"Cualquier sector productivo que necesite algo, es cosa de que nos avise y se levanta rápidamente la oferta"
La educación TP es una de las prioridades de la gestión de la autoridad, que afirma que "cuando el país necesita crecer con urgencia, esta puede ser una vía de solución para aportar". Si bien no descarta reducir la duración de las carreras, llama a analizar el tema "a partir de la pertinencia de la oferta". Y advierte sobre los CFT estatales, a los que "les ha costado levantar cabeza".
"La niña de mis ojos" es la forma en que la subsecretaria de Educación Superior, Fernanda Valdés, se refiere coloquialmente al subsistema de educación técnico-profesional (TP). Su fortalecimiento es una de las prioridades que la autoridad fijó para su gestión. "Es un sector que solo crece; ha sido una palanca muy importante de la expansión de la educación superior", dice, y precisa que en torno a 600 mil estudiantes se forman hoy en la educación superior TP -número que se prevé siga en expansión-, frente a los más de 700 mil que cursan estudios universitarios.
"La educación técnico-profesional es un espacio de oportunidades", postula, destacando que este segmento ofrece un "aprendizaje para toda la vida". De hecho, cuenta que la mayoría de quienes estudian en este sistema tiene más de 25 años y que el 25% tiene sobre 30 al ingresar. "Es un espacio muy inclusivo, con muchas posibilidades, con un ciclo corto de formación que no está atado -como la universidad- a otorgar títulos y grados académicos; y se pueden otorgar certificaciones más breves", señala. Y resalta que la oferta es más flexible, por lo que "cuando el país necesita crecer con urgencia, esta puede ser una vía de solución para aportar".
Actualizar la oferta
Valdés informa que durante los próximos años priorizará "la actualización de la oferta", es decir, "fomentar que los programas que ofrecen las instituciones de educación superior, entre ellas, los centros de formación técnica (CFT) y los institutos profesionales (IP), respondan a lo que la sociedad y el mercado demanda".
En esa línea, hace un compromiso claro: "Cualquier sector productivo que necesite algo, es cosa de que nos avise y se levanta rápidamente la oferta", asegura.
En industrias como la minería, energía y construcción, y en las ligadas a la tecnología, la actualización se realiza "rápidamente, no hay que impulsarla", asevera. De hecho, ejemplifica con que el ingeniero en seguridad privada "es el top hoy en empleabilidad", y que los perfiles ligados a la salud también son muy requeridos.
Por el contrario, alerta que las áreas sociales (como asistentes de párvulo, psicopedagogos, entre otros) no están encontrando empleos y, para los que hay, los salarios no están redituando como deberían. "Hay una brecha en algunos sectores", advierte, y reconoce que "nos falta actualizar la oferta. Ese estudio hay que hacerlo".
Espejo del mercado laboral
La subsecretaria plantea que "el sector técnico-profesional está enfocado directamente al mercado laboral; una formación con un componente práctico aplicado a resolver problemas concretos". Por lo tanto, "si a algo no le fue bien, se cierra, se abre otra, se hace un diplomado, se hace un curso corto", indica. A su juicio, este segmento es "un espejo del mercado laboral. Y vemos que hay una oportunidad de acelerar este desarrollo tanto de lo técnico-profesional como de aportar a la empleabilidad".
Valdés añade que hay espacio para que este sistema contribuya a la situación laboral actual, sobre todo para las mujeres, "la población más creciente dentro de la técnico-profesional". Con todo, acota que "las mujeres están optando más por la formación con un carácter social y menos STEM", áreas donde justamente se identifica una mayor necesidad de actualizar la oferta.
La autoridad defiende que la empleabilidad de quienes estudian carreras técnicas "es mejor que si no hubieran ingresado a la educación superior". Y menciona que, según cifras de la Subsecretaría, siete de cada diez técnicos tienen trabajo formal al año de titularse: 69,9% en CFT y 67,4% en IP, frente al 73,3% universitario. Al segundo año -detalla-, los IP y CFT convergen al 73,3%, mientras que la universidad alcanza el 82%. Sin embargo, precisa que el empleo del mundo técnico-profesional bajó de 70,1% en 2022 a 65% en 2024.
