Congreso parisino con ojos en Chile
Mientras neurorradiólogos chilenos intervenían a dos pacientes en el Instituto de Neurocirugía Dr
Mientras neurorradiólogos chilenos intervenían a dos pacientes en el Instituto de Neurocirugía Dr. Alfonso Asenjo, sus colegas los observaban en vivo desde Europa.
Los participantes en el curso LINNC París 2026, el 1 de junio, seguían la operación de dos aneurismas cerebrales no rotos en pacientes adultas.
No, no les abrían el cráneo, como yo pensé.
Para llegar al aneurisma, les introducen un catéter, un tubito de 1 a 2 mm de diámetro, por la arteria femoral, cerca de la ingle o por la arteria radial en el brazo; el diámetro de la arteria femoral es como de 7 mm. Los neurorradiólogos guían el tubito hacia su destino, el aneurisma cerebral.
No es fácil: por la arteria femoral o radial se puede llegar también al corazón y otros destinos.
En París lo veían. El Dr. Juan Pablo Cruz iba presentando la maniobra y respondía las consultas, mientras los Dres. Juan Gabriel Sordo y Rodrigo Rivera penetraban los canales sanguíneos hacia su destino.
Para guiar al catéter, miran una pantalla donde un angiógrafo, que dispara rayos X, muestra los caminos posibles.
"Es delicado", me dice el Dr. Rivera, "requiere que alguien se forme por años, y necesita tecnología". (Después de titularse de médico, debe especializarse en neurología o radiología por 3 o 4 años y luego, en dos años, en neurorradiología intervencional).
Las tecnologías están siempre en desarrollo. "Hoy tenemos equipos de alta calidad, la imagen se ve mejor. Con inteligencia artificial se mejora más. Nos ayudan a disminuir los rayos X, que tienen efectos secundarios. Algo más seguro para el paciente y para el operador".
No tienen robots aún. En el futuro, podrán practicar cirugías a distancia.
La tecnología que usan hoy es cara, me dice, "pero es mucho más caro formar. Lo que más cuesta es el recurso humano. Queremos formar gente interesada en quedarse en lugares de alta demanda".
El Dr. se siente orgulloso. Estar en la punta es un lujo. "Que estemos en este congreso mundial transmitiéndoles una operación en vivo reconoce lo que hemos hecho por muchos años".
El Instituto de Neurocirugía Dr. Alfonso Asenjo es un referente mundial, es el único centro en Latinoamérica al que se le invitó a mostrar cirugías en vivo en el LINNC.
Pisar el edificio (primera piedra 1945) con su pequeño museo, su biblioteca, su parqué, las fotos algo desteñidas, la memoria recurrente del Dr. Asenjo, la gran escultura de Marta Colvin al ingreso, hace presente la trayectoria.
La vida del Dr. Asenjo (1906-1980) retumba en este lugar. "Llegaba a las 06:00, no paraba durante 12 horas", me dicen.
Pronto, el Instituto se mudará a Rancagua con Salvador. Aumentará su calidad.
Pero, después de recorrer la historia viva en su arquitectura actual, uno quisiera que los lugares no desaparecieran, que los viejos libros de la biblioteca, repasados por los dedos de grandes especialistas, no se embodeguen.
Este es un centro de referencia nacional que atiende hoy a pacientes de todo el país. Que esté teleactuando alberga promesas y esperanzas.