba de publicar "Mapocho incaico y la fundación de Santiago de Chile", donde explora el pasado de nuestra capital como el centro inca más austral del Tawantinsuyu.

En 2011, el arqueólogo Rubén Stehberg, el historiador Gonzalo Sotomayor (1974-2016) y el geógrafo Juan Carlos Cerda se lanzaron a la aventura de probar que bajo el centro de Santiago hubo un asentamiento incaico, con edificios religiosos y administrativos, además de caminos y redes de agua.
Gracias a un Fondecyt, luego se pudieron realizar excavaciones en distintos lugares de la capital, entre otros, el Museo Histórico Nacional y la Catedral de Santiago, en la Plaza de Armas. Como se señala en un artículo publicado en "El Mercurio", en 2016, Stehberg, quien fue jefe del Departamento de Antropología del Museo Nacional de Historia Natural, encontró "restos de platos con pinturas típicas del imperio incaico".
Los descubrimientos causaron impacto inmediato. "Me acuerdo que me llamaron de un matinal en TVN y estuve casi una hora hablando, sin cortes comerciales", comenta el arqueólogo instalado en su acogedora casa de calle Loreley, en La Reina.
Rubén Stehberg, quien, paralelamente a sus estudios de Antropología y Prehistoria en la Universidad de Chile, se tituló de Ingeniero de Ejecución en Química Industrial en la Universidad Técnica del Estado, ahora está viviendo otro momento de "gloria". Su más reciente publicación "Mapocho incaico y la fundación de Santiago de Chile" (Editorial Crítica, de Planeta) rápidamente alcanzó el primer puesto en el ranking de los libros más vendidos que publica "El Mercurio", en la categoría no ficción.
"Estoy impactado, porque el libro aún no se ha lanzando (oficialmente se presentará el 30 de junio en el Centro Cultural La Moneda) y ya prácticamente se agotó. Llamé a mi editorial y me aseguraron que llegarán nuevos ejemplares la próxima semana", agrega.
Sobre la génesis de este proyecto -explica-, fueron claves los apoyos del arquitecto y actual subsecretario del Patrimonio Cultural Emilio De la Cerda y del abogado Renato Garín. "Este último me dijo 'esperé a llamarlo el 12 de febrero, día de la fundación de Santiago, para pedirle que saque un libro con todas sus investigaciones'. Así fue y me presentó a su editora de Planeta Ana Rodríguez", rememora.
"Mapocho incaico" cuenta con abundante material visual (valiosas cartografías y fotografías de piezas) y un iluminador prólogo de José Berenguer Rodríguez, excurador del Museo Chileno de Arte Precolombino, quien sostiene que nuestra capital hoy suma "más de siete millones y medio de habitantes, la inmensa mayoría de los cuales ignora casi por entero su historia prehispánica".
Un encuentro favorable
Entre otras razones del éxito de lectoría, Stehberg destaca varias ideas novedosas, como el entregar una secuencia de eventos que parten desde el 900 d.C. con el surgimiento de la Cultura Aconcagua, hasta el día de hoy. Se explaya en la Cultura Aconcagua y las modificaciones que experimentó por la influencia del Tawantinsuyu, sobre todo en la forma de entierro de sus muertos y prácticas de subsistencia. Dice que en la cuenca Maipo-Mapocho "entra la ganadería y la agricultura extensiva y se empiezan a desarrollar canales y chacras. Y eso es lo que interesó tanto a Pedro Valdivia. Necesitaba un lugar adecuado donde edificar su ciudad y acá se le presentó un valle perfecto, además que en estas tierras se encontró con un gobernador inca, Quilicanta, favorable a los españoles", acota.
El autor afirma que Pedro de Valdivia y Quilicanta (orejón de la Casa Real del Cusco) sí se conocieron. "Totalmente. Vivían al lado, separados por el Camino del Inca. En la crónica de Jerónimo de Vivar sale mencionado y luego hay un juicio inédito de 1611 que Gonzalo Sotomayor revisó en el Convento de Santo Domingo, sobre la exacta localización del Camino del Inca". Stehberg plantea que "en Puente estaba el Camino del Inca y donde hoy se ubica el Museo Histórico Nacional y Correos de Chile ahí vivió Pedro de Valdivia. Por lo tanto sí fueron vecinos y tuvieron relación hasta que Quilicanta fue depuesto, en 1541".
También se refiere a este último episodio, cuando el conquistador realizó un cabildo donde reúne a todos los vecinos de la ciudad de Santiago y se autodenominó "como gobernador y elige para ello el 11 de junio de 1541, el día del solsticio de invierno. Y para mayor abundancia, lo hace en el 'tambo grande'. Pedro de Valdivia utilizó elementos absolutamente incaicos e indígenas para nominarse gobernador. Nadie se había percatado de la trascendencia de eso".
Finalmente, cita a Isabel Allende con su novela "Inés del Alma mía" y detalla el romance entre el gobernador casado y la viuda española Inés Suárez, relación que generaba público escándalo. En "Mapocho incaico" escribe que Pedro e Inés "decidieron buscar un lugar apartado y alejado de la Santa Inquisición donde vivir su amor". Rubén Stehberg complementa "que de ser cierto, y no soy poseedor de la verdad, estaríamos ante una historia de amor casi al estilo de Cleopatra y Marco Antonio. Todo parece indicar que fue así, porque Pedro de Valdivia hizo cosas muy sin sentido. Era dueño de la segunda mina de plata más importante de América y todo eso lo abandonó y se vino a la conquista de Chile", concluye.
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