Lunes, 01 de Junio de 2026

Reciclaje químico y mecánico: diferencias y retos en Colombia

ColombiaEl Tiempo, Colombia 1 de junio de 2026

El debate sobre cómo aumentar las tasas de aprovechamiento de residuos plásticos en Colombia ha puesto sobre la mesa dos rutas tecnológicas

El debate sobre cómo aumentar las tasas de aprovechamiento de residuos plásticos en Colombia ha puesto sobre la mesa dos rutas tecnológicas. Por un lado, el reciclaje mecánico, que reprocesa físicamente el material; y por el otro, el reciclaje químico, que lo descompone a nivel molecular. Al respecto, Laura Caicedo, coordinadora de campañas de Greenpeace Colombia, explica que "el reciclaje químico es un proceso altamente intensivo en energía que, en muchos casos, transforma el plástico en combustibles o materias primas que luego vuelven a generar emisiones". Y agrega que "no es necesariamente un proceso circular y puede implicar impactos climáticos y ambientales significativos". En contraste, Franz Esteban Rodríguez, magíster en Sostenibilidad y Gestión y docente investigador, recuerda que cualquier alternativa debe evaluarse dentro del contexto de transición productiva. "El reciclaje a gran escala sí genera su propia huella ambiental, pues requiere energía, agua, transporte y procesos industriales; sin embargo, en casi todos los materiales, su impacto es significativamente menor que producir recursos vírgenes", afirma. Diferencias técnicas El reciclaje mecánico consiste en clasificar, triturar, lavar y fundir residuos para convertirlos nuevamente en materia prima. De acuerdo con Carlos Arcila, gerente de Metalrec, compañía dedicada a la logística de recuperación de materiales en Antioquia, este proceso "aprovecha los materiales mediante procesos físicos como la clasificación, compactación y fundición, permitiendo que metales, papel y ciertos plásticos regresen al ciclo productivo". El reciclaje químico, en cambio, "transforma residuos más complejos (especialmente plásticos difíciles de reprocesar) en materia prima nuevamente utilizable", explica el gerente. En otras palabras, emplea procesos como pirólisis, gasificación o despolimerización para romper los enlaces del polímero y obtener monómeros o aceites que luego pueden convertirse nuevamente en plástico. Según los expertos, se trata de un conjunto de tecnologías emergentes que busca complementar al reciclaje convencional en la búsqueda de la circularidad. Sin embargo, Caicedo advierte que la diferencia es estructural: "una economía circular real no puede basarse en tecnologías que descomponen el plástico mediante procesos químicos intensivos en energía para luego reinsertarlo parcialmente en el sistema". Además, subraya que el problema no es solo tecnológico: "producimos demasiado plástico, especialmente de un solo uso". Y es que, según datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), menos del 10 por ciento del plástico producido a nivel global se recicla efectivamente. Tipos de residuos En términos prácticos, cada tecnología responde mejor a determinados flujos de materiales. Según Arcila, "el reciclaje mecánico funciona de manera óptima con materiales que han sido correctamente separados desde la fuente, como metales, papel, cartón y ciertos plásticos de composición homogénea". "El aluminio y los metales logran reducciones de hasta 90 por ciento en emisiones frente a la producción primaria; el vidrio se recicla infinitamente, aunque su transporte pesado incrementa emisiones; el papel ahorra cerca del 40 por ciento de dióxido de carbono (CO2)", afirma Rodríguez. En plásticos, explica que los beneficios "dependen de la pureza del residuo y la tecnología de la planta". En esta misma línea, Arcila sostiene que, cuando estos residuos "llegan limpios y clasificados, su reincorporación al sistema productivo es eficiente, ambientalmente favorable y económicamente viable". El reciclaje químico, por su parte, "permite aprovechar materiales más complejos o mezclados, especialmente plásticos que por su composición o nivel de contaminación no pueden reprocesarse mediante métodos físicos tradicionales", señala el directivo. No obstante, el gerente de Metalrec indica que uno de los principales retos en el país es la "inadecuada clasificación de los residuos". Según dice, materiales que podrían aprovecharse mecánicamente "pierden su valor debido a la contaminación cruzada, la mezcla incorrecta o la falta de cultura en separación en la fuente". Ventajas y límites En Colombia, el reciclaje mecánico sostiene buena parte de la cadena productiva asociada a la recuperación de materiales. Para Arcila, esta ruta "sigue siendo la columna vertebral del modelo circular en el país. Es más accesible, genera empleo directo, fortalece economías locales y tiene una huella energética generalmente menor cuando los materiales están bien separados". Frente a esto, Caicedo advierte que "apostar por tecnologías industriales de reciclaje químico podría concentrar el negocio, desplazar economías locales y generar impactos ambientales en los territorios donde se instalen estas plantas". Además, según los expertos, esta opción tiene limitaciones clave: requiere alta inversión tecnológica, infraestructura especializada, mayor consumo energético y condiciones técnicas muy controladas. En este contexto, Arcila insiste en que el debate no debe centrarse en una competencia tecnológica. "El reto actual no es decidir entre uno u otro, sino fortalecer la base del sistema", sostiene. Y agrega que "una mala clasificación en la fuente limita incluso las tecnologías más avanzadas".
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