Miércoles, 24 de Junio de 2026

Vescovi con Ovación: se la jugó por Peñarol, arriesgó el físico porque le picó el bichito competidor y fue MVP

UruguayEl País, Uruguay 24 de junio de 2026

Figura del equipo que cortó 44 años de sequía. Volvió para "estar cerca de la familia", disfrutó de un mundo que lo "entusiasma mucho", hizo el esfuerzo por estar en las finales y tuvo premio doble.

Volvió a Uruguay en pleno auge de su carrera. Aquel joven que maravillaba cada sábado en Bohemios, con jornadas de más de 50 puntos en formativas y que partió a formarse en los Tennessee Volunteers de Estados Unidos, retornó a casa con apenas 24 años y no porque no le diera el nivel para jugar afuera, sino para "estar cerca de la familia".
Santiago Vescovi fue reclutado por su universidad en un campus de la NBA 2019, cuando apenas tenía 18 años, completó sus cinco años de formación en Tennessee y tras no ser elegido en el draft de la NBA de 2024, tuvo la chance de hacer la pretemporada con el equipo de Golden State Warriors en la Summer League, para luego hacer su primera salida tras completar su formación, nada más y nada menos que a la Liga ACB, la más importante del mundo a nivel FIBA, donde defendió al Manresa de España.

El MVP de la Liga Uruguaya de Básquetbol le contó a Ovación a inicios de la temporada cómo se dio su llegada a Peñarol, que pese a que el jugador estaba buscando afianzarse en Europa, el Carbonero olfateó la posibilidad de traer un clase A y no la dejó pasar. Fue el primero que marcó interés en el base de la selección, que si bien no tenía en sus planes volver en este momento, la propuesta lo terminó seduciendo, más aún sabiendo que podía estar más cerca de sus seres queridos: "Se hace duro estar lejos de la familia por tantos años, más que nada siendo chico".

"Estoy viniendo a Peñarol, no es cualquier equipo", contó el oriundo de Bohemios antes del inicio del torneo y agregó el importante rol que jugó Leandro García Morales en su decisión de volver al país: "Que sea el técnico también me llamó porque ya tengo relación con él, conozco su dedicación y creo que puedo aprender mucho al contagiarme de su forma de laburar. Le tengo confianza y también al equipazo que se armó para pelear cosas importantes".
Esa confianza en el plantel que mencionó Vescovi se tradujo a resultados, pero sobre todo a rendimiento. Desde el primer clásico aplastante en el Polideportivo del Gran Parque Central, a la última final contra Aguada, Peñarol fue contundente, sacó a varios de sus rivales de la cancha y sostuvo un dominio muy alto basado en lo que el equipo produjo defensivamente. Fue un equipo que al enorme talento de sus jugadores le agregó una energía gigante con la que el hincha se sintió identificado y Vescovi fue fiel reflejo de eso, volviendo a Uruguay como un jugador destacado internacionalmente por su defensa y triples.

"El grupo que tenemos es incomparable", resaltó Vescovi sobre una de las claves y destacó la "muy buena química entre los jugadores con los extranjeros que han venido". Y es que para Peñarol esa química fue fundamental, porque se tuvo que reponer a dos lesiones de sus foráneos en plena etapa de playoffs, sin embargo cada jugador que llegó se adaptó muy rápido al funcionar del equipo. Ya sea por estrategia o lesiones, García Morales tuvo que reacomodar constantemente a sus fichas durante la temporada, pero el equipo nunca vio una merma en su rendimiento, con apenas ocho partidos perdidos durante todo el torneo, una de las cifras más bajas en la historia de la competición que inició en 2003.

Vescovi se encontró "con una liga que es muy diferente a lo que venía acostumbrado", la definió como "mucho más física" y expresó que "tiene otro picante que no tienen otras ligas en otro lado del mundo". Además manifestó que la LUB le otorgó "mucho poder de paciencia".
Raw HtmlEl MVP del torneo había declarado en la previa que una de las cosas que le sedujeron de llegar a Peñarol es que: "Es un club enorme con mucha historia y mucha gente que está pendiente, es todo un mundo que me entusiasma mucho y un desafío que está muy bueno afrontar". Tras la consagración confirmó todo lo que imaginó antes de jugar agradeció al equipo por traerlo para hacerle vivir esa experiencia y destacó a la hinchada que acompañó, la cual supo "disfrutar muchísimo" durante el año.

Muchas veces los grandes talentos ofensivos vienen acompañados de una baja intensidad defensiva, pero en Peñarol todos entendieron su rol en el equipo, nadie resignó la defensa, algo que García Morales impuso como ADN desde el primer día. Vescovi resaltó que el equipo entendió que todos tiran "para el mismo lado" y resaltó la unión del grupo para conquistar el objetivo.

Pero ese estilo, ese equipo que contagió desde el juego, que entusiasmó al hincha Mirasol de insistir un objetivo que persiguió durante años, donde pasaron equipos cargados de figuras y entrenadores súper galardonados en nuestro país, parecía difuminar esa ilusión al cierre del tercer cuarto de la última semifinal con Defensor Sporting.
Y no por el resultado, Peñarol ya tenía encaminado el partido y la serie, sino porque después de un gran año, donde fue el gran líder del equipo, Vescovi sufrió "un accidente del deporte" que resultó con la fractura de su pómulo derecho y las alarmas empezaron a encenderse en el universo Mirasol, que veía cómo a días de la definición frente a un duro rival como Aguada, perdía a su máxima figura.

Los pronósticos lo daban afuera de la temporada, una lesión que a un deportista lo deja parado entre dos y tres meses. Sin embargo el oriundo de Bohemios hizo esfuerzos para estar y pudo terminar el torneo como merecía: en cancha.
"En el momento fue horrible, darme cuenta que tenía fractura, que me iba a tener que operar y que iba a estar tiempo afuera. Si bien no se me cayó el mundo porque me lo tomé con bastante calma, tengo el apoyo de mi familia y eso estuvo buenísimo, fue un bajón de pensar que se había acabado la Liga, que me iba a tener que tocar apoyar desde otro lado", declaró respecto a las primeras sensaciones tras la lesión. "Pero a medida que fueron pasando los días se fue abriendo la ventana de poder jugar", declaró Vescovi que confesó que le "empezó a picar el bichito de competidor".

Su sentimiento de querer estar batallando con sus compañeros pudo más. El base quiso "defender" lo que tanto trabajó durante el año y expresó su alegría porque "se pudo dar" y mejor aún, coronándolo con un título para Peñarol luego de 44 años de espera, en los que pasaron una larga desafiliación, una lucha por reinsertarse en primera y luego momentos de levantarse de finales perdidas, de temporadas donde fracasó deportivamente, pero el Carbonero nunca dejó de intentar.

Y Santiago Vescovi fue fiel reflejo de esa lucha constante, de ese perfil porfiado y peleador con el que tanto se identifica el hincha aurinegro. El base de la selección pudo quedar en la historia por todo lo que produjo dentro de la cancha hasta su lesión, nadie le iba a reclamar nada si no terminaba el torneo adentro de la cancha. Pero decidió escribir una historia aún más grande con Peñarol. Tuvo una recuperación rápida, hizo un esfuerzo enorme por estar en cancha, arriesgó su físico por estar y encima lo hizo con un gran rendimiento, que levantó a un equipo que venía en caída.
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