La IA ya absorbe el 60% de los dólares invertidos en ‘startups’
El ecosistema emprendedor español vivió en 2025 un ejercicio definido por la estabilización
El ecosistema emprendedor español vivió en 2025 un ejercicio definido por la estabilización. La inversión total en startups alcanzó los 3.108 millones de euros, un 3% menos que el año anterior. Sin embargo, el número de operaciones creció un 11%, hasta situarse en 376 transacciones. Esta evolución refleja un mercado más activo en volumen de operaciones, aunque con importes medios inferiores. El informe señala que la media del tamaño de las rondas descendió un 14%, una circunstancia que se explica por una mayor diversificación de las inversiones y una menor dependencia de operaciones de gran tamaño. Los sectores que captaron mayores recursos fueron software, biotecnología y ciencias de la vida, soluciones de productividad empresarial, fintech y turismo. Destacaron áreas como salud, espacio, proptech, educación e industria. En IA, España se consolidó como el quinto hub europeo por captación de fondos.
La inteligencia artificial se ha convertido en el principal motor de transformación del ecosistema emprendedor global. Lo que hasta hace pocos años era considerado una tecnología con aplicaciones emergentes ha pasado a ocupar el centro de las estrategias de inversión, redefiniendo las prioridades de fondos, emprendedores y grandes corporaciones. Esta tendencia se consolidó durante 2025 y continúa manteniendo su impulso durante 2026, en un contexto en el que el capital se dirige cada vez más hacia compañías capaces de demostrar ventajas tecnológicas diferenciales y potencial de escalabilidad. Según el informe ‘El impacto real de la IA en el ecosistema emprendedor’, elaborado por PwC para South Summit, en el que participa la IE University, la inversión global en startups alcanzó los US$441.000 millones en 2025, lo que representó un crecimiento del 26% respecto al año anterior. El dato adquiere relevancia al producirse en un escenario marcado por tipos de interés elevados, una mayor cautela por parte de los inversores y un entorno geopolítico caracterizado por la incertidumbre. La inversión El crecimiento de la financiación no se distribuyó de manera homogénea entre sectores. El informe señala que una parte creciente del capital se concentró en compañías vinculadas a la inteligencia artificial, que lograron captar el 61% de toda la inversión mundial de capital riesgo durante 2025. La cifra contrasta con el 30% registrado en 2022, antes de la irrupción de herramientas generativas de uso masivo. La evolución refleja un cambio de enfoque en el mercado. Los inversores priorizan ahora tecnologías con capacidad para transformar industrias completas y generar nuevas ventajas competitivas. Esta dinámica ha favorecido especialmente a las empresas que desarrollan infraestructura tecnológica, modelos avanzados de IA y aplicaciones empresariales basadas en esta tecnología. El lanzamiento de ChatGPT a finales de 2022 marcó un punto de inflexión. Desde entonces, el flujo de capital hacia empresas relacionadas con inteligencia artificial ha mantenido una trayectoria ascendente. En apenas tres años, el peso de estas compañías dentro del mercado global de capital riesgo se duplicó. El informe también destaca que el primer trimestre de 2026 refuerza esta tendencia. Durante los primeros meses del año se registró un volumen récord de megarrondas impulsadas por compañías de inteligencia artificial generativa. En este caso, operaciones protagonizadas por empresas como OpenAI, Anthropic, xAI o Waymo contribuyeron a elevar significativamente el volumen de inversión mundial. Este fenómeno se produjo mientras el número de rondas continuó disminuyendo. La combinación de menos operaciones y mayores volúmenes de financiación evidencia una concentración creciente del capital en un número limitado de empresas con elevada capacidad de atracción para los inversores. La Reserva Federal estadounidense mantuvo durante buena parte de 2025 una política de tipos de interés elevados, una situación que encareció la financiación y aumentó la presión sobre los activos considerados de mayor riesgo. Paralelamente, la guerra comercial impulsada por Estados Unidos añadió incertidumbre sobre las cadenas de suministro y también sobre las perspectivas de crecimiento económico. En este contexto, los fondos endurecieron sus criterios de selección. Las compañías con modelos de negocio más sólidos y con perspectivas claras de rentabilidad obtuvieron una mejor posición para acceder al capital. Sin embargo, incluso dentro de este entorno más selectivo, la inteligencia artificial consiguió atraer una parte mayoritaria de los recursos disponibles. Europa en el mapa Ahora bien, el informe refleja una mejora del ecosistema europeo, aunque la distancia respecto a Estados Unidos continúa siendo significativa. Mientras el mercado estadounidense y canadiense concentró al menos unos US$289.300 millones de inversión en startups durante 2025, Europa alcanzó los US$64.000 millones. En ese sentido, la inversión europea creció un 16% respecto al ejercicio anterior, una evolución positiva que muestra un mayor dinamismo del continente. Sin embargo, según lo mencionado por el informe, la diferencia de escala continúa siendo uno de los principales desafíos para las empresas tecnológicas europeas. Dentro de Europa, Reino Unido mantuvo el liderazgo con US$23.800 millones captados. Le sigue Francia y Alemania que compartieron la segunda posición con US$8.100 millones cada uno. España se situó entre los mercados más relevantes del continente y destacó especialmente por el tamaño medio de sus rondas, con US$7,7 millones de dólares por operación, uno de los registros más elevados del ecosistema europeo durante 2025. La creciente atención hacia la defensa responde, de acuerdo con el análisis, a un contexto internacional en el que la seguridad tecnológica y la autonomía estratégica adquieren una importancia cada vez mayor. La salud, por su parte, continúa siendo uno de los ámbitos donde las aplicaciones de inteligencia artificial encuentran más oportunidades de desarrollo. El informe concluye que la inteligencia artificial ya influye de manera directa en la asignación de capital.