Viernes, 19 de Junio de 2026

Marco Fiscal 2026: la herencia de Petro

ColombiaEl Tiempo, Colombia 18 de junio de 2026


La semana pasada conocimos el Marco Fiscal de Mediano Plazo (MFMP) 2026


La semana pasada conocimos el Marco Fiscal de Mediano Plazo (MFMP) 2026. Más que una hoja de ruta para los próximos años, pareció la lectura de un testamento. Uno de esos en los que los herederos descubren que, en lugar de una fortuna, les dejaron una factura. Treinta billones de pesos. Esa fue la cifra que el ministro de Hacienda identificó, sin sonrojarse, como la necesidad adicional de financiamiento para que el próximo gobierno pueda cumplir las metas fiscales. Como ocurre en toda sucesión problemática, esto no apareció de la noche a la mañana. Es el resultado de cuatro años de decisiones equivocadas. La primera fue creerse más rico de lo que era. Desde el comienzo, el Gobierno construyó sus proyecciones sobre expectativas de recaudo extraordinariamente optimistas, pese a las advertencias sobre su improbable materialización. Las cuentas descansaban en la gestión de la Dian, los litigios tributarios, la insistencia en reformas tributarias inconvenientes y expectativas optimistas de recaudo asociadas al desempeño de la economía, pese a la baja inversión y a un discurso cada vez más hostil hacia la actividad empresarial. Y cuando uno se cree rico, termina gastando como rico. El Estado siguió creciendo por encima de sus posibilidades: nuevos ministerios, más nómina pública (de planta y contratistas) y reformas que incrementaron el gasto permanente. A ello se suman las rigideces de siempre, como transferencias, pensiones y salud. Los problemas de caja empezaron a aparecer y las cuentas por pagar a acumularse —la llamada reserva presupuestal—. El tesorero recurrió entonces a la creatividad financiera para cumplir sus compromisos, aliviando temporalmente la caja a costa de mayores intereses futuros y de erosionar aún más la confianza. La tensión entre las restricciones fiscales y las prioridades políticas era inevitable. No es casualidad que el país haya tenido una rotación inédita de ministros de Hacienda. Todos terminaron chocando con la misma realidad: las cuentas no daban. Insistieron, además, en ignorar a su auditor natural, el Congreso, llegando incluso a aprobar, también de manera inédita, un presupuesto por decreto. Pero el deterioro más grave ocurrió en la regla fiscal. La regla terminó convirtiéndose en la excepción. Primero aparecieron las llamadas Transacciones de Única Vez, convertidas en maquillaje contable para aparentar su cumplimiento. Después, agotado ese recurso, llegó la cláusula de escape. Por eso, el verdadero mensaje del Marco Fiscal no está en sus análisis técnicos. Está en la magnitud del ajuste que tendrá que hacer el próximo gobierno. Más que una hoja de ruta, el documento desnuda la herencia de esta administración: una regla fiscal desmantelada, una credibilidad erosionada y una factura de al menos 30 billones de pesos. Una cifra que probablemente se queda corta frente a las necesidades reales del país y frente a otras facturas aún fuera del testamento.
César Pabón
Director de Investigaciones Económicas de Corficolombiana.
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