Sábado, 30 de Mayo de 2026

La historia de Fede Valverde: de casi dejar Peñarol por su físico al partido clave que lo llevó a la selección

UruguayEl País, Uruguay 30 de mayo de 2026

El Pajarito venció el prejuicio de que "era chiquito". Con calidad, esfuerzo y apoyo familiar, atrajo a Real Madrid y, aún en Uruguay, vivió cambios a pedido del Merengue. Ahora va por el Mundial.

Con cuatro años y jugando en una categoría mayor a la suya en el baby fútbol de Estudiantes de la Unión, Federico Valverde inició su camino y llamó la atención del barrio entero. No solo por su habilidad, sino por un hecho que despertó sonrisas. "Le gustaba tanto la pelota que jugaba con pañales", le reconoció a Ovación Andrés Giménez, coordinador y entrenador actual de algunas categorías de la institución.

Este deporte lo llevó a lugares increíbles y a cumplir muchos sueños: debutar y ser campeón en el equipo de sus amores, Peñarol, dejar su país con tan solo 18 años para irse a una de las grandes metrópolis del mundo como es Madrid, llegar a la selección de Uruguay y convertirse en el capitán del Real Madrid.

Toda historia posee un principio y en la de Valverde hay que remontarse a cuando era un pequeño niño, donde tenía un amor preciado: la pelota. Se lo veía correr detrás de ella y Estudiantes de la Unión, el club de su barrio, fue el primer equipo en disfrutarlo. Ahí recibió el apodo con el que se lo conoció en el fútbol y fue el de Pajarito.


Carlos Borges, actual presidente del elenco de la Unión, comentó quién fue el que inmortalizó ese sobrenombre. "El técnico Walter le puso el apodo Pajarito, porque era muy chiquito y flaquito", apuntó.

Si habrá sido importante el fútbol para Valverde que lo ayudó con un paso en su infancia. "Un día, en pleno partido, se sacó los pañales y nunca más los usó porque le molestaba para correr", comentó Giménez sobre esa particular anécdota.

En José Antonio Cabrera y esquina Pernas está la sede del club: hay copas por doquier, medallas y una histórica foto de Valverde con Walter, su primer director técnico. En esa categoría hubo un chico que se entendió de mil maravillas con el Pajarito y fue Federico Biestro. Esa relación trascendió el campo y llevó a que el padre de Biestro, Alejandro, entablara una gran amistad con la familia Valverde.


A la hora de mencionar uno de los pilares fundamentales en la carrera de Valverde, Alejandro Biestro señaló a la mamá, Doris Dipetta. "Es una grande de verdad", sentenció. Ovación se contactó con la madre de Valverde, pero amablemente ella prefirió no dar declaraciones.

Doris trabajó en la feria de la Unión y siempre estuvo para apoyar a su hijo. Desde llevarlo a las prácticas, estar en los partidos y ayudar al club. "Colaboraba vendiendo comidas y por el hijo hacía lo que fuera", esgrimió Biestro. En esa época se veía que el sitio por excelencia de Valverde era dentro de la cancha. "Entraba y jugaba a muerte. Corría y no se cansaba nunca", dijo Biestro.

El sueño que cumplió con su pasaje a Exploradores Artigas

En 2006, la categoría 1998 de Exploradores Artigas tenía un buen cuadro, pero le faltaba "un jugador diferente", recordó Javier Santullo, quien era el presidente de esa institución en aquella época. El entrenador de esa divisional, Eber Rico, se juntó con Santullo para comentarle que había "un gurí que rompía los ojos".

Además de mencionarle las condiciones de ese chiquilín que la descosía en Estudiantes de la Unión, Rico le llevó fotos a Santullo y quedó sorprendido. "Tenía las piernas flaquitas, era chiquito. Entonces, te preguntabas: '¿Tanto la rompe?'", recordó.

"Pero ante la insistencia del técnico, fuimos a verlo en algunos partidos y era un diferente en todo sentido: velocidad, desfachatez, confianza y seguridad dentro de la cancha", rememoró.


Ambos no lo dudaron y buscaron seducir a Valverde. Iniciaron conversaciones con los padres, Julio y Doris, e invitándolos "a que vieran que iba a estar bien cuidado y acompañado". Tanto fueron que finalmente obtuvieron el "sí" del Pajarito.

Santullo destacó que Valverde "era un niño muy introvertido, que afuera de la cancha no hablaba". Por eso recordó una anécdota en la que el fútbol le cumplió otro anhelo al Pajarito: "Uno de sus sueños en aquella época era tener un equipo Nike total 90. Con algunos directivos del club, y en agradecimiento por habernos elegido, aunamos esfuerzos para cumplírselo y verlo con una sonrisa cuando se lo dimos, realmente valió la pena".

