Martes, 02 de Junio de 2026

Pensar en grande para construir un mejor país

ColombiaEl Tiempo, Colombia 2 de junio de 2026

Roberto Moreno Mejía
Pensar en Colombia a 20 años no es un ejercicio de optimismo

Roberto Moreno Mejía
Pensar en Colombia a 20 años no es un ejercicio de optimismo. Es un acto de responsabilidad. Las grandes transformaciones de los países no ocurren por casualidad. Ocurren cuando existe una visión compartida, cuando el sector público, el sector privado, la academia y la sociedad entienden que el crecimiento no puede depender únicamente de coyunturas, sino de decisiones sostenidas en el tiempo. Hoy Colombia tiene una enorme oportunidad. Tenemos talento, capacidad empresarial, recursos naturales, ubicación estratégica y una ciudadanía resiliente y trabajadora. Pero el verdadero desafío no es reconocer ese potencial; es convertirlo en una agenda de largo plazo que nos permita crecer con equidad y competitividad. Con ese propósito nos reunimos en el foro "Por una Colombia en Crecimiento 2026-2045", realizado el pasado 20 de mayo en la Universidad EAN. Un espacio de conversación necesario para analizar, con visión de futuro, cuatro ejes fundamentales para el desarrollo del país: la Orinoquía como motor agroindustrial, la transición energética, la internacionalización y la vivienda como dinamizador económico y social. Desde mi experiencia en el sector constructor, he podido confirmar que la vivienda transforma mucho más que ciudades. La vivienda transforma vidas. Es uno de los sectores con mayor capacidad de movilizar la economía nacional: activa más de 34 subsectores productivos, genera empleo, impulsa cadenas de valor locales y permite que millones de familias construyan patrimonio y estabilidad. Hablar de vivienda es hablar de desarrollo social, de confianza y de oportunidades. Pero para que este motor siga impulsando el crecimiento del país hacia 2045, necesitamos reglas claras, seguridad jurídica y condiciones que incentiven la inversión de largo plazo. Los países que logran avanzar son aquellos que generan confianza para invertir, emprender y construir. La competitividad no se decreta. Se construye. Se construye cerrando brechas regionales, fortaleciendo la infraestructura, impulsando la productividad y entendiendo que el crecimiento debe llegar a todos los territorios. La Orinoquía, por ejemplo, representa una oportunidad histórica para consolidar una despensa agroindustrial de talla mundial. La transición energética, por su parte, exige equilibrio, responsabilidad y visión técnica. Y todo esto solo será posible si aprendemos a trabajar articuladamente. Durante el foro insistí en una idea en la que creo profundamente: Colombia necesita pensar en grande. Pensar en grande significa dejar de lado las discusiones de corto plazo y concentrarnos en construir un proyecto de país que trascienda gobiernos y periodos políticos. Significa entender que el desarrollo sostenible requiere continuidad, confianza y trabajo en equipo. Ayer, junto a empresarios, líderes y expertos de distintos sectores, reafirmamos nuestro compromiso con una agenda de país enfocada en generar crecimiento, atraer inversión y crear oportunidades para millones de colombianos. Todavía estamos a tiempo de decidir qué país queremos ser en las próximas décadas. Yo sigo convencido de que Colombia tiene todo para convertirse en un referente de crecimiento y desarrollo en la región. Pero para lograrlo necesitamos visión, rigor técnico y, sobre todo, la capacidad de unirnos alrededor de objetivos comunes. La invitación es simple, pero poderosa: pensar en grande, construir juntos y creer en el futuro de Colombia. Porque cuando Colombia trabaja unida, es capaz de lograr cosas extraordinarias.
Presidente y Fundador

del Grupo Amarilo.
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