Colombia tuvo despedida con fiesta, goles y victoria
Redactor DE DEPORTES - EL TIEMPO@pabloRomeroET
Crónica Pablo Romero
Ya falta poco para el Mundial
Redactor DE DEPORTES - EL TIEMPO@pabloRomeroET
Crónica Pablo Romero
Ya falta poco para el Mundial. Faltaba una digna despedida, un emotivo adiós, ya fue, ya pasó, fue en El Campín, con tribunas repletas, música, goles y una victoria contra Costa Rica, 3-1, lo suficiente para viajar motivados. Ya se van los guerreros, 26 son los elegidos, se marchan con sus designios y el coro de la afición retumbando en la cabeza, ese eco que grita Colombia, Colombia, un aliento que los acompañará en cada batalla mundialista. El Campín, siempre tan azul y tan rojo, reclamó esta vez el amarillo, ese amarillo que como una sábana decoró todas las tribunas abarrotadas. La agrupación Morat calentó la tarde. Y Carlos Vives generó el primer gran temblor de los hinchas con su música. Pero la afición venía por otros artistas, los de la pelota. En la nómina titular hubo una mezcla entre los que son y los que quieren ser. En la cancha estaban Gómez, Carrascal, el ‘Cucho’ Hernández, Ditta, Ríos, Puerta... James arrancó en el banquillo, el ‘10’ se hizo esperar, mientras que Luis Díaz, al que no parecen pesarle las piernas, arrancó de inicialista para deleite de todos. La pelota cobró vida y Costa Rica se fue encima como si una clasificación estuviera en juego. No tuvieron rubor para acostar a Puerta o a Lucho en un par de osadas afrentas. Así que en Colombia hubo cautela: los amistosos antes de un Mundial son para ajustar tuercas, no para ir a la enfermería. La Selección se fue acoplando, reconociendo un pasto donde nunca juegan. No se demoraron. Los cracs saben dónde pisan. Ugalde fue el más feroz de los rivales. Fue el que se encargó de dar el primer aviso en la defensa. Lo dejaron solo y casi daña la fiesta. Fue cuando Colombia se dejó de juegos y fue por el primer gol. Tiro de esquina y Dávinson Sánchez se elevó: cabezazo fuerte y a un ángulo, de esos cabezazos que se escuchan a lo lejos, pum, onomatopeya que anticipa un gol. En 18 minutos, 1-0. Lo demás fue el goce de la tribuna. Ver cómo Lucho anotaba el segundo, luego de un pase del ‘Cucho’ Hernández y un rebote en Carrascal. Díaz hizo un amague para que el gol se pareciera a los que hace en Alemania, y definió. 2-0. Colombia ganaba a medio ritmo, como si no quisiera desperdiciar las energías que necesita en el Mundial. Podía hacer más goles en la primera parte, pero mientras se decidía, Costa Rica lanzó una granada. La defensa buscó trinchera y nadie fue por Andrey Soto, que tras doble cabezazo en el área venció a Camilo Vargas. 2-1. Néstor Lorenzo se rascó la cabeza y tomó nota. En el segundo tiempo, al fin entró el ‘10’, para satisfacción de tantos que no lo habían visto tan de cerca. Costa Rica llegó mejor y casi empata, pero Ditta, para quien, más que un amistoso, esto parecía una audición, estiró la pierna milagrosa y evitó el gol. La afición clamaba que James se alumbrara, y el ‘10’ no los defraudó, sospechó que Suárez o su sombra ya corría al espacio, le tiró el pase y allá llegó el delantero, guerreando y rematando el 3-1. Al final, los jugadores miraron a los hinchas, intercambiaron aplausos, se miraron por última vez, así acabó la despedida, ya está, ya es todo, ahora sí, que se venga el Mundial.