Jugó un año en Exploradores Artigas para luego pasar a Siete Estrellas y cerrar su etapa en el mundo del baby fútbol en Carabelas.

La particular forma en la que Federico Valverde llegó a Peñarol

Aún no se había dado el boom de los ojeadores en los clubes uruguayos. Apenas se estaba desarrollando esa rama, por lo que el director de la captación de Peñarol, Néstor Gonçalves, recurría al ingenio para hallar jóvenes valores. Y por medio de una de esas estrategias llegó a Valverde.

Gonçalves lo encontró por un fotógrafo. "En aquel momento (2008) éramos dos personas las que integrábamos la captación del club, yo como responsable y el otro hacía el scouting. Por eso uno pedía información a amigos y técnicos del interior. En este caso, un fotógrafo del baby fútbol. Él estaba en todas las canchas y le había dicho que si veía buenos jugadores, que me los mandara. Así, vino Valverde con 10 años a Peñarol", sostuvo.

La primera vez que Valverde acudió a Las Acacias, Gonçalves y su padre Néstor (tres veces campeón de América y dos del Mundo con Peñarol) quedaron asombrados con el nivel que mostró. "Voy a la oficina de mi padre, que era el intendente en ese momento, y él desde su ventana veía la cancha y cuando le voy a hablar me dijo: '¿Viste lo que jugó ese flaquito?'"

Eso lo llevó a actuar rápido al responsable del área de captación del Mirasol porque sabía que si Valverde se quedaba en el baby fútbol "estaba expuesto a que otro ojeador lo encontrara y lo pudiera fichar". Por eso hizo lo siguiente: "Lo traje a Peñarol de AUFI (Asociación Uruguaya del Fútbol Infantil) donde estaba un poco más protegido de la observación de otros ojeadores y clubes. Y ahí comenzó su proceso".

El partido clave en el Complejo Celeste que depositó a Federico Valverde en la selección uruguaya juvenil

No todo fue color de rosas para el Pajarito en Peñarol. Tuvo un momento de muchas dudas y se dio ni bien comenzó a jugar en la Séptima División. Esa categoría se fue a jugar un certamen en Brasil, pero el entrenador de la divisional le sacó la titularidad y la cinta de capitán a Valverde. "Puso a otro chico que era más grande; Valverde se quería venir, me llamó la madre diciéndome que su hijo se quería volver", enfatizó Gonçalves.

Por eso intervino. Él sabía que el caso de Valverde, que sucede mucho en el fútbol, era de "una maduración tardía" y llamó al entrenador de la Séptima, que era amigo suyo. "Confiá en mí, ponelo por favor, después hablamos, pero ahora ponelo porque, si no, se va", narró el excoordinador de la captación de Peñarol sobre esa conversación con el DT de la Séptima. Pasada la turbulencia, el Pajarito se afianzó y fue campeón en la Sub 15, 16 y 17 en el Mirasol al disputar un total de 102 partidos en las juveniles y marcar 32 goles.

Con su arribo a la selección uruguaya Sub 15 sucedió algo parecido. En 2012, el entrenador Alejandro Garay citó a siete jugadores de la Sub 14 de Peñarol y no estaba Valverde. Gonçalves habló con Garay y se tocó el tema del Pajarito, donde el DT de la Celeste juvenil, que formaba parte del proceso de institucionalización de las selecciones uruguayas de Oscar Washington Tabárez, le dijo que lo "veía flaquito".

Gonçalves le hizo una propuesta: "Vamos hacer un partido y lo ves bien". Fue en la cancha de césped sintético del Complejo Celeste ante la atenta mirada del director técnico de la mayor, el maestro Tabárez. "Le ganamos 4-0 a la selección con esa Séptima División sin nuestros futbolistas convocados. ¡Lo que jugó el Pájaro ese día! Terminó el partido y me fui riendo porque vi a Alejandro que también se reía como diciendo todo; desde ahí quedó en el proceso de selecciones", afirmó.

Los cambios que vivió el Pajarito cuando Real Madrid compró su pase

El Sudamericano Sub 17 en Paraguay 2015 con la selección uruguaya catapultó a Federico Valverde al plano internacional. La Celeste no clasificó a la Copa del Mundo de esa categoría, pero el Pajarito tuvo una descollante actuación al ser el máximo goleador del equipo con siete tantos. Los clubes más importantes del mundo como Arsenal, Chelsea e incluso Barcelona preguntaron por él, a quien veían como un diamante en bruto.

