Alejandra Mizala, los desafíos de la rectora de la Universidad de Chile
"Una universidad más articulada y con mayor impacto en la sociedad" es parte de la misión que tiene trazada la economista Alejandra Mizala, tras asumir la rectoría. Aquí explica la necesidad de un nuevo marco regulatorio para la U y una visión académica interdisciplinaria. "La brecha no se va a cerrar solo con mujeres en carreras STEM, tiene que haber hombres en carreras feminizadas", dice.
E n medio de la campaña por la rectoría, Alejandra Mizala Salces (Santiago, 1954) vivió un momento especialmente emotivo. El domingo 26 de abril regresó con sus compañeros de kínder a la sala de clases en el Liceo Experimental Manuel de Salas (que depende de la Universidad de Chile desde su creación), que la acogió durante toda su etapa escolar. Esa mañana conversaron largamente, hubo abrazos, risas y recuerdos.
-Fuimos un domingo para no interrumpir las clases. Hicimos un video. Fue muy bonito encontrarme con mis compañeros. Estábamos todos felices -dice con el rostro iluminado al recordar ese día junto a 12 integrantes de su generación, que egresó en 1971. Fue un encuentro significativo para ella, que probablemente es la rectora que tiene la relación más larga al alero de la Universidad de Chile, donde no solo se graduó como economista, sino que además ha sido académica durante 37 años y profesora titular desde 2011.
Desde que fue elegida con el 60,93% de los votos el martes de 2 de junio, Alejandra Mizala ha tenido una agenda intensa, ajustando los nombres de su equipo que asumirían la prorrectoría, las seis vicerrectorías y otros cargos institucionales. Esta conversación ocurre en su luminosa oficina del 7º piso del departamento de Ingeniería Industrial, que mira el señorial edificio de Beauchef (la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas, FCFM), enmarcado por una vista imponente a la cordillera, a solo tres días de asumir como la segunda rectora de la Universidad de Chile en 183 años de historia.
Mizala, doctora en Economía por la Universidad de California (Berkeley) y prorrectora de la universidad durante la gestión de Rosa Devés, ha dedicado su trayectoria a investigar sobre el aprendizaje y las brechas educativas. Fue fundadora y directora del Instituto de Estudios Avanzados en Educación, entre 2017 y 2022, que también incluye al CIAE, Centro de Investigación Avanzada en Educación. Además, hace 31 años, junto a otros académicos, creó el magíster de Gestión y Políticas Públicas, del departamento de Ingeniería Industrial.
La académica reconoce que asumir la rectoría es un reconocimiento a su trayectoria, pero también un desafío enorme que requiere responsabilidad y un equipo preparado para la tarea. "Hay que partir ya, porque uno se demora un poco y pasaron los cuatro años. A mí se me pasaron volando los cuatro años con la rectora Devés como prorrectora", explica, y advierte: "La gestión académica es otra cosa, se requiere aquí harta musculatura. Porque somos una universidad del Estado que vivimos con altas restricciones en términos de nuestra capacidad de gestión".
-A fines de mayo, en medio de la campaña, falleció su padre (Moisés Mizala), reconocido profesor de Biología del Instituto Nacional. ¿Alcanzó a saber que usted iba a ser rectora?
-No, no alcanzó. Mi papá tenía 104 años. Hasta los 102 años tenía una mayor vinculación, nos reconocía a los hermanos, me reconocía a mí, conversaba, pero ya los últimos dos años básicamente dormitaba. Yo digo que vivió como el círculo completo. Desde cuando tú eres un bebé y básicamente vuelves a eso. Yo vi eso en mi papá, como que hizo todo el círculo.
-Habría estado muy orgulloso de este momento.
-Totalmente -responde emocionada la rectora.
Su madre, Helia Salces, murió a los 63 años. En la terraza de su departamento, aún conserva un copihue blanco ("que tiene más de 40 años") y que perteneció a sus padres, junto a una begonia que era de su papá, y una colección de amarilis, cactus y kumquat.
-Yo tenía 38, 39 años. Mi mamá murió bien joven de un cáncer. Era trabajadora social, pero no ejerció mucho. Nosotros somos cuatro hermanos. Yo soy la segunda y soy la única mujer. Una de las cosas importantes de mis padres es que siempre nos criaron con la claridad de que podíamos hacer cosas, de que teníamos capacidades para hacer cosas. De valorar lo que cada uno de nosotros era, impulsarnos a hacer más. Fue importante tener la sensación de que puedes desplegar tus capacidades. También nos inculcaron muy fuerte la responsabilidad. La responsabilidad no solamente de cumplir lo básico, sino que de cumplir lo máximo, y no solamente lo individual, sino que social, con tu país.
