Los 5 grandes retos que enfrentará el próximo gobierno colombiano
Sin mayorías en el Congreso, con el avance de los grupos armados, un sistema de salud en crisis y tensiones con EE.UU. y Ecuador, el mandatario electo heredará uno de los escenarios más complejos de los últimos años.
La campaña presidencial en Colombia estuvo marcada por la confrontación entre dos proyectos políticos opuestos encabezados por el izquierdista Iván Cepeda y el derechista Abelardo de la Espriella, pero el verdadero reto comenzará después de la elección. El abogado De la Espriella, ganador del balotaje, hereda un país altamente polarizado, golpeado por la inseguridad, con un Congreso fragmentado y relaciones tensas con Estados Unidos y Ecuador. Una combinación de factores que promete marcar la agenda del próximo gobierno que entrará en funciones el 7 de agosto.
Sin mayorías en el Congreso
Entre los principales retos, el derechista deberá lidiar con la falta de mayorías en el Congreso, donde las fuerzas políticas están fragmentadas entre izquierda, centro y derecha, y que obligará al futuro mandatario a negociar para sacar adelante su programa.
El Pacto Histórico del candidato Cepeda, el Centro Democrático de derecha, y el Partido Liberal de centroizquierda, constituyen algunos de los bloques que tendrán más peso en el Legislativo. Sin embargo, el resto de los escaños se distribuye entre colectividades medianas e independientes, lo que impide que una sola fuerza imponga su agenda. En ese contexto, los partidos de centro y los legisladores sin una alineación podrían convertirse en actores clave para aprobar cualquier proyecto.
"A pesar de que la izquierda es el partido más fuerte en ambas cámaras, no logra constituir una mayoría absoluta con sus aliados que le permitan un Congreso a su favor. Por el contrario, la derecha, a pesar de estar fragmentada, tiene mayores probabilidades de conformar un Congreso unido mediante una gran coalición de sus partes atomizadas", dice Alexander Rojas, director del programa de Ciencia política y Gobierno de la Universidad del Bosque. "En este sentido, los árbitros podrían ser los partidos tradicionales, como el Partido Liberal y el Partido Conservador, que siguen fuertes en el Congreso y que podrían poner límites", agrega Yan Basset, politólogo de la Universidad del Rosario.
Polarización de la sociedad
A la división en el Congreso se suma la alta polarización de la sociedad. De la Espriella deberá gobernar frente a una oposición fuerte, encabezada por su rival y respaldada por una parte significativa del electorado. Esta tensión se agudizó durante la campaña presidencial, en la que ambos candidatos recurrieron a discursos confrontativos y sin filtros que profundizaron la división política.
Mientras De la Espriella usó en campaña términos como el de "delincuente" y "narcoterrorista" para referirse a su rival, Cepeda calificó al derechista como representante del "fascismo mafioso" y lo denunció por presuntos vínculos con grupos paramilitares.
"La polarización va a ser una de las preocupaciones principales porque claramente estamos en un país sumamente dividido, un país que no encuentra unidad en propósitos comunes. Además, sea quien sea que gane, muy probablemente el adversario llamará a la movilización social y a la protesta como resultado", plantea Sergio Guzmán, director de Colombia Risk Analysis.
Grupos armados
La seguridad será otro de los desafíos más complejos. Tras los intentos de negociación impulsados por la "Paz Total" de Gustavo Petro, que buscaba poner fin al conflicto armado en el país, distintos informes y expertos han advertido que varios grupos criminales -vinculados al narcotráfico, extorsión y minería ilegal-, al contrario de lo que se esperaba, han ampliado su presencia territorial en el país y sus capacidades económicas y militares.
Esto ha llevado al país a atravesar su peor ola de violencia en la última década, una situación que incluso ha marcado la actual campaña electoral con el asesinato a tiros de un candidato y una serie de ataques con bombas y drones explosivos.
En ese sentido, entre los grupos que concentrarán la mayor atención del próximo gobierno están el Ejército de Liberación Nacional (ELN), disidencias de las FARC como el Estado Mayor Central, y el Clan del Golfo, considerado por las autoridades como la organización criminal más poderosa de Colombia.
Sistema de salud en crisis
A la violencia armada se suma la crisis en el sistema de salud, marcada por las millonarias deudas de las Entidades Promotoras de Salud (EPS) con clínicas y hospitales, la escasez de medicamentos y el aumento en las quejas de pacientes por las barreras de acceso a tratamientos de alta complejidad.
De acuerdo con la Procuraduría colombiana, la deuda acumulada de las EPS alcanza los 32,9 billones de pesos colombianos (unos US$ 9.300 millones), resultando en falta de tratamientos, medicinas y listas de espera de meses. Por un lado, el gobierno atribuye las dificultades a problemas estructurales, no obstante, expertos y gremios sostienen que el sistema enfrenta una grave falta de recursos, lo que llevó a ambos candidatos en campaña a prometer reformas y mayor financiamiento al sector.
Relación con EE.UU. y Ecuador
Otro de los aspectos relevantes para el futuro gobierno será la relación con Estados Unidos. El mandato de Petro estuvo marcado por la tensa relación con el Presidente de EE.UU., Donald Trump, por desacuerdos sobre migración, narcotráfico y seguridad, y que se intensificó en campaña luego de que el mandatario izquierdista acusara al estadounidense de intervenir en el proceso electoral, después de que este afirmara que Colombia contaría con "el apoyo y la fuerza total" de Washington si gana De la Espriella.
En el plano regional, en tanto, el próximo mandatario también deberá reconstruir la relación con Ecuador, que se deterioró durante los gobiernos de Petro y Daniel Noboa por desencuentros diplomáticos y comerciales. En ese sentido, De la Espriella deberá gestionar asuntos sensibles para ambos países, como la seguridad fronteriza, el narcotráfico y el comercio.
"Normalizar las relaciones con EE.UU. debería ser una prioridad", plantea Rojas, "dado que puede enfrentar múltiples formas de presión diplomática, política, comercial e, inclusive, militar, mientras la guerra contra el narco sea una prioridad en la política exterior de Washington en el hemisferio". Mientras que "Ecuador es un socio, ante todo, comercial. De modo que el próximo presidente debería priorizar la diplomacia y los intereses mutuos por encima de las filiaciones ideológicas", cierra.