Sábado, 20 de Junio de 2026

Competitividad y costo de vida: algunas claves de la apuesta del MEF para abaratar la economía uruguaya

UruguayEl País, Uruguay 20 de junio de 2026

El proyecto de ley impulsado por el gobierno consta de 240 artículos que buscan agilitar trámites, desempapelar el Estado y abrir la competencia para productos de consumo de la canasta básica.

A última hora de este jueves, el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) remitió al Parlamento el anunciado proyecto de Ley de Competitividad y Reducción del Costo de Vida, una de las iniciativas de reformas microeconómicas más ambiciosas impulsadas hasta ahora por el gobierno de Yamandú Orsi. La propuesta, además, ha despertado una recepción inicialmente favorable de la oposición y también de buena parte del sector privado.

El documento consta de 240 artículos, 160 páginas sin considerar la exposición de motivos y se divide en cuatro grandes capítulos con varias subsecciones cada uno de ellos. Los grandes temas que abarca son: Agilización de trámites, Facilitación del Comercio Exterior, Promoción de la Competencia e Innovación y por último Aceleración de Inversiones.

"Una modesta pero importante reforma del Estado", la definió el ministro de Economía, Gabriel Oddone, al adelantar la iniciativa legislativa que impulsa la cuarta administración del Frente Amplio y que tiene al economista como una de las figuras centrales del Poder Ejecutivo.

En la exposición de motivos, el gobierno destacó que durante las últimas décadas, Uruguay ha realizado "importantes avances en la consolidación de su estabilidad macroeconómica, el fortalecimiento institucional, la responsabilidad fiscal, la solidez del sistema financiero y la consolidación de una inflación a niveles bajos históricamente".

No obstante, se reconoce que pese a que se ha generado un "mayor entorno de previsibilidad", "la estabilidad económica, siendo condición necesaria para el crecimiento sostenible, no constituye por sí sola condición suficiente para mejorar la competitividad de la economía ni para elevar el bienestar de la población" uruguaya.

El proyecto

Además de plantear algún artículo que se podría calificar como insólito, como el de derogar una ley de 1941 que prohibía que las carnicerías abrieran los domingos, el proyecto de ley busca avanzar en algunos aspectos desregulatorios y de burocratización que permitan la "agilización de trámites" mediante la "simplificación administrativa".

"Las medidas regulatorias y exigencias administrativas deberán ser idóneas, necesarias y razonables a fin de proteger el interés sectorial y el nivel de riesgo involucrado, resguardando los derechos de las personas físicas o jurídicas solicitantes del procedimiento, evitandóles cargas, costos o demoras innecesarias", plantea en términos genéricos el artículo 2 de la iniciativa legislativa que será tratada primero en el Senado.


En aras de impulsar emprendimientos, se propone que para el "inicio o desarrollo de un proyecto o actividad", de determinadas características, no se requerirá "autorización previa" de acuerdo a lo previsto por la normativa. A su vez, salvo excepciones, de no cumplir la administración con los plazos previsto se aplicará para esos casos considerados de bajo riesgo regulatorio "el régimen de silencio administrativo positivo". Es decir, en caso de no contar con la autorización del Estado antes prevista, "la solicitud se tendrá por aprobada en pleno derecho".

En materia de agilización de trámites, se propone la creación de nuevo programa de Calidad Regulatoria, que funcionará en el ámbito del MEF, a través de la Dirección Nacional de Incentivo a la Inversión. El objetivo, dice el proyecto, es "promover y coordinar la implementación de mecanismos de agilización de trámites en los organismos del Estado reduciendo cargas administrativas, plazos y costos para los solicitantes".

En esta dirección, se plantea la revisión temporal en la evolución del impacto económico que se pretenden produzcan dichos cambios administrativos y como resultado de esa evaluación la posibilidad de hacer modificaciones, "sin que ello implique una disminución en estándares de vigilancia sanitaria, técnica o ambiental" que motivaron la regulación original. Además, se habilita a que "cualquier persona física o jurídica" pueda solicitar la revisión de un trámite que no entienda pertinente.

Entre otras medidas, ya anunciadas, el proyecto plantea la facilitación de importadores múltiples para un mismo producto muy reclamado por la población por los altos costos de los bienes de higiene personal y que se comience con la práctica de publicar los precios según unidad de medida, una propuesta similar a la que había hecho el exdiputado del Frente Amplio fallecido Gustavo Olmos.

En materia burocrática, se establecerán registros únicos de apoderados para que las empresas no tengan que "duplicar documentación", se creará la posibilidad de "autodespacho aduanero" para aquellas empresas que califiquen y se impulsará un "desempapelamiento" en todas las oficinas del Estado, incluido en materia de comercio exterior.

El bolsillo del ciudadano

En diálogo con El País, el director de Asesoría de Política Comercial del MEF, Juan Labraga, destacó que el objetivo buscado es "lograr un aumento de la inversión".

"Un incremento de la inversión va a derivar en mayor crecimiento económico, pero para eso no hay cuestiones directas para hacer. Por tanto, estamos simplificando los trámites. El concepto es que durante todos estos años mientras no teníamos estabilidad macroeconómica la discusión sobre ser más o menos competitivo se daba en torno al precio del dólar. Entonces, cuando dejas de discutir sobre eso tienes que encarar las reformas pendientes. Que los trámites sean lo más fácil y sencillo posible sin que eso implique menos control", resumió el economista, en referencia a ciertos equilibrios que también busca lograr el proyecto en materia de desregularización y desburocratización.

En resumen, consideró que la transformación más importante para él en materia de costo de vida y "vamos a ver todos los ciudadanos en el bolsillo" es la del "segundo importador".

"Va a haber menos requisitos a la hora de importar un producto. Hoy en día las habilitaciones son empresa - producto. Se habilita a que una empresa traiga tal producto. Ahora en caso de aprobarse el proyecto de ley se van habilitar a las empresas por un lado y el producto por otro. En esos casos, por ejemplo, se abre la posibilidad de ir a comprar la pasta de dientes no necesariamente a la empresa matriz, lo podés hacer en Brasil o Argentina. La idea es que alguien haga esos negocios, que tendría que llevar mediante la racionalidad a una baja en el precio de ese tipo de productos", afirmó.

En materia de mejora para la competencia, el capítulo tres del proyecto de ley es junto al primero el que más artículos tiene y plantea modificaciones en el control de las concentraciones, ajustes a "conductas anticompetitivas" o de posición dominante, inspecciones en cuando existan "indicios fundados de la existencia de prácticas horizontales" (colusión), entre otras. Gran parte del articulado busca fortalecer, a su vez, la Comisión de Promoción y Defensa de la Competencia convirtiéndolo en un servicio descentralizado, en lugar de un órgano desconcentrado.

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