Miércoles, 03 de Junio de 2026

El Mundial 2026 será el tercero de Bielsa: similitudes y diferencias con Argentina en 2002 y con Chile en 2010

UruguayEl País, Uruguay 3 de junio de 2026

Contextos, expectativas y resultados de los equipos del "Loco" las Copas Mundiales de Corea-Japón y Sudáfrica: del "fracaso" al "cambio cultural".

"La palabra culminar no es terminar, sino señalar el punto más alto de una etapa", dijo Marcelo Bielsa en conferencia de prensa. El rosarino tiene un punto, pero por las dudas se recomienda usar el concepto responsablemente y evitarlo con sus parejas: es fácil de malinterpretar.

El que "culmina" con el Mundial 2026 es el tercer ciclo del "Loco" al frente de una selección nacional y el desafío es que Uruguay llegue lo más lejos posible, por eso vale repasar los dos anteriores para comparar contextos, expectativas y resultados de los dos primeros.

La carrera de Bielsa como entrenador empezó en Newell's Old Boys, el club de su vida, que lo formó y que defendió en su breve trayectoria como futbolista. Encabezó un increíble y exitoso scouting por el interior de Argentina que le valió el apodo que hasta hoy lo acompaña, y en 1990 le dieron la chance al frente del primer equipo. El éxito no tardó en llegar: fue campeón argentino en 1991 y 1992, dirigió tres años en México, volvió al fútbol argentino y fue campeón en Vélez Sarsfield (1998), dio el salto a Europa y estuvo durante solo seis partidos al frente del Espanyol de Barcelona. Hasta que le sonó el teléfono y era Julio Grondona, ofreciéndole el cargo de director técnico de la selección de Argentina. Viajó inmediatamente de vuelta a su país y encabezó un proyecto con puntos muy altos y de los otros, que "culminaría" con el Mundial de Corea-Japón 2002, pero "terminaría" con el oro olímpico de Atenas 2004.




Bielsa con Argentina hacia el Mundial 2002



Debutó al frente de la Albiceleste con un combinado integrado solo por futbolistas del medio local que venció 2-0 a Venezuela, una fórmula similar a la que implementó cuando asumió en la selección uruguaya. A nivel oficial, su estreno fue en la Copa América de 1999 de Paraguay, donde fue eliminado por Brasil en cuartos de final, resultado que algunos medios de la época calificaron como "el primer fracaso".

Sin embargo, las críticas dieron paso a los aplausos durante las Eliminatorias rumbo al Mundial 2002. Entonces logró plasmar un estilo de juego que causó sensación y le valió la distinción al Mejor Seleccionador del Mundo 2001, otorgada por la IFFHS. Quedó atrás la idea de incluir jugadores del medio local, algo que también guarda similitudes con lo que ha hecho en Uruguay durante este ciclo. En aquel entonces, incluso fue cuestionado por no convocar a Juan Román Riquelme para el Mundial, pese a tratarse del emblema del Boca Juniors de Carlos Bianchi, campeón del mundo frente al Real Madrid.

Argentina goleó 4-1 a Chile en la primera fecha de aquellas Eliminatorias y nunca más cedió el primer puesto de la tabla. Finalizó con 43 puntos, 12 más que Ecuador, su escolta más cercano. Perdió apenas un partido (3-1 ante Brasil en São Paulo), fue el equipo más goleador con 42 tantos y el segundo menos goleado: recibió solamente 15 goles, dos más que la Celeste de Passarella y luego Victor Púa.

La selección argentina llegó al Mundial 2002 como una de las grandes favoritas. En su debut sumó los tres puntos al derrotar 1-0 a Nigeria con gol de Gabriel Batistuta. Sin embargo, luego cayó 1-0 ante Inglaterra con un tanto de David Beckham y se despidió del torneo tras empatar 1-1 con Suecia. El gol de Hernán Crespo, conseguido sobre la hora, no fue suficiente para evitar la eliminación.

Entre los numerosos cuestionamientos que apuntaron contra el DT tras aquel "fracaso", el más resonante fue el dilema Batistuta-Crespo, quienes no compartieron minutos en ningún momento de ese Mundial porque Bielsa siempre fue fiel a su ideología de atacar con dos extremos y un solo centrodelantero como única referencia en el área rival. Un estilo que ha replicado en cada uno de sus equipos y también actualmente en la selección uruguaya.

A pesar de todo, la etapa de Bielsa con la albiceleste continuó hasta los Juegos Olímpicos de Atenas 2004, que pudo conquistar con aquel combinado Sub-23 que tuvo entre sus principales figuras a Carlos Tévez y Javier Saviola. En total dirigió 85 partidos: ganó 56, empató 18 y perdió 11.


Bielsa con Chile hacia el Mundial 2010



Marcelo Bielsa asumió la selección de Chile en agosto de 2007, momento de crisis deportiva e institucional de la Federación trasandina, y rápidamente impulsó una transformación profunda. Más allá de los resultados, logró instaurar su característica identidad de juego agresiva, de presión alta, intensidad y vocación ofensiva que marcó a toda una generación de futbolistas. Durante su ciclo consolidó a figuras como Alexis Sánchez, Arturo Vidal, Gary Medel y Mauricio Isla, pilares de lo que en Chile llaman su generación dorada. Sentando así las bases del equipo que años después conquistaría las primeras Copas América de la historia de Chile, de forma consecutiva pero con otros DT.

Lideró una especie de profesionalización del fútbol trasandino con la remodelación que pidió en el Complejo Deportivo Juan Pinto Durán, uno de los aspectos que más se le valoró por su visión a futuro, aunque no fuera estríctamente deportivo.


De nuevo, priorizó el armado de un plantel con rodaje europeo, pero lo combinó con jóvenes talentos del equipo que fue tercero en el Mundial Sub-20 en 2007. En aquellas Eliminatorias rumbo al Mundial de Sudáfrica 2010, Chile firmó la mejor campaña de su historia reciente: terminó segundo en la tabla general con 33 puntos, solo por detrás de Brasil y apenas un punto por debajo. Fueron 10 victorias, tres empates y cinco derrotas.

Ya en el Mundial, avanzó a octavos de final tras superar a Honduras y Suiza, aunque cayó ante la España campeona del mundo en el cierre de la fase de grupos. En octavos se reencontró con Brasil y fue eliminado por 3-0.

Entre los aspectos más valorados por los chilenos de aquella etapa aparecen la recuperación del prestigio internacional de la selección y la identificación que generó el equipo con la hinchada. Bielsa también fue reconocido por su trabajo incluso fuera del ámbito futbolístico. Su renuncia en 2011, tras cambios dirigenciales en la FFCh, provocó una fuerte reacción popular y consolidó la percepción de que su ciclo había dejado una huella cultural que trascendía los resultados.




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