"Los invasores", un sueño premonitorio y siempre vigente
Junto a "Flores de papel", "Los invasores" es la otra emblemática obra del destacado dramaturgo nacional Egon Wolff, premio nacional de Artes de la Representación 2013, que coincidentemente se encuentran actualmente en la cartelera local, justo en el centenario del autor y a 10 años de su muerte
Junto a "Flores de papel", "Los invasores" es la otra emblemática obra del destacado dramaturgo nacional Egon Wolff, premio nacional de Artes de la Representación 2013, que coincidentemente se encuentran actualmente en la cartelera local, justo en el centenario del autor y a 10 años de su muerte.
Con menos representaciones que la primera, la alegórica "Los invasores" fue estrenada en 1963, bajo la dirección de Víctor Jara, en la sala Antonio Varas del Teatro Nacional Chileno, mismo lugar al que ahora regresa en una nueva versión dirigida por Marcelo Leonart ("El taller", "La prueba").
Anteriormente tuvo en 2012 una representación en el GAM, y ha tenido otras adaptaciones o, más bien, reinterpretaciones en el Teatro UC (2011) y en el Teatro Mori Recoleta (2021). Esta última, de la compañía Teatro Sur, causó polémica, ya que mezcló la contingencia del momento con el contenido de la pieza, llevándola al límite de lo panfletario, lo que hizo que la familia de Wolff pidiera que se le cambiara el nombre por no estar de acuerdo con las modificaciones introducidas.
El dramaturgo escribió "Los invasores" en los momentos en que se comenzaba a desarrollar la reforma agraria en el país. Teniendo en cuenta ese contexto, la obra se inicia cuando el empresario Lucas Meyer (Jaime McManus) y su esposa Pietá (Paulina Urrutia) regresan de una fiesta a su residencia. La mujer percibe algo extraño en el ambiente. Y claro, durante su ausencia ingresó al lugar un grupo de cuatro vagabundos, "los del otro lado del río" como son llamados, encabezados por "El China" (Gabriel Cañas) y "Tole Tole" (Nicole Vial). Luego llegan a la casa los hijos de este matrimonio de 30 años, Marcela (Marcela Adriana) y Bobby (Gabriel Bastías). Los intrusos no solo quieren apoderarse del dinero y especies valiosas, lo que buscan va más allá de eso, interpelando a Meyer, quien termina por confesar sus pecados. La segregación social, así como las diferencias entre estos dos mundos distantes y distintos están más que presentes. Hay una fuerte crítica social, así como a la retórica de las palabras.
Respetando el texto original, salvo la introducción de algunos términos más contemporáneos y traspasando a roles femeninos los de los vagabundos "El Cojo" (Francisca Suárez) y "Alí Babá" (Almendra Báez), Leonart, quien también dirigió una versión de "Flores de papel" en 2017, presenta una atractiva puesta en escena, de tipo "invasiva" se podría denominar. Gran parte del elenco se desplaza por la sala, llegando incluso a la platea alta. Le impregna además un buen ritmo en lo que cooperan el acertado diseño integral de Kristian Orellana, que da la sensación de un mausoleo con sus muros y escalas; y el diseño sonoro de Dante Leonart, que logra crear el ambiente de tensión que rodea la trama. Solo el vestuario resulta ambiguo, pues los vagabundos, harapientos se les llama, no parecen tales e incluso los trajes de "Tole Tole" y la hija son muy similares.
El elenco está conformado por actores fogueados y de trayectoria, junto a egresados del Departamento de Teatro de la Universidad de Chile. Obviamente, resaltan los primeros. Paulina Urrutia está excelente en su rol de Pietá. Pone a su servicio toda su expresividad corporal y vocal, transmitiendo con claridad sus sentimientos de temor y culpa. Fuerte resuenan algunos de sus textos como cuando señala "somos especiales porque somos ricos" o "el mundo siempre ha sido así". Jaime McManus proyecta acertadamente los diversos estados de ánimo por los que atraviesa su personaje y le brinda fuerza y energía a su indolente y manipulador Meyer. En general, los actores no caen en arquetipos de sus personajes.
"Los invasores", de una hora y 40 minutos de duración, es un sueño premonitorio y siempre vigente. Si bien "Flores de papel" también presenta la intromisión de un personaje sobre otro, allí lo que se privilegiaba era la búsqueda del amor de dos seres aparentemente distintos. Aquí, en "Los invasores", esa intromisión está regida por la miseria versus el poder. Wolff jamás imaginó que su obra iba a perdurar vigente más de seis décadas después y eso se hace sentir al escuchar términos como manipulación, engaño y colusión. Sin lugar a dudas, un visionario.
Sala Antonio Varas del Teatro Nacional Chileno. Funciones de miércoles a sábado, a las 19:30 horas. Hasta el 4 de julio.