El Comercio, Perú
29 de mayo de 2026
En el Perú, donde la inestabilidad política y la precariedad institucional han sido constantes, la continuidad y la excelencia en la gestión pública son excepciones que merecen ser destacadas
En el Perú, donde la inestabilidad política y la precariedad institucional han sido constantes, la continuidad y la excelencia en la gestión pública son excepciones que merecen ser destacadas. La trayectoria de Julio Velarde al frente del Banco Central de Reserva (BCR) es una de ellas. Desde el 2006, el país ha tenido 10 presidentes. En el mismo período, el BCR ha mantenido una conducción firme, técnica y autónoma. Esta aparente paradoja refleja dos realidades: por un lado, la fragilidad de nuestras instituciones; por el otro, la posibilidad concreta de hacer buena gestión pública cuando se priorizan meritocracia, independencia y bien común.Los resultados están a la vista. En las últimas dos décadas, el Perú ha logrado mantener una inflación promedio de 3,7%, muy lejos del 107,4% registrado en años previos. Las reservas internacionales se han multiplicado por 10, superando los US$100.000 millones, y nuestra moneda ha sido una de las más estables de América Latina. Estos logros no son casualidad: son el reflejo de una política monetaria responsable y consistente.Pero más importante es lo que estos indicadores representan: confianza. Confianza para invertir, generar empleo y planificar el futuro. En sectores como la construcción, donde los proyectos son de largo plazo y requieren condiciones previsibles, esta estabilidad es fundamental. Conviene recordarlo, sobre todo en momentos en que surgen voces que minimizan la importancia de la estabilidad macroeconómica o relativizan la autonomía del BCR.Desde la Cámara Peruana de la Construcción estamos convencidos de que el país necesita más instituciones como el BCR. La experiencia de las últimas décadas demuestra que, cuando se ?mantiene la casa en orden?, el Perú está mejor preparado para enfrentar una crisis, como ocurrió con la pandemia.Asimismo, el rol del BCR ha sido clave para promover el desarrollo del crédito hipotecario, impulsar la inversión y contribuir al cierre de brechas en infraestructura y vivienda.Reconocer la labor de Julio Velarde es reafirmar un modelo de gestión pública que el país debe preservar. En un contexto donde la confrontación suele imponerse sobre el consenso, su trayectoria demuestra que la solvencia técnica y la responsabilidad pueden generar acuerdos duraderos.El Perú tiene aún enormes desafíos por delante. Para enfrentarlos, necesitamos estabilidad, instituciones fuertes y liderazgo técnico. Lo construido en estas dos décadas no debe darse por sentado. Porque, como decía el pensador español George Santayana, ?aquellos que no pueden recordar el pasado están condenados a repetirlo?.