Mito y realidad de la altura: así la domina Colombia
Por Jenny Gámez, editora de futbolred
La Selección Colombia suma ya una semana de trabajo en Bogotá, a 2
Por Jenny Gámez, editora de futbolred
La Selección Colombia suma ya una semana de trabajo en Bogotá, a 2.625 metros de altitud. Son 9 los jugadores que venían trabajando desde Medellín y que podrán completar, hasta el momento del viaje a Estados Unidos, el próximo 4 de junio, 10 días de adaptación a una condición muy parecida a los 2.240 metros de altitud de México DF, ciudad del debut en el Mundial 2026 contra Uzbekistán, el 17 de junio. El detalle no es menor, pues en esta edición pocas tendrán que sufrir ese cambio de altitud que, sin duda, cambia el rendimiento en cancha y exige una preparación particular. Para entender el plan de Néstor Lorenzo con el trabajo en el país y no directamente en Guadalajara, sitio elegido para la concentración nacional, un experto como Carlos Eduardo Velasco, preparador físico mundialista como ayudante de Reinaldo Rueda, da en el clavo. No solo es la logística del partido de despedida, este lunes en El Campín contra Costa Rica, o el contacto con el público nacional para motivarse. Es, más que nada, rigor científico. ¿Por qué y para qué trabajar en Bogotá? Los 1.566 metros de Guadalajara y los 2.240 del DF son medianas alturas; si lo comparas con Manizales, es muy similar. Bogotá está a 2.650 metros y es ideal porque esos periodos adaptativos, que anteriormente decía la literatura que eran de 21 días, se han ido acortando. Lo hicimos con Deportivo Cali, con Jaime de la Pava, cuando clasificamos al octogonal en 2023 y llevamos 8 días el equipo a Tunja. Usando factores adicionales al entrenamiento, dimos un golpe de autoridad que sumó lo futbolístico a lo adaptativo... en Cali me querían matar. Con Selección Colombia, Ecuador, Chile, Atlético Nacional, nunca perdimos en La Paz. Esto que hace la selección nacional con el profesor Lorenzo es correcto. ¿La adaptación se trabaja igual en todo el grupo? Todo pasa por el factor entrenamiento, el componente de aplicación de un estímulo externo que se inserta en la máquina biológica y produce ese fenómeno de adaptación en atletas de la calidad de nuestros futbolistas. Pero son estímulos diferenciados de acuerdo con la llegada de cada atleta, la finalización de las ligas de cada uno, al gran banco de datos que ellos tienen, el cuerpo técnico permite diferenciar el momento de forma que cada atleta trae para llevarlos a un gran nivel de preparación. Otro factor que favorece es que muchos tienen huella, han pasado cantidad de veces por Bogotá y han entrenado y competido en distintas altitudes por las Eliminatorias. Esa memoria indudablemente provoca cambios funcionales a la hora de competir. ¿Entonces llegar unas horas antes a competir en altitud ya no se usa? Llegar un día antes ya no es una necesidad: lo hacen los brasileños, argentinos, uruguayos; la altura no es un mito, pero hay factores que contrarrestan ese fenómeno. Con ocho o diez días es más que suficiente. Del 27 de mayo al 17 de junio hay casi un mes de preparación y nos va a dar un gran nivel. ¿Cómo adaptar a altura, sin riesgo de lesión, a jugadores extenuados como Díaz o Suárez? Los jugadores que tienen 50 o 60 partidos en la temporada, o los de Argentina o México con 25 o 30 partidos, tienen un factor diferencial que obliga a aplicar estímulos de manera particular. Unos necesitarán hacer componente de descarga desde lo fisiológico, otros necesitan entrenamiento complementario; por eso, la individualización del trabajo es determinante. Lucho está con un muy buen volumen de juego en sus piernas y en la máquina biológica. ¿Y con jugadores sin minutos, como James o Castaño, cómo trabajar? Es la diferenciación en el carácter de los estímulos; en estos casos, deben ser idóneos para acumular mucho más volumen de trabajo y encontrar el nivel que queremos. Con su huella y su calidad en sus carreras, adquieren niveles de condición más rápidamente que otros individuos; se logra en estos días antes del mundial. ¿Cómo es la deshidratación de James en altura? Ahí están los medios para que nuestros jugadores conserven la condición. Hay un componente hídrico, electrolítico, nutricional, de descanso, de tapering (puesta a punto físico), de recuperación, el cuidado que hace que los jugadores lleguen preparados a cada juego. No creo que tengamos ningún inconveniente hay gente con mucho conocimiento y experiencia y estamos bien representados. ¿Podemos ver otro ‘milagro’ con James como el de 2024? Si hacemos un análisis previo de la Selección Colombia en esa Copa América de Brasil, que fuimos terceros, tuvimos casi un mes previo de preparación para llegar en gran nivel. Todos esperamos que con todo lo que James representa, pueda encontrarse en el nivel. Lo que menos quiere uno es que se golpee; todos los muchachos llevan años esperando por un Mundial y eso hace que el sueño sea enorme. Me lamento todavía de no haber podido llevar a Lucho al Mundial de Catar. Estoy convencido de que no vamos a tener inconveniente en México, lo vivimos con selecciones centroamericanas. Tenemos todas las garantías.