Baja producción minera arrastra al Imacec a su peor racha desde la pandemia
Economistas como Hermann González plantean que se debe repensar la trayectoria de la política monetaria del Banco Central e incluso evaluar una pausa en el ajuste fiscal de Hacienda, para así apuntalar la actividad.
Chile lleva cuatro meses consecutivos de retroceso de su principal medición económica mensual (Imacec), con el dato de abril (-1,2%) -informado ayer por el Banco Central- como el más reciente botón de muestra. Una racha de cuatro caídas seguidas no se veía desde la pandemia.
Lo peculiar de 2026, que incluye los meses finales del gobierno de Gabriel Boric y los iniciales de José Antonio Kast, es dónde está el principal responsable. "El resultado del Imacec se explicó por la caída de la minería", indicó el Banco Central casi cuatro horas antes de la primera Cuenta Pública de Kast ante el Congreso.
En abril, la minería se hundió en 11,8% respecto de hace un año. La menor extracción de cobre es la causa más relevante, de acuerdo con el escueto comunicado del Banco Central. En menor medida, hubo también un movimiento deprimido en áreas como la producción industrial y la pesca. Subió el comercio.
La minería al debe
Para el ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, "una parte muy grande de eso se explica por los problemas que hay en Codelco", indicó, y cifró que el 25% del derrumbe en la producción minera se debe a la cuprera estatal. En esa empresa acaba de haber un recambio con la salida de Máximo Pacheco y la llegada de Bernardo Fontaine a la presidencia, en medio de uno de los traspasos con mayor crítica pública por parte de un Ejecutivo entrante al gobierno corporativo y administración salientes. En la firma pública hay una auditoría en marcha por irregularidades en la producción informada de diciembre, entre otros conflictos.
Para Rodrigo Montero, decano de la Facultad de Administración y Negocios de la U. Autónoma, los problemas de la minería se relacionan además con la baja ley del cobre y altos costos de producción que dificultan generar volumen.
Esta baja producción minera cohabita con niveles récord del precio de cobre, que ayer llegó a US$ 6,268 la libra.
¿Se mantiene el ajuste fiscal... y monetario?
En el mercado comienzan a ajustarse las proyecciones de crecimiento para este año. Credicorp Capital puso un sesgo a la baja en su pronóstico de 1,7%. Banco Santander estima que la economía está más cerca de crecer 1,5% que un 2%. Entre 1,5% y 1,8% es el pronóstico de Ocec-UDP y Coopeuch mantiene su estimación de 1,9% para 2026 (con sesgo a la baja).
Analistas consultados advierten riesgos que están surgiendo en la demanda, con un mercado laboral más débil, inflación al alza y deterioro en la confianza de los consumidores.
A Hermann González, coordinador macroeconómico de Clapes UC, le parece que "el Banco Central debiera incorporar en el próximo IPoM recortes de tasa hacia niveles por debajo de la neutral si la economía sigue profundizando su deterioro". Por otro lado, piensa que Hacienda debería considerar una temporalidad del ajuste fiscal; no ejecutar el anunciado recorte adicional de US$ 1.000 millones y retomarlo en el segundo semestre si la economía retoma impulso.
Tanto una menor tasa de interés como un mayor gasto fiscal apuntalan la actividad económica, aunque suben los riesgos inflacionarios, entre otros efectos.
González apunta a la posibilidad de que mayo tenga también un Imacec negativo, porque no se ve un sector que esté impulsando la actividad.
¿Qué golpea a la economía?
"Si bien la debilidad de la actividad abre cierto espacio para un sesgo más expansivo (de la política monetaria), la persistencia de riesgos inflacionarios y la volatilidad externa continúan acotando el margen de acción del Banco Central", opina Úrsula Contardo, analista sénior de Principal. Su percepción es que el dato de abril refuerza un escenario en que la recuperación seguirá siendo gradual, con baja probabilidad de una aceleración relevante en el corto plazo.
El economista jefe de Credicorp Capital, Samuel Carrasco, opina que sigue siendo válida la narrativa de shocks transitorios que afectan a sectores ligados a la oferta, pero coincide en los riesgos por el lado del mercado laboral y la inflación.
Rodrigo Montero avizora un deterioro mayor para el comercio, por el efecto dominó de un mercado laboral deprimido. "Ya no basta con pensar en el crecimiento tendencial de largo plazo; urge aplicar medidas de corto plazo que rompan esta dinámica desfavorable. Necesitamos reaccionar con urgencia para generar un clima de certezas que reactive la inversión empresarial y mejore las contrataciones, ya que es la única vía", sostiene Montero.