La preocupación que subyace en Uruguay es que, si bien la inflación ha bajado, algunos sectores continúan manejándose con referencias considerablemente más altas del indicador al momento de definir sus precios.
La preocupación que subyace en Uruguay es que si bien la inflaciónha bajado en los últimos años, algunos sectores continúan manejándose con referencias considerablemente más altas del indicador al momento de definir sus precios al consumidor, algo que ocurre especialmente en la educación y la salud.
La inflación salió del rango de tolerancia del Banco Central (BCU, de entre 3% y 6%) levemente en un momento por la fuerte reducción de los precios volátiles (frutas y verduras cayeron 10% interanual), pero esto se ha empezado a corregir y ya en los 12 meses a abril estaba en 3,16%.
Las expectativas de inflación de los analistas y agentes financieros están ancladas en la meta de inflación (4,5%), en un contexto en el que, por ejemplo, en Brasil las expectativas están desajustadas en 0,7% y en EE.UU. el mercado empieza a desconfiar de su banco central (la Reserva Federal).
En Uruguay el BCU ha ido ganando credibilidad, por lo que se están comenzando a dar las condiciones para políticas contracíclicas (lo que no ocurría, por ejemplo, a mediados del año pasado). Esto genera que cuando se de una suba del dólar, podrá apoyar las exportaciones porque es genuina.
Si el Central hubiera bajado la tasa de interés cuando las expectativas estaban desancladas, la suba del dólar que se genera en esos casos no sería sostenible (en la medida en que quedaría absorbida por la inflación) y tendría cero efecto en la competitividad. No obstante, hay algunos sectores y analistas que han señalado que la autoridad monetaria se demoró en la decisión de bajar la tasa de interés el año pasado.
Básicamente, las medidas contracíclicas son políticas económicas diseñadas para amortiguar las fluctuaciones naturales del ciclo económico. Históricamente ha sido muy difícil lograrlo en Uruguay, a pesar de los esfuerzos en ese sentido. El objetivo de ese tipo de medidas es fundamentalmente enfriar la economía durante las expansiones para evitar el sobrecalentamiento y la inflación, y estimularla durante las crisis o recesiones para evitar la destrucción de empleo y la caída del consumo.
Denominación en pesos
El gobierno ha señalado en distintas oportunidades que la dolarización de los depósitos genera que el sistema bancario uruguayo esté "exportando" alrededor de US$ 12.000 millones (para colocarlos en el títulos del Tesoro estadounidense), lo que no sucede en otros países.
Por eso, en la agenda del gobierno está darle fuerza al plan de desdolarización. La idea es que el país llegue a la denominación de los precios en pesos o Unidades Indexadas (UI) a la inflación, algo en lo que ha venido trabajando, a medida en que se venzan las resistencias.
A nivel del gobierno se trabaja en cambios normativos para que en la venta de viviendas promovidas (que reciben beneficios fiscales) los precios se expresen en moneda nacional (actualmente están solo en dólares). También el gobierno está alineado con la propuesta de los promotores inmobiliarios que pidieron que se establezca la denominación de los precios en UI, según ha declarado el sector, y todo indica que esto podría ocurrir hacia finales de este período.
Inflación y tasas
En un complejo entorno mundial, el BCU fundamenta sus decisiones de mantener la tasa de interés de referencia en 5,75% según los últimos comunicados de su Comité de Política Monetaria en gran parte, porque la inflación está convergiendo en su objetivo (está en 3,16% en 12 meses a abril y la meta es de 4,5%), después de haber quedado debajo de la zona de tolerancia (de entre 3% y 6%). Además, la autoridad monetaria ha apuntado que debe esperar por el impacto de los precios energéticos mundiales en el país, según se desprende de los comunicados del comité.
Así el BCU adopta una postura de cautela, algo que están haciendo también otros bancos centrales (ver aparte). Esto, porque no es conveniente tomar decisiones de modificaciones en la tasa antes que los efectos negativos del escenario internacional se vean en el país. El alza de los precios del petróleo ha sido un sacudón en todo el mundo, pero el gobierno uruguayo ha resuelto amortiguar el shock mediante ajustes menores a los que la paridad internacional indica, en el precio de los combustibles.
Además, un riesgo de dólar la baja es menos probable de lo que se pensaba poco tiempo atrás, debido a la duración de la guerra en Medio Oriente.
En cuanto a la actividad, el Ministerio de Economía y Finanzas proyecta que el Producto Interno Bruto (PIB) va crecer en torno a 1,6% este año, lo que es bajo. Si bien, en el segundo semestre del año pasado el aumento del PIB fue casi cero. El pequeño impulso en 2026 estaría dado por el consumo y la actividad industrial.
Bonos uruguayos
Desde que comenzó la guerra en Irán, los bonos uruguayos en pesos sufrieron menos que los bonos de EE.UU., que han dejado de ser hasta cierto punto un refugio de los inversores internacionales, algo que no tiene precedentes, según los datos.
Los títulos soberanos, en especial los nominados en UI y dólares, han alcanzado máximos de precios debido a la fuerte demanda de los inversores y a la consolidación de los mercados en moneda local.
El endeudamiento
En otro orden, las empresas uruguayas se están endeudando en tasas récord por lo bajas (en promedio, a menos del 10% de interés en moneda nacional), lo que facilita el acceso al crédito de las mismas.
Anteriormente los créditos en moneda extranjera eran "baratos" pero con el problema de que generan descalce de monedas y había créditos en moneda nacional "caros".
Actualmente, el crédito en moneda nacional representa el 55% del total según los datos disponibles, un récord histórico.
Política de bancos centrales es "esperar y observar"
Los bancos centrales de casi todo el mundo venían reduciendo las tasas de interés en los últimos meses, pero en las reuniones más recientes de sus comités de política monetaria, desde que comenzó el guerra de Irán, la decisión ha sido de "esperar y observar" antes de seguir con los recortes. La idea es ver los efectos del precio de petróleo en las economías antes de seguir con el camino que traían, algo que también ha hecho Uruguay.
Actualmente, los precios internacionales de la energía están manteniéndose en un nivel elevado por más tiempo de lo previsto.
El impacto de la invasión de Rusia a Ucrania fue grande en su momento, pero ahora el de la guerra en Irán es mucho mayor.
Según analistas, el impacto en el petróleo es más comparable con la primera guerra del Golfo.
Los riesgos que veía el BCU en el Comité de Política Monetaria de abril a nivel internacional eran principalmente dos: el aumento mundial de los precios del petróleo (que se está materializando) y un debilitamiento del dólar que generaría potencialmente una fuerza a la apreciación del tipo cambio en Uruguay. Esto último genera presiones desinflacionarias.
Ahora, el escenario ha cambiado con los nuevos desarrollos mundiales e inclina los riesgos de la inflación algo al alza. El escenario de la baja del precio del dólar es mucho menos probable que hace un tiempo atrás.
En relación a la región, Uruguay se abarata en comparación a Argentina sobre todo en los últimos cuatro o cinco meses.
De hecho, el diferencial de precios de frontera (Salto-Concordia) es el menor en 10 años, según el informe que elabora la Universidad Católica (UCU) Campus Salto.
Uruguay también se ha abaratado algo con respecto al resto del mundo, según el Tipo de Cambio Real, por la depreciación mundial del dólar y también por la reducción de tasas de interés que realizó en su momento para impulsar la economía.