Sábado, 13 de Junio de 2026

Coexistió con los dinosaurios, tiñe de amarillo las calles de Montevideo y hoy tiene su propio libro

UruguayEl País, Uruguay 13 de junio de 2026

Conversamos con la educadora y escritora Lorena Hugo sobre su nuevo libro, "Viejos son los Ginkgos", y el tesoro de sentarse a leer historias en un mundo acelerado.

Lorena Hugo y Braulio Suárez son educadores en primera infancia. Su trabajo diario con niños los ha llevado a lo largo de estos años a experimentar las mil y una formas que existen de jugar, pintar y contar cuentos.

De su amor por ver la vida con los ojos de los niños nació Viejos son los Ginkgos, un divertido relato que nos acerca al Ginkgo biloba, un árbol que habita la Tierra desde hace más de 200 millones de años.

"A veces me pregunto: ¿Cómo será que llegó hasta acá? ¿Una semilla viajó en un barco o alguien la tiró desde un avión? ¿Un pájaro se comió una semilla y cuando hizo caca en Uruguay la embocó en un pocito de que creció un árbol". Mientras Lorena leía este pasaje, unos 20 niños se reían a carcajadas. Y entonces me di cuenta que ahí estaba la magia de esta historia.
***

¿Cuál fue el disparador para escribir este libro y cómo fue el proceso para unir texto e ilustraciones?

A mí siempre me han gustado las plantas, investigar sobre ellas, preguntar a las personas que saben sobre sus particularidades y poderes. Este árbol siempre me ha fascinado porque tiene una intensidad en otoño que es hermosa. Además, siento que la forma de sus hojas es tan única que siempre me pareció un árbol espectacular. A partir de eso empecé a buscar información y tiene datos muy particulares que lo hacen muy único.

También recuerdo a mi abuela tomando té de ginkgo y eso también me une al amor a ella.

Le envié a Braulio el texto y pensamos en hacer algo. En un principio unos banderines, o algo más casero como un formato fanzine. Después se me ocurrió compartirle el texto a la escritora Virginia Mórtola, con quien tengo un lindo vínculo, y me devolvió que podía ser un precioso libro. Eso me generó un entusiasmo muy grande y a partir de mis textos Braulio fue construyendo ilustraciones hermosas.
Ambos son educadores. ¿Qué rol creen que ocupa el que leamos historias a los niños desde bien chiquitos?

Es central. Es un acto de amor, de conexión, de tiempo. Sobre todo en este momento donde parece que estamos sobrecargados de situaciones a resolver, sentarse a leer un libro es un paréntesis, un momento de entrega absoluta, de presencia.

El protagonista de esta historia es el Ginkgo Biloba. ¿Cuánto tuviste que investigar sobre este árbol para poder "bajarlo" a lenguaje infantil?

Creo que se me da de manera bastante natural por tantos años de experiencia de trabajo con grupos de niños y niñas en edades hasta los 5 años. He aprendido mucho sobre su humor, sobre la fantasía, sobre la imaginación, sobre la creatividad. Sobre aquello que puede fascinarles o no. Desde mi labor como educadora muchas veces tuve la oportunidad de narrarles cuentos y ver el intercambio gratificante, el ida y vuelta de escuchar sus ocurrencias. Intentar situarme en un lugar así me ayudó mucho al momento de escribir.

¿Qué características de este árbol milenario les llamaron más la atención?

Lo que más me fascinó fue enterarme que haya coexistido con los dinosaurios. Y creo que es un dato que les encanta a los niños y niñas también.

No es tu primera vez escribiendo un libro para infancias. ¿Qué reto supone, en general, encontrar una historia y escribirla para el público más joven?

Para mí escribir cuentos es un juego. Pasa por mantener despierto mi espíritu lúdico. En principio lo que busco es disfrutarlo yo, tratar de decir algo honesto y si eso llega a los niños y las niñas y es disfrutado, ahí se cierra el círculo perfectamente.
¿Y qué desafíos supuso en particular escribir este libro?

Tuvo el desafío y la belleza de hacerse de manera totalmente independiente. Hicimos una preventa para contar con el dinero para enviarlo a imprenta. Enviamos una idea del libro a muchas personas que lo compraron sin verlo.

Y por otro lado supuso el desafío de armar un lindo equipo de trabajo con Braulio Suárez y Manuel Zeballos que fue quien maquetó y editó el libro. Siempre las instancias de trabajo en equipo tienen mucha riqueza y este fue un caso que a mí me trajo mucho aprendizaje: poder intercambiar miradas, sugerencias y llegar a un producto que nos gustara a los tres.

Dentro de un catálogo bastante amplio de libros infantiles, ¿qué sienten que aporta nuevo Viejos son los Ginkgos?

Es difícil de responder, pero siento que aporta muchísima belleza estética por las ilustraciones en acuarela. Y ojalá despierte curiosidad y encuentro entre las personas que leen y quieren escuchar historias.

La Nación Argentina O Globo Brasil El Mercurio Chile
El Tiempo Colombia La Nación Costa Rica La Prensa Gráfica El Salvador
El Universal México El Comercio Perú El Nuevo Dia Puerto Rico
Listin Diario República
Dominicana
El País Uruguay El Nacional Venezuela