Lo que comenzó en 2017 como una clase de baile impulsada por una brasileña recién llegada a Montevideo, dio origen a una comunidad que hoy reúne a músicos, bailarines y aficionados al forró. De ese movimiento surgió Pé de Forró, clasificada para competir en el festival más importante de este género nacido en el nordeste brasileño.
El locutor todavía no había terminado de pronunciar el nombre cuando ya era tarde para contener algo. Ochenta personas de Uruguay alumnos, amigos, familia musical que habían viajado hasta Praia do Rosa, en el sur de Brasil, para ver a Pé de Forró en la competencia de bandas del festival homónimo, soltaron todo de golpe. Primer lugar en 2026. Dos años antes habían quedado terceros.
Este año, después de mucho pensarlo y de debatir si valía la pena volver, se convirtió en algo más que un trofeo: en un pasaporte.
Ese pasaporte tiene nombre y dirección. Se llama FenfitFestival Nacional de Forró de Itaúnas y se realiza todos los años en la Vila de Itaúnas, una pequeña y encantadora aldea costera en el municipio de Conceição da Barra, litoral norte del Espírito Santo. Es, según quienes lo conocen y lo estudian, el mayor festival de forró raíz del mundo. En julio, entre los días 18 y 25, por primera vez en su historia, una banda uruguaya estará en su escenario en carácter de competidora oficial.
Raíces prestadas, amor propio
La historia de Pé de Forró es también la historia de cómo una cultura del Nordeste brasileño echó raíces en el Río de la Plata. Y para contarla hay que retroceder hasta 2017, hasta una sala pequeña en Montevideo y una profesora de teatro, natural de Curitiba, sur de Brasil, que no hablaba español y que encontró en la danza el único idioma que no necesitaba traducción.
Lia Machado brasileña, con 11 años viviendo en Uruguay había llegado al país sin planes de quedarse ni de enseñar. Pero a finales de 2016, en una fiesta de la comunidad brasileña en Montevideo, algo pasó. Mientras un grupo bailaba forró, varios uruguayos se acercaron a preguntar qué era aquel baile. La respuesta terminó siendo una clase, y la clase terminó siendo un proyecto.
"Una cosa que comenzó como hobby", dice ella hoy, con la cadencia de quien ya contó esta historia muchas veces pero todavía se sorprende de cómo terminó. O mejor dicho, de cómo sigue.
Forró Montevideo arrancó en marzo de 2017 con una clase semanal. Dos semanas después la gente pedía más. El proyecto creció hasta tener capacitación para profesores, un espacio exclusivo para mujeres, formación de músicos y presencia en festivales de todo Brasil. Hoy tiene decenas de alumnos, varios profesores y una comunidad que, cuando hay que viajar a apoyar a la banda, lo hace en grupo, como las 80 personas que fueron a Praia do Rosa.
Antes de Pé de Forró, el ritmo, según cuenta Machado, había sido traído en 2010 por músicos y artistas que habían vivido en Brasil. Hubo bandas O Ronco do Fole, Papo Furado, proyectos de los músicos Alberto Carneiro, Federico Oliveira, Nico Galvão, Ernesto Charbonier que tocaban forró, sobre todo en las fiestas de San Juan de la comunidad brasileña. El problema era que el público uruguayo disfrutaba la música sin saber cómo se llamaba ni que venía del Nordeste y tenía detrás toda una cultura de danza, gastronomía, literatura y resistencia.
Lo que hizo Forró Montevideo fue, en parte, nombrar lo que ya existía. Darle contexto, historia, cuerpo. Y, al hacerlo, crear un público nuevo.
Una banda que nació nació del aula
A fines de 2022, con ese público ya formado y con ganas de diversidad, Lia y algunos músicos del entorno del proyecto se dieron cuenta de que había espacio para más y decidieron formar una banda nueva. La llamaron Pé de Forró: el pie que baila, el pie en la tierra, pero también en portugués la planta que crece, el brote. Y "pede", todo junto, también suena a pedir. El nombre carga varios significados a la vez, pero el más profundo, dicen, es el de la raíz. Una raíz brasileña que se está fusionando, lenta y conscientemente, con la cultura uruguaya.
La formación actual la tercera desde que la banda existe es la que viajará a Itaúnas. Federico Oliveira en percusión; Meli Romio en voz y guitarra; Maxi Diana en guitarra, acordeón y coros; Silvana Wolfsohn en rabeca un instrumento antiguo de cuerda que reemplaza al acordeón-; y Lia Machado en triángulo y voz. Machado, además de integrar la banda y ser la fundadora de la comunidad Forró Montevideo, oficia de puente entre la música y el público. Baja del escenario a enseñar pasos, explica letras, cuenta la historia del Nordeste, la sequía, la pobreza, la resistencia que está cosida en cada canción. "No es la música por la música, ni la danza por la danza", dice. "Hay una historia linda por detrás".
El repertorio mezcla forró tradicional con arreglos contemporáneos y, en algunos temas, con otros géneros regionales como la cumbia y la milonga. La fusión no es capricho. La banda quiere que los uruguayos que los escuchan se reconozcan en algo, que la música les hable también desde acá. Pero sin perder el hilo. Sin olvidar de dónde partieron.
Camino a Itaúnas
El año que pasó fue el de la confirmación. En un show que realizaron en la sala cultural La Cretina, Pé de Forró compartió escenario con Hugo Fattoruso. El 1° de enero tocaron en La Paloma, en el Parador Tres Marías, donde estaban Jorge y Daniel Drexler. No era la primera vez que sus caminos se cruzaban: en 2019, Jorge apareció de sorpresa en El Casarãozinho sede de Forró Montevideo, participó de una clase, llevó a toda su banda y terminó armando una fiesta improvisada. Años después, fueron los hermanos Drexler quienes los invitaron a tocar en el Festival La Serena. Después vino una gira por la costa, el Carnaval y, finalmente, Praia do Rosa.
Ganar el festival del sur no es solo un premio. Es una llave. Las bandas que quieren participar en el Fenfit deben enviar un video que pasa por una curaduría. Pé de Forró se saltea ese proceso: el primer lugar en Praia do Rosa les da el derecho automático de participar. Estarán en Itaúnas junto a las bandas más importantes del forró mundial, muchas de las cuales construyeron sus carreras en ese mismo escenario. "Para nosotros esto es mucho más que un viaje. Es el resultado de años de trabajo, estudio, escenarios, clases, producción independiente y amor por esta cultura", dice Machado. El desafío ahora es logístico. La banda está recaudando fondos para cubrir pasajes y hospedaje. Este domingo habrá en La Cretina una nueva edición de Forró & Candombe, una fiesta que fusiona ambos ritmos con bandas en vivo y cuya recaudación ayudará a financiar el viaje. Las entradas se pueden conseguir a través de la página @forromontevideo.
Desde Argentina también habrá personas que viajarán para acompañarlos en lo que, aseguran, será una verdadera fiesta. Porque el viaje a Itaúnas no será únicamente el de cinco músicos, sino también el de una escena que lleva casi una década creciendo en Uruguay. Y que, por primera vez, tendrá un lugar en el escenario más importante de esta tradición nacida a más de tres mil kilómetros de Montevideo.