La población beneficiada, de acuerdo a un reporte que llegó a Cancillería desde la embajada en la Habana, se compone de niños y niñas de entre uno y seis años, y mujeres embarazadas; el alimento llegó a escuelas "del norte y el sur" de la isla, dijo Lubetkin.
La tensa y dramática situación social que vive Cuba desde hace varios meses, sometida a enormes restricciones energéticas y alimenticias producto del bloqueo y la presión crecientes de la administración estadounidense de
Donald Trump, es un tema de especial sensibilidad para el
Frente Amplio, cuya cúpula dirigencial liderada por
Fernando Pereira visitó la isla en un gesto de solidaridad a mediados de marzo. El gobierno de
Yamandú Orsi, en línea con esa sensibilidad, dio por su parte una respuesta humanitaria con el envío de unas 17 toneladas de leche en polvo que, tras varias semanas de espera, llegó al puerto de La Habana el 18 de mayo en una embarcación que partió de México, donde el cargamento uruguayo hizo escala.
El canciller
Mario Lubetkin dijo por aquellos días consultado al respecto por el diputado nacionalista
Juan Martín Rodríguez, preocupado por acusaciones periodísticas sobre el desvío del destino del cargamento dentro de la isla que el gobierno iba a buscar que se hiciera una "rendición de cuentas" de lo donado, con lo que se haría un "seguimiento" de la situación.
Esto efectivamente ocurrió, porque al Palacio Santos llegó un informe de la embajada a cargo del dirigente comunista
Juan Canessa, el representante diplomático en la isla que el gobierno de Orsi designó para este período.
Fuentes oficiales señalaron a El País que la información reportada por el gobierno de
Miguel Díaz-Canel es que las 17 toneladas de leche en polvo donado llegaron a 256 mil personas, todas ellas niños y niñas de entre uno y seis años y mujeres embarazadas.
Consultado al respecto por El País, el canciller aseguró que también le constaba que la donación alcanzó a "una serie de escuelas del norte y el sur de Cuba", con lo que, en este sentido, el gobierno tiene una evaluación positiva de la experiencia.
No obstante, la complejidad implicada en llevar a cabo el procedimiento dejó otra impresión. "
Nos costó enormemente, no en dinero, sino en concretar el traslado, que tardó muchísimo más de lo que pensábamos, y que solo fue posible a partir de un acuerdo de cooperación que hicimos con los amigos mexicanos", señaló el canciller.
Por eso es que plantear una nueva donación como esta que ya se hizo no está en los planes del gobierno. "La primera preocupación que tenemos es que, para cualquier cosa que pensemos, encontramos
una barrera enorme de cómo trasladarlo dijo el canciller. Y es enorme, no solo por su costo, sino por la logística: por cómo hacer para que el cargamento llegue al puerto cubano".
Hay, sí, como fue anunciado días atrás, una posibilidad de que hacer llegar a la isla paneles solares, muy necesarios en la actual coyuntura, debido a los prolongados cortes de energía eléctrica obligados por la escasez de petróleo y combustible.
"Estamos analizando ese escenario, sobre todo teniendo en cuenta la necesidad que se tiene en hospitales y casas de ancianos", que es donde más se sufre la falta diaria de electricidad que por momentos dura más de 20 horas. "Pero el tema es cómo hacer llegar las cosas a Cuba insistió. La experiencia de la leche en polvo nos costó muchísimo y nos marcó de que no es nada sencillo".
"Un pueblo golpeado"
A su regreso de la breve expedición en la isla, Fernando Pereira hizo una cruda descripción del panorama socioeconómico que sufren los cubanos. Allí, dijo entrevistado por Radio Sarandí, existe "un bloque tan fuerte, tan inhumano, tan poco sensible".
"Imaginemos un país al que no le entra una gota de combustible en meses, que no lo dejan comerciar libremente, un país que bajó sensiblemente la cantidad de turistas producto de estas medidas, que son el fortalecimiento de un bloqueo que lleva 60 años", expresó el presidente de la fuerza Política, que subrayó: "Hay un pueblo golpeado por falta de alimentos, medicamentos y combustible".
Mencionó, asimismo, que en Cuba hay "niños que no están siendo operados sencillamente porque no hay insumos médicos", pero "aún así es un pueblo que resiste, que tiene ganas de vivir y de luchar".