De todos modos, Valdés defiende que "es importante triangular los datos, no solamente mirarlos desde el punto de vista de la empleabilidad o del retorno económico, sino también desde una mirada cualitativa. (...) La población que entra a la educación TP reporta mucho más esfuerzo para entrar, pero una vez que salen, reportan más satisfacción que el que sale de la educación universitaria. En los CFT y en los IP no hay tomas, no hay desórdenes; nadie va a golpear la mesa exigiendo cosas. Es otro perfil, trabajador, muy esforzado".
Arista fiscal
Recientemente, el Gobierno se abrió a reducir la duración de las carreras universitarias -en parte como ahorro ante la estrecha situación fiscal-, y la subsecretaria revela que no se descarta que esta medida aplique a lo técnico-profesional, pero por otro motivo. "El planteamiento es revisar las herramientas a partir de la pertinencia de la oferta. Y acortar carreras puede ser la solución para algunas de ellas", plantea.
También desde la perspectiva fiscal, asegura que "no está en la agenda eliminar ninguna beca. Lo que sí estamos haciendo es asignar con más rigor los beneficios estudiantiles. La idea no es otorgar menos becas, sino otorgárselas a quienes realmente las necesitan, porque las becas del segmento no estaban bien asignadas".
CFT estatales
Una preocupación para Valdés es el desempeño de los CFT estatales, que -según las cifras que maneja- atienden a alrededor del 3% de la matrícula técnico-profesional en el país. Si bien consigna que han planteado una oferta educativa pertinente a las necesidades de sus territorios, alerta que "les ha costado levantar cabeza", porque "en esos lugares ya había oferta o es muy poquita la población que puede acceder".
La autoridad opina que "la instalación (de los CFT estatales) no ha sido fácil", y se pregunta "si quizás no hubiese sido más efectivo para efectos del desempeño haber hecho alianzas con las instituciones que ya existían".
Para fortalecerlos, puntualiza que impulsarán dos líneas de trabajo. Por un lado, mejorar su gobernanza y gestión. "Hay un poquito de desorden, debo confesar. No están tan bien administrados como nosotros quisiéramos ni con la eficiencia que quisiéramos", comenta, y agrega que esto se evidencia "en que de repente sus estados financieros no son los mejores: hay una subejecución presupuestaria; los planes estratégicos a veces no se cumplen, o los planes para la infraestructura no están ejecutados en tiempo". Además, estima que en ciertos casos esto responde a la "permisología", aunque insiste en que "hay una gestión que no va acorde a los tiempos". Y, al igual que para el sistema en general, dice que promoverán las alianzas público-privadas, que hasta el momento "no han estado en el ADN de los CFT estatales".
Consejo ejecutivo
La autoridad considera que la colaboración con el sector privado es fundamental para mantener la oferta actualizada y garantizar empleabilidad. Por eso, el 30 de julio sesionará por primera vez el consejo ejecutivo que aterrizará la estrategia técnico-profesional evacuada el año pasado. La nueva figura tendrá dos objetivos: abrir puentes público-privados y "poner en valor la educación TP. Creemos que hay muchas cosas que se están haciendo a nivel técnico-profesional que no se ven".
"Nosotros pensamos que, si hacemos esas alianzas y las hacemos más visibles, vamos a sembrar más interés en la educación TP y acercar a la industria", insiste. Y confirma que participarán representantes de los ministerios de Educación y del Trabajo, del mundo empresarial, de los CFT e IP, de universidades y de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).
El 30 de julio sesionará por primera vez el consejo ejecutivo que aterrizará la estrategia técnico-profesional evacuada el año pasado.