A Julio Le Parc, El iluminador: "No se puede silenciar la luz"
Julio Le Parc junto a su hijo Yamil, retratados por Aldo Sessa en 2016
Adiós Julio, padre mío… El Iluminador
Julio Le Parc junto a su hijo Yamil, retratados por Aldo Sessa en 2016
Adiós Julio, padre mío… El Iluminador.
Que la luz te acompañe siempre, querido padre, así como la luz que nos dejas nos acompañará eternamente, con ella, una inmensa y profunda tristeza que nuestros mecanismos internos, perforados, se encargaran de arreglar. Tu cuerpo nos deja, pero tu esencia intacta permanece. Tu corazón argentino, programado para el amor, ha dejado de latir. Pero no los motores de tus obras electrizantes. que han estado funcionando durante más de medio siglo haciéndonos felices. Las curvas de tus hermosas manos hoy torcidas de tanto dibujar, se retorcerán en infinitas, sutiles y resonantes Modulaciones , tus catorce vibrantes colores fundamentales seguirán orientándose hacia la pureza que caracteriza toda tu obra, tus volúmenes seguirán virtualizándonos antes de la hora para darnos tres dimensiones y multiplicarnos en seres más tolerantes y mejores siempre buscando nuestro reflejo en espejos que nos muestran algo distinto a la vida cotidiana.
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Mirando a través de unos anteojos otro mundo, más divertido que el de hoy. ¿Quién inventará juegos para nosotros y para todos? ¿Quién defenderá nuestro derecho a hablar y nuestras libertades? ¿Quién nos enseñará que no debemos callar? ¿Quién hablará con tanta elocuencia sobre el arte para todos? ¿Quién defenderá un futuro mejor para los artistas? ¿Quién tendrá la audacia y el coraje de enfrentarse a puertas cerradas por una sociedad mejor y un mundo mejor? ¿Quién tendrá el valor de alzar la voz frente a las autoridades títeres a las que no se puede perturbar ? Porque La carrera, Laaaa carrera… La Historia, La historiaaaaa… y a pesar de todo, ¡Qué carrera, Julito! ¿En qué historia te metiste? En la grande historia del arte. Yamil Le Parc en el funeral de su padre, con un pañuelo diseñado por el artista para Hermès
En la que tú mismo ya no creías, pero como dijo Victor Hugo: "No se puede silenciar la luz" . Lo obvio es obvio. Qué lástima por los que no lo entendieron. Tantos años, tanta vida, casi un siglo, tantas exposiciones, tantos premios honoríficos, pero también a que precio , tantas dudas, tanta investigación continua casi científica, tantos años juntos tú y yo, tanta lucha y éxitos compartidos, tanto amor entregado. Te llevó toda una vida hacerte oír y a mí otra para entenderte. Si aún tienes el deseo de reparar un motor, cuida de reparar el de mi corazón, que hoy lucha contra los voltajes y la inestabilidad, y si aún tienes el deseo de pintar, píntame y cuéntame sobre tu larga marcha, esa que rivaliza con el arcoíris .
Tus pinceles están aquí. Y si aún tienes este intenso deseo de vivir, ¡Vive! Dondequiera que estés, y que la luz y la paz te acompañen . Pero si aún deseas que emprendamos un largo viaje juntos, esta vez será sin mí.