Domingo, 14 de Junio de 2026

Los primeros 100 días: ¿cómo ponemos a jugar a la economía peruana?

PerúEl Comercio, Perú 14 de junio de 2026

Estabilidad macroeconómica, inversión y mejor gestión pública: las prioridades para los primeros 100 días del nuevo gobierno.

El resultado de la segunda vuelta de las elecciones presidenciales del 2026 ha sido el más ajustado de nuestra historia. En ese sentido, la primera tarea que tiene el nuevo gobierno es leer correctamente los votos. La polarización política geográfica entre Lima y las provincias pone de manifiesto que existen brechas persistentes y que no ha sido suficiente crecer al 4,1% anual durante el primer cuarto del presente siglo. El desafío es crecer más, generando más oportunidades para los rezagados. Para ello, el nuevo gobierno necesita una estrategia económica coherente. En tiempos de Mundial, una forma de entenderla es como un equipo de fútbol: una defensa sólida, un ataque eficaz y un mediocampo que conecte ambos frentes.La línea defensiva debe proteger uno de los activos más valiosos del país: la estabilidad macroeconómica. Durante los primeros 100 días, el gobierno debe enviar señales claras de responsabilidad fiscal y monetaria. Ello implica preservar la autonomía del Banco Central, nombrar autoridades técnicas y presentar un marco fiscal creíble para el período 2026-2029, consistente con un retorno gradual al cumplimiento de las reglas fiscales. También es necesario poner un candado a las iniciativas de gasto del Congreso y reevaluar la conveniencia y constitucionalidad de las denominadas leyes con impacto fiscal adverso. En esa línea, es clave fortalecer al Consejo Fiscal, dotándolo de mayores recursos e independencia para evaluar la sostenibilidad de las políticas públicas. Asimismo, el gobierno debería presentar un plan concreto para la reestructuración de Petro-Perú, con objetivos claros de sostenibilidad financiera, gobernanza y eficiencia operativa. El Perú también necesita recuperar una senda de crecimiento sostenido y para ello requiere una ofensiva capaz de generar inversión, productividad y empleo. La minería, la agroindustria y el turismo siguen siendo sectores con enorme potencial. Sin embargo, aprovechar plenamente esas oportunidades exige reducir trabas regulatorias, acelerar permisos y mejorar la infraestructura. En particular, una de las prioridades inmediatas debería ser destrabar los principales proyectos mineros que permanecen paralizados o retrasados por problemas administrativos, regulatorios o de coordinación institucional, pues la inversión minera continúa siendo uno de los motores más importantes para el crecimiento.No obstante, el principal desafío económico del país es la creación de empleo productivo. Y ello depende, fundamentalmente, de la capacidad de las empresas para crecer. Las economías que generan empleos formales y mejor remunerados son aquellas donde las empresas pueden expandirse, innovar e invertir. En cambio, cuando enfrentan regulaciones excesivas, costos elevados o incertidumbre permanente, se desarrollan en la informalidad y permanecen pequeñas.Por ello, una prioridad de los primeros 100 días debería ser una agenda agresiva de crecimiento empresarial. Esto implica simplificar regulaciones, reducir costos de cumplimiento, facilitar la contratación laboral, mejorar el acceso al financiamiento y agilizar los procesos para abrir, transferir o cerrar empresas. También requiere fortalecer la capacitación técnica y la adopción tecnológica para elevar la productividad. El objetivo es crear las condiciones para que las pequeñas empresas se conviertan en medianas y grandes capaces de generar empleo de calidad.El Estado juega también en mediocampo. Su tarea es conectar la estabilidad con el desarrollo. Ello exige una descentralización más responsable, una profunda mejora de la inversión pública y una reforma de incentivos para evitar obras paralizadas. Las urnas ya hablaron. Ahora corresponde transformar un resultado electoral ajustado en una agenda capaz de unir al país alrededor del crecimiento y la creación de oportunidades. El Perú necesita un Estado más eficaz, empresas que puedan crecer y generar empleo productivo, y que las políticas de desarrollo alcancen a más regiones y ciudadanos. Esa debería ser la hoja del nuevo gobierno. ¡Que ruede la pelota!

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