Vinilos, un sonido que sigue seduciendo a melómanos
Ana María Barbancho Pérez (*), Isabel Barbancho (**), Lorenzo José Tardón García (*** ) - THE CONVERSATION (****)
Hace unas décadas parecía que los discos de vinilo habían desaparecido de nuestras vidas
Ana María Barbancho Pérez (*), Isabel Barbancho (**), Lorenzo José Tardón García (*** ) - THE CONVERSATION (****)
Hace unas décadas parecía que los discos de vinilo habían desaparecido de nuestras vidas. En un entorno digital —con dispositivos para escuchar música que van desde los CD a las plataformas de streaming—, los requerimientos que exigía la música analógica parecían condenar a los vinilos a su desaparición. Pero han vuelto, y su regreso demuestra que nunca se fueron. Actualmente son el mayor referente del resurgimiento de lo analógico y muchos defienden su existencia por encima de cualquier otra opción. Pero hay una gran pregunta que sigue en el aire: ¿realmente suenan mejor los vinilos que la música digital? Proceso de grabación Para responder, veamos primero cómo se registra la música en un vinilo y en un sistema digital. En los discos, el sonido se graba en un surco en espiral que se extiende desde el borde exterior hasta el centro del disco. Los surcos tienen forma de V, lo que permite almacenar la información en estéreo. Además, registran variaciones microscópicas proporcionales a la presión del sonido original. Sin embargo, antes de grabarla, la señal musical se modifica: se reducen los sonidos graves y se amplifican los agudos. Esto se realiza para adaptarse al funcionamiento de la aguja. Almacenar audio en formato digital, como puede ser un CD, es muy diferente. La señal analógica no se guarda de manera continua, sino que para "representarla" se obtiene un determinado número de muestras del audio. En un CD, el sonido se registra mediante 44.100 muestras por segundo y cada una se convierte en un código digital de 16 bits, lo que permite representar hasta 65.536 niveles distintos de información sonora. Estos valores cumplen las condiciones necesarias para que se reproduzcan todas las frecuencias que el oído humano percibe. Sin embargo, este proceso no es perfecto y produce un ruido añadido a la señal original. Los estudios de grabación utilizan formatos de audio profesional con más calidad que los de los CD. Para esto, usan una frecuencia de muestreo mayor y más bits por muestra. Así, consiguen una representación más precisa de la señal y reducen el ruido introducido durante la conversión digital. Sin embargo, estos archivos requieren mucho más espacio de almacenamiento y no son prácticos para su uso doméstico. Entonces, se adaptan para que en un CD se puedan almacenar unos 80 minutos de música. Otros formatos de grabación y reproducción de música, como el MP3, son modelos de representación del audio con pérdidas. Esto significa que se elimina parte de la información original del sonido para que ocupe menos espacio. Por ello, su calidad siempre va a ser inferior a la de los vinilos y CD. Las plataformas de streaming usan esos modelos con el objetivo de que las canciones carguen más rápido y consuman menos datos. ¿Qué da mayor calidad? Para comparar de forma justa, en un entorno doméstico, qué formato sonaría mejor entre un disco de vinilo y un CD utilizaremos un equipo de reproducción compatible con ambos. En este escenario, el vinilo ofrecerá mejor sonido. Será más limpio, libre de ruido de muestreo o cuantificación, y con un rango de frecuencias completo. Aunque parte de estas frecuencias no son audibles, en determinados espacios sí tienen efecto en la percepción del sonido. Además, el vinilo aplica un proceso de ecualización propio que aporta un carácter distinto al del formato digital. De hecho, muchos sistemas de grabación digital actuales incluyen complementos o plugins que imitan esta característica sonora de los vinilos. Además, el equipo utilizado para reproducir vinilos puede incluir amplificadores de gran calidad, en algunos casos, amplificadores de válvulas que, aunque generan cierta distorsión, aportan calidez al sonido. Hay que tener en cuenta, sin embargo, que el vinilo pierde con el uso, por desgaste. También el CD, si no es original o se ha conservado mal, puede dañarse y sufrir fallos en la lectura de las muestras digitales, lo que influye en la calidad del audio. Al llevarlo a ejemplos concretos, existen pequeños matices en los que se pueden diferenciar ambos sonidos. Si pensamos en una guitarra acústica, en el CD habrá un silencio absoluto antes de que empiece a sonar, mientras que en el vinilo se percibirá primero un ligero sonido de fondo que proporciona calidez. De igual forma, en el vinilo el roce de los dedos del guitarrista contra las cuerdas se escuchará dulce y aterciopelado, mientras que en el CD será más agudo. Hay que recordar que el audio digital ofrece una calidad constante. Además, es más fácil de transportar. Sin embargo, no podemos negar que estos ofrecen un sonido más cálido y completo. Tal vez por ello sigan atrayendo tanto a nostálgicos como a nuevas generaciones. (*) Profesora titular de la Universidad de Málaga en Teoría de la Señal.
(**) Catedrática de la Universidad de Málaga en Teoría de la Señal.
(***) Catedrático de la Universidad de Málaga en Teoría de la Señal.
(****) Es una organización sin ánimo de lucro que busca compartir ideas y conocimientos académicos con el público. Este artículo es reproducido bajo licencia de Creative Commons