"Es imposible que el ministro del tema más importante (...) diga que necesita tiempo para pensarse"
Según la socióloga, se esperaba que la actual administración llegara con una "estrategia de acción mucho más clara", tomando en cuenta que "en el mundo de la derecha hay muchos" especialistas capaces de trazar una agenda para encarar el problema de la inseguridad en el "corto, mediano y largo plazo".
"Me parece arriesgado, pero bien la decisión de sacar ministras tan rápido, dos ministras que estaban generándole ruido". Lucía Dammert (54, socióloga), jefa del Segundo Piso por seis meses durante el gobierno de Gabriel Boric, siguió con especial atención el anticipado ajuste ministerial dispuesto por el Presidente José Antonio Kast, cuando llevaba apenas 69 días en La Moneda.
La determinación del mandatario estuvo marcada por la salida de dos integrantes de su gabinete que estaban mal evaluadas: las titulares de Seguridad y Segegob, Trinidad Steinert y Mara Sedini, respectivamente.
Dammert habla a partir de su experiencia en la administración anterior. Cuando también le correspondió afrontar, desde Palacio, episodios complejos. Algunos de ellos en los primeros días del mandato de Boric. Como la vez en que la entonces ministra del Interior, Izkia Siches, fue recibida a tiros en Temucuicui.
Hoy, desde París, donde participa en un congreso académico, aborda las dos controversias protagonizadas en la semana por el nuevo ministro de Seguridad, Martín Arrau.
La primera se produjo cuando catalogó de "suficiente" la política de seguridad definida por Boric. La otra se dio por sus dichos en cuanto a que el "proceso de instalación" de su cartera -vinculado a la ley del ministerio- "va a tomar varios años seguramente".
"La ciudadanía necesita ver programas"
-Tanto Trinidad Steinert como Arrau se han visto envueltos en polémicas a partir de la existencia o no de un plan de seguridad, y de la política en el área definida por el gobierno anterior. ¿Hay un error de relato?
-No, yo creo que hay un error en el desconocimiento generalizado de cómo funciona el nuevo Ministerio de Seguridad (...). El gobierno del presidente Boric en enero de este año no es que tenía una política que estuvo desarrollando todo el Gobierno, sino que en enero de este año por ley tenía que mandar una política hasta el 2031 (...). Sobre esa política, cada gobierno tiene que definir su estrategia de seguridad o sus programas, sus políticas públicas (...). Entonces yo creo que ahí algo pasó que se confundieron entre una política, un plan, un programa, una estrategia y ahí entramos en una conversación, digamos, que no es buena para el país si esto es la política de Boric. No, esta es la política del Estado de Chile que está escrita como general, y ahora la ciudadanía votó por el Presidente Kast y lo que estamos esperando es cuál es su estrategia de gobierno. Y entonces me parece bien que Arrau diga que va a seguir con la política, no podría ser otra cosa, porque si no tendría que bajar la ley.
-¿Se justifica que uno de los ministerios más importantes para esta administración esté en "instalación"?
-Obviamente, un ministerio tiene su tiempo de formación, de instalación de partes importantes de la arquitectura jurídica. El ministerio está ok, parte importante de las políticas y las cosas que se habían ofrecido a hacer están ok. Ahora, pues, es muy importante que el Gobierno hubiera llegado con sus objetivos estratégicos, cosas que se puedan convertir en política pública. Eso técnicamente. Políticamente, es imposible que el ministro del tema más importante, el gobierno del presidente Kast, diga que necesita tiempo para pensarse.
-La actual administración ha dicho que hay un "cambio de mano" en materia de seguridad. ¿Comparte el diagnóstico?
-Si ha habido un cambio de mano, es una mano invisible, porque no se ha visto todavía (...). Se esperaba que este gobierno llegara con un plan estratégico, con una estrategia de acción mucho más clara, mucho más rápida, y mucho más directa respecto a los temas de seguridad ciudadana. Porque ese había sido su caballito de batalla por cuatro años, porque ese fue el eje angular de su campaña política.
-En estos 80 días de Gobierno se ha ingresado tres veces a Temucuicui y se detuvo al comunero mapuche Jorge Huenchullan...
