"Creció demasiado" o "se mueve mucho": las razones por las que devuelven a mascotas adoptadas
Aunque la mayoría de las adopciones de perros y gatos son exitosas, algunos son llevados de regreso a las fundaciones que los rescataron, meses e incluso años después de haber encontrado un hogar.
Polo es un cachorro que, tras ser rescatado de la calle, fue adoptado por una pareja joven que ya tenía dos gatas y otra perra adulta. Como las ganas de jugar y socializar de Polo incomodaban a las demás mascotas, fue devuelto a los pocos días a la Fundación Apaña, en Santiago, una de las tantas organizaciones que se dedican a buscarles un hogar a estos animales.
Si bien estas agrupaciones coinciden en que la mayoría de las adopciones de mascotas son exitosas, las devoluciones, sobre todo de perros, siguen siendo un fenómeno frecuente que refleja un problema más profundo: la falta de preparación de muchas personas y familias para asumir lo que implica convivir con un animal.
Las cifras varían, pero giran en torno al 5% del total de adopciones. Sonia Urrutia, fundadora y directora de la Fundación Ayuda Callejeros (@ayudacallejeros en Instagram), cuenta que "hay meses que no nos devuelven a ninguno y hay meses que nos devuelven a uno o dos".
Una proporción similar reporta María Rosa Orellana, cofundadora de la Fundación Garras y Patas (@garrasypatas), quien calcula que "cada 20 adopciones devuelven uno".
Para Fernanda Rojas, directora de Fundación Apaña (@fundacionapana) y especialista en conducta animal, el fenómeno es "bien frecuente" y está muy relacionado con la falta de información. "La gente cree que los perritos son un peluche. No entienden que muchos fueron abandonados, vivieron experiencias difíciles y necesitan tiempo para adaptarse".
Las razones que entregan los adoptantes son diversas: mudanzas, viajes al extranjero, separaciones o enfermedades. Urrutia recuerda casos en que los adoptantes dijeron sufrir de alergia al animal.
También ocurre que simplemente descubren que la mascota no era como la imaginaron. "A veces creció más de lo que suponían o es un cachorro que se mueve mucho y destruye cosas", comenta.
Nicole Rubio, directora de Fundación Rescatando Patitas Chile (@fundacionrescatandopatitas), explica que muchas personas creen que los perros rescatados se adaptarán rápido al hogar. "Generalmente vienen con traumas o problemas de conducta, y las personas se sienten incapaces de lidiar con ese proceso", afirma.
Orellana señala que muchas devoluciones ocurren dentro de las primeras 24 horas. Entre las razones más comunes figuran desacuerdos entre los integrantes del hogar, hijos o mascotas previas que no aceptan al recién llegado o, incluso, reclamos de vecinos. "Muchas veces son verdades enmascaradas", sostiene. "Las personas sienten que no pueden afrontar el desafío y prefieren sacárselo de encima".
El problema también surge cuando se desconoce el comportamiento propio de cada animal. Rojas pone como ejemplo a quienes buscan determinadas razas por motivos estéticos. "Los beagles se abandonan mucho porque son perros de caza, muy activos y exigentes", explica.
Evaluaciones y contrato
Las consecuencias de una devolución no afectan solo a las organizaciones que deben volver a buscar un hogar. También tienen un impacto significativo en el bienestar emocional de los animales, sobre todo si ocurren tras meses o incluso años.
Según Urrutia, algunos perros desarrollan inseguridad y dificultades para volver a confiar en las personas. "Reubicar a esos perros puede tomar tiempo".
Conscientes de estos riesgos, las fundaciones han ido perfeccionando sus procesos de selección. Formularios de postulación, entrevistas y evaluaciones detalladas antes de entregar una mascota son habituales.
Las preguntas no se limitan a las condiciones básicas del hogar. También se indaga qué ocurriría si la familia se separa, si alguno de sus integrantes fallece, qué harán durante las vacaciones o si cuentan con recursos económicos para cubrir alimentación y atención veterinaria, cuenta Andrea Marcer, directora de la Fundación Esperanza Animal (@fundacionesperanzaanimalchile).
"Tratamos de poner a las personas en todos los escenarios posibles", agrega Urrutia. "Hay mucha gente que se arrepiente durante el proceso y eso evita futuras devoluciones".
Los seguimientos posteriores también se han convertido en una herramienta fundamental, enfatiza Rubio. Además de pedir fotografías y videos periódicos, se realizan visitas domiciliarias.
Incluso han incorporado medidas adicionales. En Esperanza Animal, por ejemplo, la adopción incluye un contrato que obliga a quienes devuelven una mascota a colaborar económicamente para financiar el cuidado temporal del animal mientras se encuentra una nueva familia.
Formas de colaborarSi bien la mayoría de las organizaciones cuentan con refugios de rescate animal, algunas también recurren a hogares de acogida temporal. Para ello, también se debe completar un formulario con datos e información que permiten determinar si cuentan con los requisitos necesarios para hospedar una mascota hasta encontrarle un espacio definitivo, lo que puede tardar meses. "Como fundación costeamos todo; la familia solo debe comprometerse con el espacio y los cuidados básicos", dice Andrea Mercer, de la Fundación Esperanza Animal.
Otra forma de colaborar es entregando un aporte económico que puede ser mensual. Gran parte del dinero que ingresa a estas fundaciones proviene de donaciones particulares, venta de productos y eventos benéficos.
Decisión informadaUn perro puede vivir 15 años o más, período durante el cual requerirá atención médica, alimentación, ejercicio y compañía. "No basta con amor", resume Urrutia. "Hay una inversión económica y emocional que muchas personas no consideran".
La tenencia responsable implica comprender que una mascota no es un juguete ni una solución momentánea para la soledad. Por eso, antes de adoptar, las fundaciones hacen un llamado simple pero fundamental: informarse, conversar la decisión en familia y evaluar honestamente si se cuenta con el tiempo, los recursos y el compromiso necesarios.