Alejandra Mizala cuenta que toda su infancia y juventud las vivió con su familia en Ñuñoa. Sus padres se construyeron una casa en la calle Los Cerezos, a pocas cuadras del colegio.
-Era buena alumna, no tan ordenada, porque también era conversadora y amistosa, siempre he tenido hartos amigos. (...) Era matea, pero no era retraída. Porque muchas veces se asocia a la persona que es muy buena estudiante con alguien más retraído, tímido, menos amistoso. Yo siempre he tenido hartos amigos.
Mizala dice que sus compañeros del liceo recuerdan que ella siempre decía que quería ser académica. En tercero medio eligió el área matemático-físico.
-A mí me gustaba mucho el estudio, la investigación, también enseñar y hacer clases, no a todos los académicos les gusta hacer clases. En tercero medio elegíamos entre lo humanista o científico o biólogo y en el Manuel de Salas existía un área que se llamaba matemático-físico. Éramos 40 en total y de esos, siete mujeres. Entré a estudiar Economía porque me gustaba la combinación entre las ciencias sociales y la matemática, porque uno estudia el comportamiento humano y lo que puede pasar con una medida económica.
Estudió su pregrado entre 1972 y 1978. El economista Patricio Meller fue su profesor de los últimos años y bajo su alero hizo la memoria. Se fue un año a Cieplan, donde compartió con Alejandro Foxley, René Cortázar, Ricardo Ffrench Davis, Dagmar Raczynski. Meller, que había estudiado en Berkeley, le aconsejó que si quería una carrera académica, fuera a doctorarse allá. Postuló y quedó en varias universidades estadounidenses, pero dice que no lo pensó dos veces y se fue a California. Además, reconoce que le importaba mucho el clima, también. Llegó a Berkeley el año 80 y terminó el 85, pero entre medio se vino a Chile a hacer el estudio de campo de su tesis de doctorado.
-A mí no me gusta el invierno. A mí me gusta el calor, los días de sol y la alternativa era irme a Boston o a Washington que tienen nieve no sé qué cantidad de meses al año, y yo me moría con eso -dice riendo y agrega:
-Estaba pololeando, pero mi marido (Jaime Gatica, también economista) se fue a otra universidad, a Notre Dame, a hacer su doctorado.
-Pero eso no queda cerca de Berkeley.
-Hemos sido siempre muy modernos. Nos veíamos en las vacaciones de invierno y de verano. Y después, en el tercer año de doctorado, mi marido se fue a Berkeley porque ahí había un Centro de Estudios Latinoamericanos, y se fue a trabajar ahí su tesis.
En 1983 se casaron en Chile, mientras ella hacía el trabajo de campo de la tesis en Santiago.
-Y cuando volví a terminar a Berkeley ya estaba embarazada de mi primera hija, Camila. Pero no nació allá. Había tenido una mala experiencia, entonces para mí no había cómo considerar la posibilidad de tenerla allá. Y nació acá, el 85. Yo terminé la tesis y tuve a la Camila al mismo tiempo, básicamente.
-Dos partos.
-Dos partos, como tú lo dices. Volvimos a Chile y me contactaron de este departamento de Ingeniería Industrial porque tenían un concurso académico y yo quería volver a la Chile a trabajar. Gané ese concurso el 86 -recuerda. Al año siguiente nació su hijo Damián.
Pronto a su marido le surgió la posibilidad de trabajar en Brasilia, partieron en familia y Mizala trabajó como profesora visitante de la Universidad de Brasilia dos años. Hasta que en 1989 regresaron a Santiago y retomó su cátedra en la Universidad de Chile.
Los desafíos de la rectoría
-En estos 37 años de trayectoria como académica, ¿cómo han cambiado las nuevas generaciones de estudiantes?
-Fundamentalmente pospandemia, se ha observado una mayor diferencia, en el sentido de una mayor fragilidad, y que necesitan más apoyo en términos de salud mental que los estudiantes prepandemia. De alguna forma, como sociedad no miramos bien el efecto que podía estar teniendo estos años de encierro sobre nuestra niñez y nuestra juventud. Efectivamente se observa eso. Estoy haciendo una generalización, por cierto no son todos. Por ejemplo, años anteriores, cuando los estudiantes hacían petitorios, no tenías temas de salud mental, pero ahora piden apoyo de salud mental.
