El Caribe busca ser un ‘hub’ y exportar energía limpia
La Región Administrativa y de Planeación (RAP) Caribe presentó una hoja de ruta para el periodo 2026-2030 para transformar a la región en un hub energético y exportador de energía limpia
La Región Administrativa y de Planeación (RAP) Caribe presentó una hoja de ruta para el periodo 2026-2030 para transformar a la región en un hub energético y exportador de energía limpia. El documento reúne 49 acciones construidas junto con entidades públicas, empresas, gremios y academia, y plantea una estrategia que comenzará a ejecutarse este año para estabilizar el sistema energético, impulsar nuevas inversiones y convertir al Caribe en una plataforma clave para la seguridad energética del país. La propuesta parte de la idea de que el Caribe tiene oportunidades energéticas de Colombia, pero al mismo tiempo enfrenta problemas estructurales que han limitado su desarrollo. Por esa razón, plantea objetivos de corto, mediano y largo plazo para atender las urgencias del sistema y aprovechar el potencial regional en energías renovables, gas natural e infraestructura energética. La visión estratégica del plan consiste en consolidar al Caribe como una plataforma energética y productiva capaz de impulsar crecimiento económico, atraer inversión, generar empleo y fortalecer la competitividad. Según el documento, la energía debe dejar de verse únicamente como un servicio público para convertirse en una herramienta de transformación económica y territorial. Bajo esa lógica, la región aspira a convertirse en un centro de generación, almacenamiento, distribución y exportación de energía, aprovechando sus ventajas geográficas, logísticas y de recursos naturales. La RAP Caribe sostiene que el potencial adquiere relevancia especial en un contexto marcado por desafíos de abastecimiento y por la necesidad de ampliar las fuentes de generación disponibles para el país. Señala que la región concentra el 27% de la población nacional y representa el 25% del consumo total de energía y destaca que cerca del 42% de la oferta nacional disponible de gas natural se encuentra en el Caribe, lo que le otorga un papel estratégico dentro del sistema energético. Establece una ejecución gradual en la que durante los primeros 100 días del próximo gobierno, la prioridad será estabilizar el sistema, evitar un eventual colapso operativo y poner en marcha un plan de contingencia para enfrentar las principales presiones del sector. Posteriormente, durante los primeros seis meses, la atención se concentrará en el desarrollo del gas costa afuera y en la construcción de un modelo de distribución eléctrica ajustado a las condiciones técnicas, climáticas, sociales y operativas de la región Caribe. A mediano plazo, entre 2027 y 2028, la propuesta plantea consolidar infraestructura de distribución, eliminar cuellos de botella en transmisión y avanzar en la construcción de un marco regulatorio diferencial que tenga en cuenta las particularidades de la región. La meta de largo plazo apunta a que desde 2029 el Caribe empiece a consolidarse como un hub energético, con capacidad para exportar excedentes de energía limpia y contribuir a fortalecer la soberanía energética nacional. Uno de los ejes más relevantes del plan está relacionado con el fortalecimiento de la generación y el abastecimiento energético. Allí, la RAP Caribe propone acelerar la entrada de nueva capacidad de generación, especialmente renovable, al tiempo que plantear fortalecer la disponibilidad de gas natural, habilitar infraestructura de regasificación, promover sistemas de almacenamiento y agilizar procesos regulatorios y de conexión. costa afuera Dentro de esta estrategia ocupa un lugar central el desarrollo de los proyectos de gas offshore en el Caribe. El documento plantea que estos desarrollos pueden convertirse en una pieza clave para garantizar autosuficiencia de gas en el mediano y largo plazo y actuar como respaldo para la transición energética. Paralelamente, la región busca aprovechar su potencial eólico y solar para incrementar la oferta energética y fortalecer su papel en la transición energética. La propuesta también contempla la expansión de tecnologías de almacenamiento mediante sistemas de baterías, la incorporación de nuevas tecnologías energéticas y el fortalecimiento de la resiliencia del sistema frente a fenómenos climáticos extremos. La hoja de ruta no solo está enfocada en nuevas inversiones. Una parte importante del diagnóstico se concentra en resolver obstáculos históricos que han afectado el desarrollo energético regional. Entre ellos aparece la concentración del 92% de la subnormalidad eléctrica del país en el Caribe, así como niveles de pérdidas de energía que duplican el promedio nacional. El documento también advierte sobre dificultades financieras para realizar inversiones en distribución, problemas de recaudo y más de 14.000 solicitudes de proyectos solares que aún no cuentan con asignación de puntos de conexión. Para los promotores del plan, estas condiciones han limitado la capacidad de expansión del sistema y han dificultado la materialización de proyectos energéticos que podrían fortalecer la oferta nacional. Por esa razón, la propuesta plantea acelerar obras críticas de transmisión, modernizar redes, actualizar subestaciones y promover mecanismos regulatorios que permitan liberar capacidad de conexión y destrabar proyectos. Más allá del suministro eléctrico, la RAP Caribe plantea que la energía debe convertirse en una plataforma para impulsar nuevas actividades económicas. El plan contempla la atracción de inversiones asociadas a centros de datos, hidrógeno verde, amoníaco, agroindustria tecnificada y otras actividades intensivas en energía. Y propone el fortalecimiento de clústeres energéticos e industriales que permitan aprovechar los recursos de la región y generar nuevas oportunidades de desarrollo productivo. La apuesta incluye programas de formación de talento humano para cerrar brechas de conocimiento y preparar personal especializado en áreas relacionadas con parques eólicos, redes inteligentes y nuevas tecnologías energéticas.