-A mí me parece muy bien que se detenga a aquellas personas que sean investigadas por cometer delitos. Lo que no me parece bien es que si yo hoy día detengo a alguien me dé el lujo de pensar que es por mi propia acción, cuando en realidad esto es una acción mucho más larga (...). Las entradas a Temucuicui también me parece que son cosas que tienen que suceder con normalidad. Creo que es con mucho menos parafernalia, que es lo que más ha sucedido últimamente, no solo en este Gobierno.
-El primer ingreso que intentó el gobierno de Boric a Temucuicui fracasó...
-La seguridad, como en muchas áreas de la política pública, no es un área donde uno pueda realmente sacar unos termómetros de audiencia. Mostrar que hay un convencimiento, que en Chile no puede haber zonas donde no hay presencia del Estado, está muy bien (...). Yo entiendo que comunicacionalmente el Gobierno necesita dar señales de fortaleza. Lo que el gobierno debería haber aprendido de los gobiernos anteriores es que esas señales requieren programas, que la ciudadanía necesita ver programas permanentes en el tiempo. Necesita tener resultados.
"Gente que no tiene experiencia"
-Usted lideró el grupo de asesores durante los primeros seis meses del exmandatario. Y en la instalación del Presidente Kast hubo tensión entre el Segundo Piso, el ministro del Interior y los partidos políticos. ¿Usted tuvo esa misma experiencia?
-En el caso del gobierno del presidente Boric, los seis meses que yo estuve, su rol principal (el del grupo de asesores) era un rol de acompañamiento técnico político profesional al presidente. Entonces, en ningún caso (...) tenía la interlocución con los partidos, con los dirigentes principales del Frente Amplio, sobre todo porque el gobierno del presidente Boric tenía como un primer lugar de toma de decisiones al comité político.
-Tras la salida de las exministras Steinert y Sedini, ¿cómo interpreta el cambio en el diseño ministerial de Kast?
-Me parece arriesgado, pero bien la decisión de sacar ministras tan rápido. Dos ministras que estaban generando un ruido, principalmente la ministra de Seguridad (...). Hubiera esperado que como un ministerio sectorial, donde hay experticia en la derecha, hubiera llegado un ministro experto en seguridad. Es un área donde en el mundo político de la derecha, nuevamente, hay expertos.
-¿Cuáles fueron las principales carencias o errores de Steinert?
-Diría que el principal error del Gobierno en los primeros dos meses fue no tener una ruta clara de trabajo en estos temas. Fue tal vez pensar que dando golpes comunicacionales, las cosas se iban a dar (...). Luego a la ministra probablemente le faltó la capacidad comunicacional y el entendimiento de la complejidad del ecosistema para poder ponerse antes de los problemas y no después (...). En seguridad y en los cargos más importantes del Estado o del Gobierno, es muy difícil tener una persona que no es militante de un partido, porque cuando te empieza a ir mal no te defiende nadie.
-¿El gobierno de Kast está teniendo los mismos traspiés que Boric en su instalación?
-Algunos dicen que el libro de Daniel Mansuy, "Los inocentes al poder", está teniendo su 2.0 (...), porque ahora nuevamente es "Los inocentes al poder", de gente que no tiene experiencia, que cree que el mundo independiente puede gobernar con una estrategia comunicacional más bien desordenada. Yo creo que eso es cierto, pero hay unos matices.
-¿Entonces la coincidencia entre la instalación de Boric y Kast es que tuvieron personas sin experiencia política?
-Puede que haya habido en ambos momentos (...) la sensación, tanto en el mundo del Frente Amplio como en el mundo republicano, que se podía gobernar sin sus primos. En el caso del gobierno del presidente Boric era el Socialismo Democrático y en este caso es la derecha democrática histórica de Chile, Renovación Nacional y la UDI.
''Reconocer logros del otro en seguridad tiene unas consecuencias político electorales muy graves. (Pero) es muy peligroso seguir jugando a que nada funciona, porque la ciudadanía nuevamente se siente frustrada".
''El principal error del Gobierno en los primeros dos meses fue no tener una ruta clara de trabajo en estos temas (Seguridad). Fue tal vez pensar que dando golpes comunicacionales, las cosas se iban a dar".