"Quiero trabajar, poh"
El costo por hora trabajada en que incurren las empresas está creciendo casi 4% real por año.
Para entender el drama del desempleo -que se acumula silenciosamente en la mochila de tantas familias que quieren honestamente ganarse la vida-, vale la pena partir por responder la pregunta más básica: ¿Cuánto se ha encarecido la contratación en Chile?
El costo total por hora trabajada en que incurren las empresas está creciendo, en términos reales, casi 4% por año. Este es su ritmo más alto en 15 años. Si las oportunidades de inversión y la productividad estuviesen creciendo a buen ritmo, este aumento sería un fenómeno natural y deseable, pero si ello es resultado de regulaciones que encarecen en exceso la contratación, no hay espacio para interpretaciones benevolentes.
El fuerte aumento en el salario mínimo -más allá de cualquier posible medida de productividad-, sin duda ha presionado los costos para las empresas, pero hay más. La brecha entre las planillas en que incurren las empresas y las remuneraciones que reciben los trabajadores -que son impuestos, cotizaciones previsionales y de salud- también está en su nivel máximo de los últimos 15 años, y solo crecerá con el aumento de la cotización previsional.
Existen, además, muchas exigencias que encarecen el empleo. La más obvia es la reducción de la jornada de trabajo, que obliga a ajustes en las organizaciones que se reflejan en más turnos y no en mayores remuneraciones por trabajador. Otro ejemplo es la implementación de la Ley Karin, que ha obligado a las empresas a generar estructuras internas -en algunos casos, bastante grandes- para "regular" las relaciones interpersonales. Estos costos laborales son ocultos y difíciles de medir, pero no por ello inexistentes.
Para cuantificarlos hay una pista: el dólar. Cuando una economía pierde competitividad -porque los costos crecen más rápido que la productividad-, su moneda se desvaloriza. Este mecanismo es cuasi mágico y permite mantener bajos los costos en dólares y dejar con vida al sector exportador. Cálculos simples sugieren que nuestra moneda puede estar fácilmente 10% castigada por este efecto. El problema es que este efecto amortiguador que ejerce el tipo de cambio no ayuda a los servicios, que no se exportan. Traspasar los mayores costos de producción en los servicios a precios a los consumidores no es fácil, por lo que el freno a la contratación es rápido.
Los creadores del "paguen mejor, poh" impulsaron un aumento muy significativo en el costo de contratar, cuyas consecuencias están a la vista. Es hora de oír el silencioso grito de quienes quieren trabajar y no encuentran empleo. Una agenda laboral basada en la "permisología" y en menores impuestos es necesaria, pero puede ser insuficiente.