El Comercio, Perú
6 de junio de 2026
Cada vez que un sismo sacude alguna región del país, la reacción suele ser la misma: preocupación, incertidumbre y una sensación colectiva de vulnerabilidad
Cada vez que un sismo sacude alguna región del país, la reacción suele ser la misma: preocupación, incertidumbre y una sensación colectiva de vulnerabilidad. Durante algunos días se habla de prevención, de mochilas de emergencia y de la importancia de construir de manera segura. Sin embargo, cuando el recuerdo del movimiento se desvanece, también lo hace gran parte de la atención sobre un problema que sigue presente.En este contexto, la actualización de la Norma Técnica E.030 de Diseño Sismorresistente, publicada el 3 de mayo del 2026 por el Ministerio de Vivienda, Construcción y Saneamiento, llega en un momento oportuno. La modificación incorpora criterios más rigurosos para el diseño de edificaciones y un mayor énfasis en las condiciones del suelo, aspectos que pueden marcar una diferencia importante en el comportamiento de una estructura durante un terremoto.La necesidad de seguir fortaleciendo nuestras normas no es casual. El terremoto de Amazonas en el 2021 dejó daños significativos en viviendas, centros de salud y colegios, lo que evidenció que muchas construcciones continúan siendo vulnerables frente a eventos sísmicos. A ello se suman los constantes movimientos registrados a lo largo de la costa peruana, que recuerdan que vivimos en una de las zonas sísmicas más activas del mundo.Sin embargo, una norma por sí sola no resolverá el problema. Mientras existan edificaciones levantadas sin supervisión técnica, sin estudios de suelo adecuados o fuera de los parámetros establecidos, el riesgo seguirá presente. La seguridad sísmica depende tanto de buenas regulaciones como de su correcta aplicación.El verdadero valor de esta actualización no radica únicamente en los cambios técnicos que introduce, sino en el mensaje que transmite: la prevención debe convertirse en una prioridad permanente y no en una preocupación pasajera que aparece únicamente después de cada temblor.Los sismos seguirán ocurriendo. La pregunta es si esta vez estaremos mejor preparados para enfrentarlos.