Mizala explica que, desde las vicerrectorías, propondrá ampliar las trayectorias académicas de los estudiantes, "darles oportunidad de tener una mayor formación interdisciplinaria", a través de certificaciones complementarias. También, espera profundizar las relaciones y convenios internacionales.
-Y tenemos todo un desafío con IA. Hoy existe una pequeña oficina de Inteligencia Artificial que quiero fortalecer para que pueda hacer un aporte a toda la universidad, de cómo enseñamos hoy con IA, cómo evaluamos, cómo nos aseguramos de que haya un comportamiento ético y crítico respecto de la IA. (...) La IA ya está, llegó. Siempre hacemos una encuesta a los estudiantes que ingresan a la universidad y el año pasado les preguntamos sobre la IA y el 81% de ellos la usaba en la enseñanza media.
La rectora señala que otra tarea clave en su gestión será cambiar el marco regulatorio de la universidad.
-A nosotros nos rige el mismo marco regulatorio que un ministerio, pero el ministerio recibe el 100% de su financiamiento del Estado y nosotros recibimos menos del 20%, si sumo los fondos basales más los fondos concursables que son los de la Anid. La otra parte es autofinanciado con estudiantes que pagan su aranceles o que vienen con gratuidad, con servicios que la universidad vende, con donaciones, con actividades que hacemos. Cuando tienes que autofinanciarte el 80%, necesitas tener un marco regulatorio un poquito más amplio que no te restrinja.
-Pero cómo se logra tener un control financiero. Hace unas semanas hubo una denuncia en la Facultad de Ciencias Sociales de un supuesto fraude...
-Es una denuncia que está siendo investigada, ya hay un sumario en curso.
-¿Cómo se hace el control financiero para que la universidad no se desbande?
-Yo estoy completamente convencida de que nosotros tenemos que dar cuenta de las platas públicas.
Paros, diálogo, Azul Azul
-Hace unos años, Karen Uhlenbeck, galardonada con el premio Abel, que es un premio matemático, dijo: "No puedo pensar en una matemática para quien la vida haya sido fácil". De lejos, su trayectoria parece haber fluido fácilmente .
-Yo he tenido momentos duros en la vida, como todo ser humano, pero como que siempre prima esto de sentir que uno puede siempre salir adelante, que siempre se fortalece. Sí, pero diría que no ha sido sin trabajo.
-Usted ha investigado ampliamente las brechas educativas entre mujeres y hombres. Evidentemente han habido avances, incluso aquí en Ingeniería, desde 2014, facilitando cupos para estudiantes mujeres; el grupo de académicas llamadas las Adelinas, etc. Pero hoy en Chile la cesantía femenina está sobre el 10%, con la IA impactando lo laboral y las mujeres todavía siguen a cargo del cuidado. ¿Cómo se salta la brecha?
-Por ejemplo, esto que tú nombras de las Adelinas. Nosotros el año 2011 éramos 12% de académicas mujeres en la FCFM y con algunas académicas empezamos a decir por qué no nos juntamos, y ahora somos 23,6%. Y muchas autoridades de esta facultad han dicho que el grupo mejor organizado y que ha conseguido más son las Adelinas. En la última elección teníamos dos candidatas mujeres a decana de la FCFM. No había ninguna posibilidad de que fuera un hombre. Entonces, esto es apoyándonos entre nosotras.
-Eso ocurre en la universidad, ¿cómo se traspasa eso a la sociedad?
-Lo que podemos hacer es facilitarles la vida a las mujeres para que se incorporen a todas las carreras. Yo he estudiado mucho el tema de la falta de mujeres en las carreras STEM, pero también la falta de hombres en carreras feminizadas. Nosotros tenemos un paper con dos colegas -Paola Bordón y Catalina Canals- y lo que vimos en ese trabajo es que la brecha no se va a cerrar solo con mujeres en carreras STEM, tiene que haber hombres en carreras feminizadas. Por tanto, es muy importante también motivar que los hombres estudien trabajo social, pedagogías, enfermería, etc. Porque es ahí que se cierra la brecha.
-Con la exrectora Devés vivieron el denominado "acampe" en 2024 durante dos meses. Usted ha dicho que no está de acuerdo con los desalojos, que cree en el diálogo, pero que estas acciones tienen un costo para los estudiantes, ¿cómo los enfrentará?
