¿Desempleo de 6%? Un largo camino
Estamos frente a una meta extremadamente ambiciosa, que exige acciones decididas.
El marcado deterioro del mercado laboral chileno es un resultado natural de dos fuerzas entrelazadas. En primer lugar, la evolución de un marco legal que fue encareciendo la contratación formal. Fundado en una errónea concepción de los desafíos que enfrentaba el país, fue impulsado desde la izquierda a partir de 2014, pero irreflexivamente aceptado por una parte de la derecha con posterioridad a la violencia de 2019. El segundo elemento ha sido el largo proceso de estancamiento que vive nuestra economía.
Las consecuencias son conocidas: 40 boletines mensuales del INE con una tasa de desempleo superior al 8%, una situación anómala para el país y que ha llevado a la administración del Presidente Kast a focalizar los esfuerzos para poner fin a lo que ha sido catalogado como una emergencia laboral. Tal como lo ha planteado el ministro de Hacienda en reiteradas oportunidades, el objetivo sería llevar el desempleo a niveles cercanos al 6%.
Resulta pertinente dimensionar el tamaño de esta meta. Para dichos efectos, y a la espera de los resultados del nuevo boletín de empleo que publicará el INE la próxima semana, se pueden utilizar las cifras oficiales más recientes. Específicamente, de acuerdo con el mismo INE, en el trimestre móvil enero-marzo de 2026, el número de ocupados alcanzó a 9.427.610 personas, mientras que los desocupados llegaron a 944.790. Ello se expresa en un desempleo de 9,1%.
Ahora bien, bajo el supuesto de que la fuerza de trabajo se mantenga constante, llevar ese guarismo a 6% implicaría emplear a más de 320 mil actuales cesantes, lo que equivale a reducir el número total de desempleados en un 34%. Estamos, entonces, frente a una meta extremadamente ambiciosa, que exige acciones decididas.
Es por eso que ha despertado extrañeza la ausencia de medidas destinadas a crear nuevos empleos dentro del proyecto de Reconstrucción Nacional, aprobado ayer en general por el Senado. En principio, las medidas tributarias contenidas deberían activar la economía, pero no es evidente que esto se traduzca en una creación de puestos de trabajo consistente con la meta del Gobierno. Del mismo modo, el crédito tributario al empleo, medida propuesta por el Ministerio de Hacienda, no parece el instrumento adecuado para ello, pues, en su versión actual, parte importante de los recursos que movilizaría estarán asociados a empleos ya creados. Durante los últimos días, Teatinos 120 se ha abierto a considerar cambios en esta idea. La exclusiva focalización en nuevos empleos, particularmente de jóvenes y mujeres, con un subsidio por un tiempo acotado que sea distribuido entre trabajadores y dueños de las empresas, parece el camino a seguir. En cualquier caso, es fundamental que Hacienda presente el detalle de los empleos que espera se generen con la reforma que avanza en el Congreso, para así evaluar la plausibilidad de llegar al 6% de desempleo.
Por otra parte, si bien hasta hace pocas semanas el Gobierno parecía sustentar toda su apuesta laboral en el referido proyecto de Reconstrucción, la situación afortunadamente ha cambiado. Es así como el Ejecutivo ha lanzado una mesa interministerial por el empleo que, en articulación con municipios y gobiernos regionales, está trabajando en medidas específicas para crear 50.000 nuevos puestos de trabajo en un plazo de 40 meses. Además, desde el Ministerio del Trabajo ya se evacuaron indicaciones para destrabar el proyecto de sala cuna, que podría también contribuir en la creación de empleo femenino, y se concretó un aumento acotado del salario mínimo para el próximo año. Desde la misma secretaría de Estado se ha entregado información respecto de nuevas iniciativas que entrarían prontamente al Congreso -nuevo cálculo para la jornada de 40 horas y un nuevo sistema de indemnizaciones por despido- y se ha reactivado una antigua moción senatorial sobre regulación del trabajo por horas, reformas que permitirían reducir las rigideces que han caracterizado al mercado laboral durante la última década.
De ser aprobadas e implementadas, estas medidas, en conjunto con un mayor crecimiento, permitirán activar un mercado laboral deprimido. Sin embargo, considerando el tamaño del retraso del país en estas materias, pueden aun así resultar insuficientes para alcanzar la buscada meta del 6% en los próximos años.