Sin embargo, Real Madrid fue el que ganó la pulseada y en mayo de 2015 cerró el acuerdo con Peñarol por cinco millones de euros para quedarse con el pase de Valverde. Eso sí, debía esperar a que cumpliera los 18 años para irse de Montevideo a la capital de España.

Tras la firma comenzaron a darse ciertos cambios en la vida del Pajarito, el primero fue dejar su barrio, la Unión. "Se mudó a Carrasco con el propósito de que se fuera acostumbrando un poco más al estilo de vida que iba a tener en Madrid", indicó Alejandro Biestro.

No fue lo único. "Me acuerdo que vino una persona vinculada al Real Madrid en América y le marcó realizar cambios en los hábitos alimenticios. Por ejemplo, los desayunos eran impresionantes. Me acuerdo que la madre me decía: '¡Lo que es esto! Un gasto increíble'", relató Biestro.

Su debut en la Primera División de Peñarol

El 16 de agosto de 2015, con tan solo 17 años, Valverde tuvo su debut en la máxima división de Peñarol. Pablo Javier Bengoechea, entrenador Mirasol en ese entonces, lo mandó desde el vamos en la victoria 3-0 ante Cerro en el Estadio Centenario.

Disputó 13 encuentros en la Primera División Carbonera, dos fueron con Bengoechea como director técnico y los otros 11 los hizo de la mano del entrenador Jorge "Polilla" da Silva. Es más, con el último logró coronarse campeón Uruguayo en la edición 2015-2016.

Da Silva reconoció que desde un primer momento le vio "condiciones espectaculares" a Valverde, aunque también destacó otros elementos importantes. "Era un placer trabajar con él porque era un chico muy humilde, sencillo, que quería aprender y que escuchaba", amplió.

A su vez, se refirió a cómo era su personalidad: "Tenía carácter, más que nada en el juego, porque era un chico muy callado, introvertido".

El 15 de mayo de 2016 Peñarol y Nacional igualaron 2-2 por la fecha 12 del Torneo Clausura. Ese resultado encaminó al Mirasol en su objetivo de adjudicarse la Tabla Anual y ese clásico es el único que jugó Valverde. Da Silva lo puso de titular y explicó los motivos que lo llevaron a colocarlo.

"Desde lo futbolístico lo veía muy bien. En la medida que fue agarrando confianza, se fue sintiendo seguro de su juego y que podía ser importante en el equipo; me daba la tranquilidad de que no le iba a pesar el clásico. Él jugaba cada partido con una gran confianza en sí mismo, sabiendo lo que él le podía aportar al equipo y no tuve ninguna duda en colocarlo. Lo vi bien en la semana, observando cómo estaba, cómo iba reaccionando ante la posibilidad de ser titular y se manejó con mucha tranquilidad. Por suerte estuvo a la altura", ahondó.

Su llegada a Madrid

Para la familia Valverde el 22 de julio de 2016 fue un día imborrable: Federico cumplió 18 años. Doris y Julio hicieron un festejo especial al que acudieron varias personas importantes en la vida del que, a partir de ahí, pasó a ser nuevo jugador del Real Madrid.

Cada invitado recibía un souvenir que tenía el día, el año y una frase: "Gracias por acompañarme en el camino". También recibieron un collage de fotos que armó la madre de Valverde con varias imágenes de su hijo en su incipiente camino en el fútbol y en la vida. Al otro día comenzó la aventura de Valverde en la elite del fútbol mundial. Partió a Madrid para enrolarse al conjunto Merengue.
Valverde arribó a la capital de España para ponerse la camiseta del Merengue. Formó parte del Real Madrid Castilla la filial del club donde jugó un total de 30 partidos, convirtió tres goles y brindó una asistencia.

El Merengue entendió que el joven uruguayo necesitaba más roce en Primera División y se fue cedido al Deportivo la Coruña en la temporada 2017-2018 para disputar 25 encuentros.

Eso llevó a que el maestro Tabárez pusiera sus ojos en él y lo citara en un momento clave de la selección uruguaya. El Pajarito se puso la Celeste por primera vez el 5 de setiembre de 2017 y ese día anotó el primer gol con que Uruguay venció 2-1 a Paraguay en Asunción.
En la siguiente campaña volvió a Real Madrid y la historia es sabida: 372 partidos en el Merengue y 14 títulos.

Ahora, Valverde va por otro gran sueño: el Mundial 2026 con Uruguay, que será el segundo en su carrera.

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