-En el caso de los desalojos, la experiencia internacional que yo he citado es que al final se quiebran las confianzas, pero entre académicos. No es entre estudiantes y académicos únicamente. Se quiebran las comunidades académicas, eso pasó en Columbia, por ejemplo.
-Y salió la rectora...
-Lo que quiero decir es que yo estoy por el diálogo, pero el diálogo se acaba cuando hay delito. O sea cuando hay delito o algún tipo de incivilidad, como se está diciendo ahora, en la universidad tenemos un reglamento de jurisdicción estudiantil y lo aplicamos. (...) El diálogo se corta cuando hay temas que son realmente constitutivos de algún tipo de incivilidad o también si es delito, si hay un delito tú tienes que llamar a la PDI... Somos funcionarios públicos, estamos completamente obligados a denunciar si hay algún delito. Pero tienes que dialogar para que la toma no ocurra. Y, desde hace un tiempo, en la universidad estamos trabajando con el Centro Nansen para la Paz y el Diálogo (Noruega) con Alfredo Zamudio y voy a continuar con eso con mucha fuerza. (...) Hay que crear un tejido comunitario que dé la confianza para ir planteando y resolviendo los problemas.
-¿Y qué va a pasar con el impacto del caso Sartor en la relación de Azul Azul y la universidad?
-Bueno, yo me voy a inhibir porque no quiero que haya ninguna dificultad en ese caso.
-¿Qué nadie diga que hay un conflicto de interés suyo por lo que sucedió con su propia inversión en Sartor?
-Exacto. Claro, como que tengo algún tipo de animadversión con Sartor que podría afectar, para nada. Yo quiero que eso quede muy claramente establecido, pero además lo que yo he contestado otras veces que me han hecho esta pregunta es que en la Universidad de Chile la rectora o el rector no toma esas decisiones sola o solo. Porque somos una universidad colegial.
-Pero, ¿ya está el informe del abogado Andrés Jana?
-No, no ha llegado. Entonces la idea mía es que en base a ese informe yo me inhibo y un grupo de encargados -tenemos muy buenos abogados en la universidad y muy buenos economistas- puedan hacer los análisis correspondientes y sugerir caminos a seguir. Esos caminos serán sugerencias que luego se discutirán en los órganos colegiados.
-O sea es largo, es un proceso largo.
-No tiene por qué ser tan largo, pero es un proceso en que las decisiones no son unipersonales, eso es lo que quiero dejar muy claro. Tal y como han dicho todos los candidatos que hubo en esta elección, no hay ninguna opinión diferente en la universidad al respecto, el convenio (entre Azul Azul y la universidad) hay que revisarlo porque es un convenio que tiene muchos años, es de 2008...
-Y que está asegurado hasta el 2052.
-Es un convenio vigente y por eso es importante tener una opinión jurídica. Esto no es llegar e ir a romper un convenio que está vigente. Hay que ver -desde el punto de vista jurídico- cuáles son los caminos que tiene la universidad para renegociar ese convenio.
-Pero lo quiere renegociar.
-O sea más que renegociarlo, yo creo que la palabra es revisarlo, la palabra es revisar el convenio. Te doy un ejemplo, que también se ha dicho mucho, la universidad en el directorio tiene dos directores de 11.
-La universidad tiene poco peso en ese directorio.
-Son esas cosas, pero yo nunca he tomado ninguna decisión en la que lo personal conflictúe con los intereses de la universidad. Nunca, nunca, nunca en mi vida y menos lo voy a hacer ahora con la responsabilidad que tengo.
-En 2030, cuando ya haya cumplido su período, ¿qué espera haber logrado?
-Una universidad más articulada, con mayor impacto en la sociedad y con mucha fortaleza en nuestras tareas fundamentales que son la formación, la investigación, la creación artística, la innovación y la vinculación con la sociedad, y con una comunidad universitaria que sienta que se le ha atendido y se le ha cuidado.
-Dijo que se le habían pasado volando los cuatro años de prorrectora con Rosa Devés, ¿en 2030 se repostulará?
-En este minuto, pienso que no. Pienso que cuatro años de esa intensidad en la vida es suficiente. En la Universidad de Chile, los rectores y rectoras construimos sobre lo que hay, cada uno pone su sello, pero se van profundizando las políticas o ajustando las política, pero no hacemos borrón y cuenta nueva. Es como plantar una semilla que después florece. Esa semilla no queda abandonada. Eso es importante para que uno se pueda ir tranquila.